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9 de julio de 2017

Lo que me queda

Dentro de la pequeña sala en que se juzgó a Martín Pallares, llevado allí por una demanda de Rafael Correa, estuvimos (además de los abogados de las partes, el juez y el secretario) solamente doce personas, durante cuatro horas.

articulos de rafael correa
Artículo del 'Pajaro' Francisco Febres Cordero: 'Lo que me queda'

¿Qué me queda de tan singular experiencia?

Me queda la sensación de haber ingresado a un edificio limpio, moderno, con luz, con aire.

Me queda una percepción de miedo: miedo de haber entrado a un recinto en el cual las sentencias no solían dictarse según los méritos del proceso, sino por las órdenes que llegaban de las más altas instancias del poder político.

Me queda la esperanza de que luego del dictamen algo vaya a cambiar en el ámbito judicial, donde tantas y tan aviesas arbitrariedades se cometieron para cumplir los designios de quien se apoderó de los tribunales y se sirvió de ellos para saciar su odio.

Me queda el dolor por aquellos que, acusados injustamente, recibieron condenas. Me queda el dolor por sus prisiones, por sus multas, por las injurias recibidas. Por las artimañas montadas en su contra. Me queda el dolor por sus familias, por sus madres, por sus esposas, por sus hijos.

Me queda un grito que se me ahogó en la garganta luego de escuchar la sentencia: libertad.

Me queda la solidaridad con quienes durante la larga y oprobiosa dictadura no bajaron la cabeza y siguieron escribiendo, diciendo, lo que su conciencia les dictaba. Son ellos los que lograron que la lucha contra el despotismo no cesara y mantuvieron viva la rebeldía. Son ellos los que van destapando poco a poco la mucha podredumbre acumulada.

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Me queda la lección de dignidad con que una señora de 87 años siguió todo el proceso con ávida atención. Pronunciada la sentencia, se apoyó en su bastón y caminó, enhiesta, para abrazar a su hijo, declarado inocente.

Me queda la ira por no ver en ese mismo tribunal a quienes desviaron hacia sus cuentas personales los enormes recursos del Estado que debían llegar a los pobres.

Me queda el inmutable rostro del juez, que mantuvo su solemne adustez hasta el instante de dictar una sentencia que, según los antecedentes del correato, parecía imposible.

Me queda la impotencia ante el cinismo de contemplar cómo quienes, a nombre de la revolución, ahora gozan en el exterior de sus fortunas, amparados por aquellos que, desde los más altos estamentos del poder, les permitieron tener el singular estatus de prófugos.

Me queda el regusto de haber recibido una vasta y profunda lección de Derecho de boca de dos grandes maestros, Juan Pablo Albán y Farith Simon, apoyados por Juan Pablo Aguilar y Xavier Andrade.

Me queda la certidumbre de que Martín Pallares nunca estuvo solo, ni siquiera cuando una pandilla se tomó los pasillos del recinto para –según es práctica corriente– agredir e insultar.

Me queda grabado un asiento vacío, aquel que debía haber estado ocupado por Rafael Correa, quien, sin presentar cara cuando debía, más tarde y desde algún lugar ignoto escribió un tuit mentiroso e injuriante.

Me queda la duda sobre si el calentamiento global se origina en la estratosfera o viene de abajo, del asiento de cuerina que me soportó por tantas horas.

Me queda la convicción de que Correa, en Bélgica, seguirá actuando de manera incoherente y deambulará como un enajenado porque, según se ha demostrado, tiene perdido el juicio.


Autor:   Francisco Febres Cordero

Fuente:   El Universo


Martín Pallares Fue Declarado Inocente En La... por Ecuadornoticias

3 de julio de 2017

Martín Pallares fue declarado inocente

El periodista Martín Pallares fue declarado inocente en la demanda planteada en su contra por el expresidente Rafael Correa.

pallares vs correa
Martín Pallares fue declarado inocente

La audiencia se inició la mañana de este lunes 3 de julio de 2017 en medio de ligeros enfrentamientos entre simpatizantes del exmandatario y del periodista. El expresidente Correa no acudió a la sala, solo acudió su abogado Caupolicán Ochoa.

