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9 de julio de 2017

Lo que me queda

Dentro de la pequeña sala en que se juzgó a Martín Pallares, llevado allí por una demanda de Rafael Correa, estuvimos (además de los abogados de las partes, el juez y el secretario) solamente doce personas, durante cuatro horas.

articulos de rafael correa
Artículo del 'Pajaro' Francisco Febres Cordero: 'Lo que me queda'

¿Qué me queda de tan singular experiencia?

Me queda la sensación de haber ingresado a un edificio limpio, moderno, con luz, con aire.

Me queda una percepción de miedo: miedo de haber entrado a un recinto en el cual las sentencias no solían dictarse según los méritos del proceso, sino por las órdenes que llegaban de las más altas instancias del poder político.

Me queda la esperanza de que luego del dictamen algo vaya a cambiar en el ámbito judicial, donde tantas y tan aviesas arbitrariedades se cometieron para cumplir los designios de quien se apoderó de los tribunales y se sirvió de ellos para saciar su odio.

Me queda el dolor por aquellos que, acusados injustamente, recibieron condenas. Me queda el dolor por sus prisiones, por sus multas, por las injurias recibidas. Por las artimañas montadas en su contra. Me queda el dolor por sus familias, por sus madres, por sus esposas, por sus hijos.

Me queda un grito que se me ahogó en la garganta luego de escuchar la sentencia: libertad.

Me queda la solidaridad con quienes durante la larga y oprobiosa dictadura no bajaron la cabeza y siguieron escribiendo, diciendo, lo que su conciencia les dictaba. Son ellos los que lograron que la lucha contra el despotismo no cesara y mantuvieron viva la rebeldía. Son ellos los que van destapando poco a poco la mucha podredumbre acumulada.

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Me queda la lección de dignidad con que una señora de 87 años siguió todo el proceso con ávida atención. Pronunciada la sentencia, se apoyó en su bastón y caminó, enhiesta, para abrazar a su hijo, declarado inocente.

Me queda la ira por no ver en ese mismo tribunal a quienes desviaron hacia sus cuentas personales los enormes recursos del Estado que debían llegar a los pobres.

Me queda el inmutable rostro del juez, que mantuvo su solemne adustez hasta el instante de dictar una sentencia que, según los antecedentes del correato, parecía imposible.

Me queda la impotencia ante el cinismo de contemplar cómo quienes, a nombre de la revolución, ahora gozan en el exterior de sus fortunas, amparados por aquellos que, desde los más altos estamentos del poder, les permitieron tener el singular estatus de prófugos.

Me queda el regusto de haber recibido una vasta y profunda lección de Derecho de boca de dos grandes maestros, Juan Pablo Albán y Farith Simon, apoyados por Juan Pablo Aguilar y Xavier Andrade.

Me queda la certidumbre de que Martín Pallares nunca estuvo solo, ni siquiera cuando una pandilla se tomó los pasillos del recinto para –según es práctica corriente– agredir e insultar.

Me queda grabado un asiento vacío, aquel que debía haber estado ocupado por Rafael Correa, quien, sin presentar cara cuando debía, más tarde y desde algún lugar ignoto escribió un tuit mentiroso e injuriante.

Me queda la duda sobre si el calentamiento global se origina en la estratosfera o viene de abajo, del asiento de cuerina que me soportó por tantas horas.

Me queda la convicción de que Correa, en Bélgica, seguirá actuando de manera incoherente y deambulará como un enajenado porque, según se ha demostrado, tiene perdido el juicio.


Autor:   Francisco Febres Cordero

Fuente:   El Universo


Martín Pallares Fue Declarado Inocente En La... por Ecuadornoticias

3 de julio de 2017

Martín Pallares fue declarado inocente

El periodista Martín Pallares fue declarado inocente en la demanda planteada en su contra por el expresidente Rafael Correa.

pallares vs correa
Martín Pallares fue declarado inocente

La audiencia se inició la mañana de este lunes 3 de julio de 2017 en medio de ligeros enfrentamientos entre simpatizantes del exmandatario y del periodista. El expresidente Correa no acudió a la sala, solo acudió su abogado Caupolicán Ochoa.