El juez Fabricio Carrasco declaró inocente a Martín Pallares, desestimando de esta manera la demanda planteada por Correa en contra de Pallares por supuestamente haber proferido expresiones de 'descrédito o deshonra' en un artículo publicado por el periodista en un portal digital con el título: "Si a Correa lo sorprenden robando podría decir que estaba cuidando"



Martín Pallares Fue Declarado Inocente por Ecuadornoticias

26 de junio de 2017

En defensa de Martín Pallares: Carta a Rafael Correa

Economista Correa

“¡Qué asco da cierta gente que todo lo hace con guantes! Incluso los hijos y los millones”, escribió Cesare Pavese a quien usted sin duda no ha oído ni nombrar. De sus hijos, Correa, no voy a decir nada, faltaría más. Pero sí de su fortuna, amasada con los pulcros guantes de su cinismo chocante y miserable. Fortuna hecha con la complicidad de jueces comprados o bajo chantaje y entre los bastidores del sainete en que convirtió usted la formalidad jurídica en este país. Ya consiguió atracar 140 mil dólares a Fernando Villavicencio, Cléver Jiménez y Carlos Figueroa. Ahora, cuando nos creíamos al fin libres de su impertinencia y su codicia, de su desprecio por la ley y su utilización de los tribunales en su propio beneficio, todavía tiene la desvergüenza de intentar, con juicio penal de por medio, meter la mano en el bolsillo de un periodista, Martín Pallares, a quien usted personalmente empujó hacia el desempleo. Primero lo deja sin trabajo y luego quiere sacarle plata. Con guantes blancos. Da usted asco.

Rafael Correa enjuicia a Martín Pallares
Artículo de Roberto Aguilar:  "En defensa de Martín Pallares: Carta a Rafael Correa"

Martín Pallares es un digno padre de familia; un periodista de ética intachable; un hombre honrado; una buena persona… En fin, esas virtudes que usted ni entiende ni conoce, o que confunde con ciertas disciplinas aprendidas de los scouts, donde se convirtió en el tiranillo fatuo que hoy todos conocemos. Martín Pallares es una persona que cree en el oficio que ha elegido y defiende la libertad de expresión de la única manera como vale la pena hacerlo: ejerciéndola. Un periodista que tuvo el valor de desnudar las pequeñas, cotidianas inmundicias de su gobierno; que puso al descubierto, paciente y documentadamente, las raterías de ese aparato de lambiscones y aduladores de quienes gusta usted rodearse, a los que llama revolucionarios y que tuvieron campo abierto (abierto por usted) para lucrar obscenamente durante los últimos diez años. Alecksey Mosquera, por ejemplo. ¿Qué pretende? ¿Dejar en la miseria a una familia? ¿Acallar a uno de los pocos medios virtuales, 4pelagatos, que nunca se corrió de cantarle las verdades en la cara? ¿Forzar al gobierno de Lenín Moreno y dejar sentado que los jueces siguen siendo suyos? Usted, el de las manos limpias. ¿Están limpias de verdad o son los guantes que usa para no manchárselas ni dejar huellas? Da usted asco.

¿Y cuál es el delito de que acusa a Martín Pallares? Imaginar. Nomás eso. Concretamente, imaginarlo a usted robando. ¿Quiere usted penalizar la imaginación ahora? Es claro que Martín no lo acusa a usted de nada, Correa. Simplemente (y con fines didácticos que no necesitan explicación en el contexto de su artículo) se lo imagina haciéndolo. Pero ¿no es eso lo que imagina ya la mitad de ecuatorianos? ¿Piensa enjuiciarnos penalmente a todos? Usted robando. ¿Acaso no es lícito, no es natural, no es verosímil dejar volar la imaginación por esos pagos? Ya nos contará usted de sus negocios con Odebrecht, de la manera como dejó volver al país a la constructora brasileña (con costos adicionales que pagamos todos) después de tanta retórica nacionalista barata. Ya nos contará de los 2.200 millones de la Refinería Esmeraldas, de los 1.200 millones gastados en aplanar un terreno en El Aromo, del aparato institucional y jurídico creado por usted y ese sátrapa que empleó como secretario jurídico para permitir a su amigo Jorge Glas montar un esquema de contratos dentro de contratos que multiplicó los costos de todas las obras estratégicas con el fin beneficiar a  otros amigos. Mónica Hernández, por ejemplo (por cierto, ¿dónde están ella y su marido? ¿Siguen en el Ecuador o viajaron por casualidad a una boda en Miami?). Ya nos contará de Tomislav Topic, de Glory International, de los contratos millonarios de su hermano. Todo limpio, todo correcto, todo con guantes, ¿verdad?

Durante diez años, Correa, hemos soportado su tiranía, si aceptamos como correcto el concepto de tiranía que despacha Juan Montalvo en Las Catilinarias (que con toda seguridad usted tampoco habrá leído). Y fíjese usted: estas palabras destinadas al pantagruélico y esperpéntico Ignacio de Veintimilla le calzan a su gobierno como anillo al dedo. ¿Se siente cómodo con eso? Tiranía, dice Montalvo “no es tan sólo derramamiento de sangre humana; tiranía es flujo por las acciones ilícitas de toda clase; tiranía es el robo a diestro y siniestro; tiranía son impuestos recargados e innecesarios; tiranía son atropellos, insultos, allanamientos; tiranía son bayonetas caladas de día y de noche contra los ciudadanos; tiranía son calabozos, grillos, selvas inhabitadas; tiranía es impudicia acometedora, codicia infatigable, soberbia gorda al pasto de las humillaciones de los oprimidos”.

Pero esos diez años terminaron ya, Correa. Vaya acostumbrándose. Ya no puede usted llegar, como solía, rodeado de su pandilla de gorilas pagados con nuestro dinero, y pretender almorzar en un restaurante donde almuerza gente decente. Una vez despojado de la banda presidencial usted está desnudo y su rabo de paja resulta ahora intolerablemente visible. Y da asco.

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Este cuarto de hora suyo con Martín Pallares, justo en el momento en que su vistoso rabo de paja se acerca peligrosa e inexorablemente a las llamas que lo rodean, será una vergüenza más en la larga lista de impudicias que conforman el retrato con que lo recordará la historia. Correa contra Pallares: da risa. Un tirano de “codicia infatigable, soberbia gorda al pasto de las humillaciones” y fatuidad inabarcable (entendiendo la fatuidad como una mezcla en partes iguales de vanidad e ignorancia), un tipo de semejante calaña contra un padre digno, un periodista intachable, un hombre honrado, un tipo culto, un lector infatigable. Ya no le quedan esos desplantes, Correa. Porque, como dice el mismo Montalvo, “un tirano, pase: se le puede sufrir quince años; ¿pero un malhechor?; ¿pero un salteador tan bajo?”. A ése se le echa de los restaurantes. ¿Se atreverá usted a ir a la corte, con sus gorilas y sus guantes blancos? ¿Tendrá usted el coraje de mirar a Pallares a los ojos? En otras palabras: ¿podrá más su cinismo que su cobardía?

De usted, con asco infinito


Autor:   Roberto Aguilar

Fuente:  Estado de Propaganda



Martín Pallares Recibió Amenazas De Muerte por Ecuadornoticias

31 de mayo de 2017

La mesa no estaba servida: en 6 días ya deben dos mil millones más

La mesa no quedó servida como aseguraba hasta horas antes de dejar el poder el ex presidente Rafael Correa y todo su coro de áulicos. Hoy martes 30 de mayo, con la noticia de que el Ecuador tuvo que contratar dos mil millones de dólares adicionales de deuda, llegó la certificación de que esa afirmación era una enorme y descarada mentira. El Ecuador está, en efecto, en una situación financiera tan angustiosa y desesperada que no pasaron ni 6 días de inaugurado el gobierno y ya fue necesario recurrir a más deuda para que el Estado no se paralice y el país pague las consecuencias.

rafael correa mesa servida
Artículo de Martín Pallares: 'La mesa no estaba servida: en 6 días ya deben dos mil millones más'

La información del Ministerio de Finanzas y de algunas agencias internacionales dice que la colocación de bonos en Nueva York se hizo en dos tramos de mil millones. El primero a seis años plazo con una tasa de interés del 8,75% y los otros mil millones a diez años plazo con tasas del 9,62%. Se trata de la segunda colocación de bonos de deuda por parte del Ecuador en lo que va del año, dice diario El Universo. La primera fue en enero del 2017 por 1 mil millones, con un plaza hasta el 2026 y con una tasa de 9,12%, mientras que Petroecuador emitió luego en abril bonos por 335 millones de dólares.

Si Ecuador se vio obligado, apenas seis días después de tomar posesión el nuevo gobierno, a contratar una cifra tan grande de deuda, confirma Correa se fue dejando al país prácticamente en quiebra y no, como llegó a decir poco antes de la transición, “en franco crecimiento”. La cifra revela, de acuerdo a expertos como Vicente Albornoz, que el hueco heredado es “enorme” y aquello responde al modelo de Estado que se instaló durante los diez años del gobierno de Correa. No se trata de 300 millones ó 500 millones para salir del paso, sino de una cantidad que habla de la terrible crisis fiscal que atraviesa el país.

La noticia de los dos  mil millones de dólares tiene un efecto adicional: coloca al gobierno de Lenín Moreno en una peculiar e incómoda situación pues sus autoridades tendrán que afrontar, tarde o temprano, la disyuntiva de transparentar la verdadera situación de la economía del país. Al tratarse de funcionarios que fueron parte del gobierno de Correa o defensores al ultranza del mismo, como el caso del nuevo ministro de Finanzas Carlos de la Torre, la decisión es, al menos, incómoda. ¿Cómo salir a decir al país que las cosas no estaban funcionando bien y que sin más endeudamiento el Estado no puede funcionar?