El juez Fabricio Carrasco declaró inocente a Martín Pallares, desestimando de esta manera la demanda planteada por Correa en contra de Pallares por supuestamente haber proferido expresiones de 'descrédito o deshonra' en un artículo publicado por el periodista en un portal digital con el título: "Si a Correa lo sorprenden robando podría decir que estaba cuidando"



Martín Pallares Fue Declarado Inocente por Ecuadornoticias

26 de junio de 2017

En defensa de Martín Pallares: Carta a Rafael Correa

Economista Correa

“¡Qué asco da cierta gente que todo lo hace con guantes! Incluso los hijos y los millones”, escribió Cesare Pavese a quien usted sin duda no ha oído ni nombrar. De sus hijos, Correa, no voy a decir nada, faltaría más. Pero sí de su fortuna, amasada con los pulcros guantes de su cinismo chocante y miserable. Fortuna hecha con la complicidad de jueces comprados o bajo chantaje y entre los bastidores del sainete en que convirtió usted la formalidad jurídica en este país. Ya consiguió atracar 140 mil dólares a Fernando Villavicencio, Cléver Jiménez y Carlos Figueroa. Ahora, cuando nos creíamos al fin libres de su impertinencia y su codicia, de su desprecio por la ley y su utilización de los tribunales en su propio beneficio, todavía tiene la desvergüenza de intentar, con juicio penal de por medio, meter la mano en el bolsillo de un periodista, Martín Pallares, a quien usted personalmente empujó hacia el desempleo. Primero lo deja sin trabajo y luego quiere sacarle plata. Con guantes blancos. Da usted asco.

Rafael Correa enjuicia a Martín Pallares
Artículo de Roberto Aguilar:  "En defensa de Martín Pallares: Carta a Rafael Correa"

Martín Pallares es un digno padre de familia; un periodista de ética intachable; un hombre honrado; una buena persona… En fin, esas virtudes que usted ni entiende ni conoce, o que confunde con ciertas disciplinas aprendidas de los scouts, donde se convirtió en el tiranillo fatuo que hoy todos conocemos. Martín Pallares es una persona que cree en el oficio que ha elegido y defiende la libertad de expresión de la única manera como vale la pena hacerlo: ejerciéndola. Un periodista que tuvo el valor de desnudar las pequeñas, cotidianas inmundicias de su gobierno; que puso al descubierto, paciente y documentadamente, las raterías de ese aparato de lambiscones y aduladores de quienes gusta usted rodearse, a los que llama revolucionarios y que tuvieron campo abierto (abierto por usted) para lucrar obscenamente durante los últimos diez años. Alecksey Mosquera, por ejemplo. ¿Qué pretende? ¿Dejar en la miseria a una familia? ¿Acallar a uno de los pocos medios virtuales, 4pelagatos, que nunca se corrió de cantarle las verdades en la cara? ¿Forzar al gobierno de Lenín Moreno y dejar sentado que los jueces siguen siendo suyos? Usted, el de las manos limpias. ¿Están limpias de verdad o son los guantes que usa para no manchárselas ni dejar huellas? Da usted asco.

¿Y cuál es el delito de que acusa a Martín Pallares? Imaginar. Nomás eso. Concretamente, imaginarlo a usted robando. ¿Quiere usted penalizar la imaginación ahora? Es claro que Martín no lo acusa a usted de nada, Correa. Simplemente (y con fines didácticos que no necesitan explicación en el contexto de su artículo) se lo imagina haciéndolo. Pero ¿no es eso lo que imagina ya la mitad de ecuatorianos? ¿Piensa enjuiciarnos penalmente a todos? Usted robando. ¿Acaso no es lícito, no es natural, no es verosímil dejar volar la imaginación por esos pagos? Ya nos contará usted de sus negocios con Odebrecht, de la manera como dejó volver al país a la constructora brasileña (con costos adicionales que pagamos todos) después de tanta retórica nacionalista barata. Ya nos contará de los 2.200 millones de la Refinería Esmeraldas, de los 1.200 millones gastados en aplanar un terreno en El Aromo, del aparato institucional y jurídico creado por usted y ese sátrapa que empleó como secretario jurídico para permitir a su amigo Jorge Glas montar un esquema de contratos dentro de contratos que multiplicó los costos de todas las obras estratégicas con el fin beneficiar a  otros amigos. Mónica Hernández, por ejemplo (por cierto, ¿dónde están ella y su marido? ¿Siguen en el Ecuador o viajaron por casualidad a una boda en Miami?). Ya nos contará de Tomislav Topic, de Glory International, de los contratos millonarios de su hermano. Todo limpio, todo correcto, todo con guantes, ¿verdad?