El tema este nuevo tramo de deuda constituye, sin duda, un empujón más hacia una inevitable y necesaria ruptura que la administración Moreno tendrá que hacer con ciertos enunciados sagrados del correísmo, según los cuales el actual modelo de Estado es el correcto y el que más conviene al país. “Tendrán que decir que no dejaron la mesa puesta”, sostiene Albornoz quien asegura que el déficit de marzo alcanza la escalofriante cifra de 1 250 millones de dólares.

La noticia también obligará al nuevo gobierno a pensar, ahora sí con seriedad y sin retórica, en cómo hará una auténtica y eficaz operación de recorte de gasto público. Aparentemente el recorte en obras públicas ya no es suficiente y se hace necesario entrar a disminuir el tamaño del Estado. Esto implicará una ruptura con el modelo correísta de gasto público que fue defendido a capa y espada durante la década y con particular énfasis en los últimos años. Los dos mil millones de dólares contratados durante la primera semana de la Presidencia de Lenín Moreno tendrán, sin duda, consecuencias que muchos dentro del Gobierno hubieran querido evitar.


Autor:   Martín Pallares

Fuente:   4 Pelagatos

21 de mayo de 2017

¿Cómo un cretino así puede ser el político más exitoso de la historia?

De entre las todas las imágenes que pudo haber escogido para sellar su última sabatina, escogió la de él rompiendo un diario. No fue espontáneo ni una mera coincidencia: Rafael Correa tuvo que haberse asegurado, antes de llegar al parque de los Samanes, de que iba a tener un ejemplar de diario La Hora a la mano para romperlo por la mitad en los minutos finales de su su show de los sábados. Fue, sin duda, un gesto planificado que terminó, voluntariamente o no, convirtiéndose en la imagen que la historia recogerá como su despedida del poder. Una imagen que, a la postre, lo define como ser humano y como político.

rafael correa rompe diario la hora
Artículo de Martín Pallares: "¿Cómo un cretino así puede ser el político más exitoso de la historia?"

La imagen de Rafael Correa rompiendo un diario simboliza, sin embargo, la del fracaso que él siente por no haber conseguido la que seguramente ha sido su máxima aspiración durante estos diez años de poder: eliminar de tajo cualquier forma de prensa que no opere bajo su control y voluntad y, además, no haber podido convencer totalmente a la opinión pública de que el periodismo es el principal obstáculo del bien común.

Pero no fue únicamente su decisión de aparecer rompiendo el diario lo que evidencia que Correa deja la Presidencia con la frustración de no haber logrado secuestrar por completo la opinión pública. Fue la arquitectura misma de todo el enlace 523 lo que dejó al descubierto el fracaso de Correa frente al disenso. En esencia, está última sabatina estuvo concebida y dirigida para transmitir, a quienes heredarán de él el poder, el mensaje de que el encargo más importante que les deja es liquidar todo rezago de prensa independiente que pudo habérsele escapado. En en un momento del enlace, incluso, se dirigió a José Serrano, el nuevo presidente de la Asamblea, y le encomendó que impida que en los próximos años se cambie la Ley de Comunicación, como pretende la oposición y “la prensa mercenaria”: un concepto que repitió al menos tres veces durante el enlace.

“Ojalá la próxima legislatura no caiga en la trampa. No se deje poner las prioridades y la agenda legislativa por parte de una empresa mafiosa que se representa a ella misma y sus intereses. Recuerden nuestros asambleístas que son representantes de ustedes, del pueblo ecuatoriano y no de lo que diga la prensa mercenaria”, dijo Correa y criticó a los medios y los sectores que han salido a hablar sobre la necesidad de derogar dicha ley que fue, durante sus últimos años de gobierno, el pilar de su proyecto autoritario. “Estoy observando en los últimas días toda esa campaña mediática para bajarse la Ley de Comunicación. Pareciera ser que es el principal problema del país. Lean los titulares. No hay problemas de violencia contra las mujeres, coparentalidad, pensiones alimenticias, no es problema la seguridad…”, agregó en otra parte de su intervención. Fue tan evidente el hecho de que quiso dedicar la última sabatina a desahogar su frustración con la prensa, que lo más destacado de ella fue un video en el que se recogía los casos en los que, según Correa y su equipo, el periodismo había mentido a la sociedad con el afán de indisponerla en contra de su gobierno y de promover la protesta social.

Calificó a los periodistas que publicaron esas supuestas mentiras como “periodistas de rocola”, porque según él “tocan música cuando reciben una moneda”. Además aseguró con todo el convencimiento del caso que la prensa ha sido su “más grande adversario”.  Correa no economizó tiempo ni retórica en este propósito: sostuvo que la prensa “mercantilista” ha sembrado odio en la sociedad ecuatoriana y que la ha engañado publicando y callando lo que le da la gana. “Atentos los próximo cuatro años: no creerle nada a esa prensa mercenaria”, exclamó y dijo que en ningún lugar del “planeta” ha ocurrido algo que, según él, ha ocurrido en el Ecuador: que el presidente ganador de unas elecciones sea proclamado por un canal de televisión, Ecuavisa, y no por la autoridad electoral. “Los medios mercenarios tienen que entender que proveen un derecho (la información) y no una mercancía. Han querido dañar el corazón de la gente”, dijo.

Correa, como buen demagogo autoritario que es, sabe que su discurso en contra de la prensa le ayudó, desde los inicios de su mandato, a construir la figura de un enemigo externo para conseguir adhesiones populares y desviar responsabilidades, pues el guión oficial es miren hacia allá, ellos son la amenaza, ellos son el verdadero el peligro.

Correa, al igual que otros como él entre los que está Donald Trump, tiene como némesis a la verdad. Él sabe que insultando a la prensa abre una nueva línea de ataque en contra de los hechos que, en realidad, son sus verdaderos enemigos. Lo que Correa ha tratado de hacer durante estos diez años es confundir al público fabricando la coartada de que la prensa es  “mercenaria” y “enemiga del pueblo” para que no crea en las verdades que son incómodas al poder. Deslegitimar a la prensa libre e independiente es una forma de evitar que la sociedad le de crédito a los hechos que el poder no quiere que sean vistos.

Correa puede ser muy transparente en presentaciones como éstas porque no hay nadie ni nada que que limite lo que dice. Por eso, durante el enlace 523, Correa no pudo evitar que en su ataque al periodismo haya dejado al descubierto un aspecto fundamental de su personalidad: su incapacidad de aceptar que el pueblo puede expresar su descontento espontáneamente y sin el estímulo de algún oscuro interés.  Correa está convencido de que si la sociedad se pronuncia en su contra es porque está siendo engañada por alguien perverso y jamás porque existan razones auténticas y verdaderas para hacerlo. Si la gente salió a protestar en el 2015 en contra del Impuesto a la Herencia fue por culpa de los periodistas, si los policías se sublevaron el 30S fue por culpa de los periodistas, si los agricultores se opusieron al censo agropecuario fue por culpa de los periodistas, si los médicos salieron a protestar fue por culpa de los periodistas, si en en 1912 una turba asesinó a Eloy Alfaro fue por culpa de los periodistas…  Así cualquier cosa que se diga en su contra será… culpa de los periodistas.

En el pensamiento de Correa, primitivo y controlador, no existe expresión social que pueda ser autónoma. Únicamente aquellas expresiones populares que se producen bajo el estímulo del Estado (controlado por él claro) son legítimas y válidas. Cuando las masas se pronuncian sin su consentimiento es porque los perversos periodistas las han empujado. “Los violentos son inducidos y azuzados por la prensa. !Cuántos brotes de violencia se han producido por información publicada para hacerle daño al gobierno¡”, exclamó.

Si algo se puede decir a favor de las sabatinas, que durante 10 años fueron la institución pública creada para lanzar odio, descalificación y atropellos, es que la historiadores del futuro podrán encontrar en ellas al verdadero espíritu de quien ha dominado la escena política durante buena parte del siglo XXI.  A pesar de que el enlace 523 fue uno de los más cortos de los últimos años, con un poco menos de tres horas de duración, Correa ofreció una estupenda muestra de sus  particularidades sicológicas y emocionales: tenaz, intenso, obsesivo, vanidoso a más no poder, autoritario, cobardón porque desafía a golpes a sus adversario desde un espacio en el que sabe que está protegido, ignorante pero a la vez sabido, manipulador, mentiroso, hombre de poco mundo y estupendo comunicador.

Correa en cada sabatina se jacta de tener una autoridad moral que le permite despreciar a todos los que no están con él y lanzar mensajes cargados de moralejas parroquianas cada cinco minutos. Así ha sido durante 523 sábados.

Esta vez, además, dejó patente que los 10 años de gobierno, no le han enseñado nada sobre lo que es el Estado y la función pública.  En una declaración insólita y no menos lamentable expuso lo que, según él, es el cambio que su gobierno le ha significado al Ecuador. Dijo: “hemos transformado la patria. No podemos caer en falsas modestias. Antes de la revolución ciudadana nada de esto existía. Antes no había el parque los Samanes, antes no había enlaces, el Museo de Carondelet estaba cerrado, el cambio de guardia tampoco no existía. Antes había salvataje bancario y congelación de cuentas”.

Lo que las 523 sabatinas dejan, a más de toda su perversidad y distorsión institucional, es la fascinante interrogante sobre cómo un personaje capaz de articular reflexiones tan pobres y cretinas como aquella según la cual el cambio tras estos 10 años se expresa en que antes no había sabatinas y ahora sí hay sabatinas, pudo haberse convertido en el político más exitoso de la historia de la política ecuatoriana moderna. Una interrogante que los historiadores del futuro deben empezar a desentrañar desde ya.


Autor:   Martín Pallares

Fuente:   4 Pelagatos



Presidente Correa Rompe Diario La Hora En... por Ecuadornoticias

28 de abril de 2017

Jaime Guevara despide a Correa con un yucazo para toda la vida

Los yucazos, por lo general, duran instantes. Solo los necesarios para doblar el brazo a la altura del codo y apuntar al cielo con el dedo intermedio.

Pero hay yucazos que pueden durar toda una vida, y esos son los que más duelen. Precisamente es uno de esos el que le ha dedicado el cantautor Jaime Guevara, como despedida, a Rafael Correa. El yucazo de marras viene en formato de corrido mexicano y ya vuela como video, producido por Pocho Álvarez, en Youtube y las redes sociales.

jaime guevara yucazo rafael correa
Artículo de Martín Pallares: "Jaime Guevara despide a Correa con un yucazo para toda la vida"

El video y el corrido se llaman “Yucazo del adiós” y es mucho más que un video y una canción cualquiera. Se trata de una obra en la que Guevara logra perennizar aquel gesto que en septiembre del 2013 dedicó a Correa, quien no solo que ordenó que lo encarcelen sino que luego trató de humillarlo públicamente.

Guevara consigue perennizar su yucazo por al menos dos razones. Primero, ha compuesto una canción que sin duda sobrevivirá a sus protagonistas, en la que recrea lo ocurrido el día aquel, cuando Correa se bajó de su carro, lo desafió a golpes y ordenó que lo detuvieran porque consideró que había sido ofendido por la seña que le hizo el músico. Segundo, porque en su video utiliza recursos visuales que registran con lucidez, como antídoto contra el olvido, cómo Correa abusó de su poder para acosarlo, humillarlo e insultarlo durante una sabatina.

El video arranca con unas imágenes en negativo en las que se ve a Correa, durante uno de sus enlaces mal llamados ciudadanos, dar su versión del encuentro con Guevara. “No sé si canta o escribe. Canta horrible y toca peor la guitarra”, se ve decir a Correa escondiendo su pequeñez en esa risita nerviosa que lo ha acompañado cada vez que habla de un tema que le molesta. “Jaime Guevara, como es un macho, le hace una mala seña al Presidente y yo me le bajo”, se le ve decir a Correa anticipando su actuación de macho en el corrido. Y concluye: “Créanme ese pobre hombre se tambaleaba, apestaba a alcohol y tenía toda una droguería encima porque es drogo, ya”.

Al incorporar el deplorable e impresentable testimonio de Correa, el video logra registrar brillantemente para la historia lo que ha significado para el país el abuso del poder durante los diez años de correísmo. Eso que Pabel Muñoz eufemísticamente llama recuperación de la autoridad pública.

Correa queda retratado en la obra de Guevara como una triste caricatura del dictadorzuelo tropical que es incapaz de entender que en un sistema verdaderamente democrático los gobernantes no reprimen la opinión que sobre ellos expresan sus mandantes, aunque sea en forma de insulto o de mala seña. El dictadorzuelo tropical no entiende que, en democracia, el ciudadano de a pie -en este caso Guevara-, es su verdadero jefe y puede faltar el respeto a su autoridad. Es un principio básico de cualquier democracia y una conducta que cualquier estadista asume con grandeza. Por eso mismo, el desacato ha sido eliminado como tipo penal de casi todas las democracias maduras y sólidas.

Pero hay otra cosa que le otorga una fuerza singular a la producción de Jaime Guevara: el ritmo que escogió. Se trata de un corrido mexicano que resulta perfecto para lo que quiso su autor: ubicar a Correa como personaje de una película de machos pistoleros y matones. Y lo logra. “Como Sheriff o matón”, dice en una estrofa la canción.


Jaime Guevara Despide A Rafael Correa Con Un... por Ecuadornoticias

Es imposible no pensar que el video es la dulce venganza de Guevara. Y no es para menos. Correa utilizó cobardemente todo su inmenso poder para tratar de liquidarlo. Desde la plataforma pública financiada con dineros públicos que es la sabatina, Correa lo pintó ante el país como un drogadicto y borracho que no podía si quiera mantenerse en pie. Él, que tenía todo el poder posible, que ese día iba en una caravana llena de guardaespaldas armados y patrulleros con policías, desafió a un ser humano frágil que apenas iba armado del pan y la leche que había comprado para su desayuno.

Cuando supo que Guevara recibía medicación y que no bebía ni se drogaba, Correa hizo una “aclaración” en la que mostró aún más la inmensa pobreza de su condición humana. El sábado siguiente leyó un texto, en el que bajo el supuesto de que estaba haciendo una rectificación, intentó rebajar aún más la humanidad Guevara.

La supuesta rectificación de Correa decía así: “Que el señor Jaime Guevara es malcriado y mentiroso; que puede tener militancias de izquierda equivocadas; miopes, virulentas y torpes; que además es anarco, virulento y agresivo; que más aún tiene una enfermedad irreversible, cisticercosis, que provoca en él virulencia extrema y ataques epilépticos desde hace décadas, especialmente cuando tiene accesos de rabia e indignación contra quien no piense como él; que estos ataques lo llevan a tener la mirada perdida, incapacidad de vocalizar palabras, dificultad para expresarse y para mantener el equilibrio, todo lo cual lo hace parecer como borracho y bajo efectos de la droga, más aún cuando apesta a alcohol seguramente por medicinas que toma; pero de acuerdo a personas que lo conocen y a sus propias declaraciones, no es borracho ni drogadicto”.

¿Era posible más miseria humana?

Por todo esto, el video de Guevara se antoja como una obra de auto desagravio, como el recurso legítimo y poderoso de quien no tiene otra arma que su guitarra y su voz y que siempre cuestionó al poder (a todos) únicamente con la fuerza de su música y su irreverencia. El “Yucazo del adiós” seguramente va a doler más que el aquel que tanto le dolió a Correa en septiembre del 2013 porque este va a durar toda una vida.

Autor:   Martín Pallares

Fuente:   4 Pelagatos

25 de abril de 2017

Si a Correa lo sorprenden robando podría decir que estaba cuidando

Es perfectamente posible imaginar a Rafael Correa detenido por la policía saliendo por la ventana de una casa que no es la suya, con un lote de joyas en sus manos, diciendo a sus captores que no estaba robando sino que entró para regar las plantas del vecino y, como vio que había unos objetos brillantes tirados en una caja fuerte, pensó que lo mejor era sacarlos a la calle para preguntar a los transeúntes si les pertenecía o no. Y claro, también hay como imaginarlo diciendo que eso no es delito.

exministro alecksey mosquera rafael correa
Artículo de Martín Pallares: "Si a Correa lo sorprenden robando podría decir que estaba cuidando"

Si resulta perfectamente posible imaginar a Rafael Correa diciendo que sacaba las joyas para buscar a sus dueños es porque ha demostrado que es capaz de darle la vuelta al significado de las palabras para que éstas se adapten a lo que le conviene. Lo hizo en el conversatorio que sostiene los martes en Guayaquil con los medios de comunicación cuando habló sobre la detención de su ex ministro de Energía Alecksey Mosquera para investigarlo por haber recibido un millón de dólares por parte de Odebrecht.

Correa aseguró que lo único irregular que puede haber habido en la recepción de Mosquera de un millón de dólares es evasión de impuestos. Sí, en el argumento de Correa en esta transacción, a la que calificó como acuerdo entre privados, apenas hay defraudación tributaria y quizá lavado de activos por la simple razón de que ese dinero lo recibió luego de haber sido Ministro y mucho después de que se firmó el contrato con Odebrecht para el Toachi-Pilatón. En otras palabras no hay nada malo en que lo hayan entrega esa suma de dinero porque lo que recibió fue cuando ya no era ministro.


El Millón De Alecksey NO Es Coima Ni Soborno por Ecuadornoticias

¿No es posible, según el raciocinio de alguien que se supone tiene el coeficiente de inteligencia necesario para ser Presidente, que el pago pudo haber recibido Mosquera luego de cumplido algún supuesto servicio a favor de Odebrecht? Hay declaraciones cínicas, otras que son muy cínicas y esta hecha por Correa en Guayaquil.

Pero que Correa pretenda hacer creer a la opinión pública que no se reciben pagos luego de haber hecho un favor o un servicio, sino únicamente antes, no es lo más escandaloso de las declaraciones del conversatorio. ¿Cómo es posible que al Presidente ni siquiera le parezca extraño o que al menos se sorprenda de que alguien que fue su funcionario haya recibido un millón de dólares de una empresa que contrató con el Estado? ¿No le parece nadita extraño que el pago que recibió su ex Ministro haya sido precisamente de la empresa que está hasta el pescuezo en un escándalo de corrupción de escala mundial? ¿No le dice nada la palabra Odebrecht? ¿No se le suena?

“Hay que usar con precisión los términos” le dijo a la periodista del canal del Gobierno que le preguntó, con mucho cuidado y tino, sobre el tema. “Se ha hablado de coima, no hay coima, no hay soborno porque no es funcionario público. Alecksey Mosquera fue ministro desde julio del 2007 hasta julio del 2009. El ha recibido ese pago de Odebrecht en febrero del 2011. En principio tendría todo el derecho para hacerlo, como consultar privado, etc. El problema es que no lo declaró . Hay defraudación tributaria y probable lavado de activos”, dijo sin despenairse y alternando lo que decía con esa risita nerviosa que lo acompaña a sus declaraciones públicas.

Con argumentos así, entonces, es perfectamente posible y legítimamente verosímil imaginarse a Correa con las manos llenas de joyas asegurando, con tranquilidad pasmosa, que las sacó de la casa del vecino para verificar quién es el dueño.

Correa ya había abordado meses antes el tema de Odebrecht de tal forma que si aparecen denuncias en su contra o de sus funcionarios éstas deberían perder fuerza y legitimidad. Entre esas cosas había dicho, por ejemplo, que el escándalo Odebrecht es un complot de la banca y de la derecha internacional para desestabilizar gobiernos progresistas y que, si aparecen las denuncias. no hay que olvidar que son hechas por un empresario corrupto. O que tras el tema hay un plan concebido para afectar exclusivamente a su gobierno pues, según él, el escándalo Odebrecht sospechosamente se circunscribe a su período presidencial y no alcanza a la partidocracia, esa sí corrupta y corruptora.

Pero Correa nunca había dicho, hasta ahora, cosas de la envergadura como las que afirmó sobre Mosquera en este conversatorio. Asegurar que no se puede hablar de coima ni de soborno porque Mosquera ya no era Ministro cuando recibió la transacción, es como tratar de inventarse un nuevo concepto de honradez y de ética de un minuto al otro.

Resulta insólito y escandaloso que para Correa un ex ministro suyo no sea responsable de lo que hizo durante su administración y que por el hecho de que ya no estaba en el cargo no debe responder por un depósito de un millón de dólares que le hizo una empresa que firmó contratos con él. Sí él mismo había dicho al inicio del conversatorio que Odebrecht es una empresa corrupta y corruptura (lo mismo siempre dijo de la Chevron) ¿cómo es que no le llama la atención que un ex ministro suyo haya recibido tanto dinero precisamente de ella? Pero no solo es insólito que no le llame la atención todo eso o que no pida explicaciones siquiera a los involucrados, no. Lo más insólito es que haya dicho que la transacción entre Mosquera y Odebrecht es tan solo un “acuerdo entre privados”, cuyo único defecto es que no haya producido pago de impuestos. Parecería que dentro de poco, Correa podría decir que la corrupción es buena si cuando se cometen actos de corrupción se pagan impuestos.

“Esto habla muy bien del gobierno. Resulta que es un depósito cuando Alecksey Mosquera ya no era ministro, dos años después de entregado el contrato Toachi-Pilatón y que demuestra que el gobierno ha actuado siempre en función del bien común (…) No es coima, no es soborno porque Alecksey Mosquera ya no era funcionario público. Es un acuerdo entre privados y el principal problema, la acusación es por eso, es que puede haber defraudación tributaria porque no se declaró ese millón de dólares”, sostuvo. Y más adelante soltó algo aún más grosso: “si yo como Alecksey Mosquera trabajo como consultor eléctrico, cobro un millón de dólares, facturo y deposito donde me de la gana en el mundo no pasaba absolutamente nada. El problema es que no lo haya declarado”.

Correa, esta vez, no solo vuelve a curarse en salud cuando dice que estas denuncias no deben tener credibilidad porque las hace un corrupto como Marcelo Odebrecht, sino que también inventa un nuevo concepto sobre honradez y responsabilidad pública. Si a él la Chevron o la propia Odebrecht le paga un millón o más de dólares cuando ya esté viviendo en Bruselas no habrá nada de malo ni que merezca ser investigado si es que, al menos, ha pagado impuestos. Todo es cosa de esperar a salir del cargo y pagar impuestos.

Otra cosa que llama la atención luego de la declaración de Correa es que ésta haya coincidido plenamente con el contenido de un tuit escrito en la cuenta de la Fiscalía el 23 de abril. En ese mensaje, la Fiscalía en franco e impúdico tono de descargo a favor del Gobierno y de Mosquera también decía que, ojo, Mosquera había recibido el pago luego de ser funcionario. Como si eso fuera relevante para una Fiscalía. Resulta extraño, sino al menos curioso, que la posición de Correa durante el conversatorio haya sido tan alineada con aquella de la Fiscalía. Basta ver los comentarios y respuestas que mereció este tuit de la Fiscalía para entender lo que esa afirmación supone.

Alecksey Mosquera puede estar tranquilo. Si fue sorprendido recibiendo un millón de dólares de Odebrecht podría llegar a decir, tranquilamente, que le prestó su cuenta bancaria a los brasileños porque éstos habían olvidado el número de la suya. Y si es así no hay que sorprenderse que Correa jure por lo más santo que eso es verdad.

Autor:   Martín Pallares

Fuente:   4 Pelagatos

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