Durante diez años, Correa, hemos soportado su tiranía, si aceptamos como correcto el concepto de tiranía que despacha Juan Montalvo en Las Catilinarias (que con toda seguridad usted tampoco habrá leído). Y fíjese usted: estas palabras destinadas al pantagruélico y esperpéntico Ignacio de Veintimilla le calzan a su gobierno como anillo al dedo. ¿Se siente cómodo con eso? Tiranía, dice Montalvo “no es tan sólo derramamiento de sangre humana; tiranía es flujo por las acciones ilícitas de toda clase; tiranía es el robo a diestro y siniestro; tiranía son impuestos recargados e innecesarios; tiranía son atropellos, insultos, allanamientos; tiranía son bayonetas caladas de día y de noche contra los ciudadanos; tiranía son calabozos, grillos, selvas inhabitadas; tiranía es impudicia acometedora, codicia infatigable, soberbia gorda al pasto de las humillaciones de los oprimidos”.

Pero esos diez años terminaron ya, Correa. Vaya acostumbrándose. Ya no puede usted llegar, como solía, rodeado de su pandilla de gorilas pagados con nuestro dinero, y pretender almorzar en un restaurante donde almuerza gente decente. Una vez despojado de la banda presidencial usted está desnudo y su rabo de paja resulta ahora intolerablemente visible. Y da asco.

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Este cuarto de hora suyo con Martín Pallares, justo en el momento en que su vistoso rabo de paja se acerca peligrosa e inexorablemente a las llamas que lo rodean, será una vergüenza más en la larga lista de impudicias que conforman el retrato con que lo recordará la historia. Correa contra Pallares: da risa. Un tirano de “codicia infatigable, soberbia gorda al pasto de las humillaciones” y fatuidad inabarcable (entendiendo la fatuidad como una mezcla en partes iguales de vanidad e ignorancia), un tipo de semejante calaña contra un padre digno, un periodista intachable, un hombre honrado, un tipo culto, un lector infatigable. Ya no le quedan esos desplantes, Correa. Porque, como dice el mismo Montalvo, “un tirano, pase: se le puede sufrir quince años; ¿pero un malhechor?; ¿pero un salteador tan bajo?”. A ése se le echa de los restaurantes. ¿Se atreverá usted a ir a la corte, con sus gorilas y sus guantes blancos? ¿Tendrá usted el coraje de mirar a Pallares a los ojos? En otras palabras: ¿podrá más su cinismo que su cobardía?

De usted, con asco infinito


Autor:   Roberto Aguilar

Fuente:  Estado de Propaganda



Martín Pallares Recibió Amenazas De Muerte por Ecuadornoticias

31 de mayo de 2017

La mesa no estaba servida: en 6 días ya deben dos mil millones más

La mesa no quedó servida como aseguraba hasta horas antes de dejar el poder el ex presidente Rafael Correa y todo su coro de áulicos. Hoy martes 30 de mayo, con la noticia de que el Ecuador tuvo que contratar dos mil millones de dólares adicionales de deuda, llegó la certificación de que esa afirmación era una enorme y descarada mentira. El Ecuador está, en efecto, en una situación financiera tan angustiosa y desesperada que no pasaron ni 6 días de inaugurado el gobierno y ya fue necesario recurrir a más deuda para que el Estado no se paralice y el país pague las consecuencias.

rafael correa mesa servida
Artículo de Martín Pallares: 'La mesa no estaba servida: en 6 días ya deben dos mil millones más'

La información del Ministerio de Finanzas y de algunas agencias internacionales dice que la colocación de bonos en Nueva York se hizo en dos tramos de mil millones. El primero a seis años plazo con una tasa de interés del 8,75% y los otros mil millones a diez años plazo con tasas del 9,62%. Se trata de la segunda colocación de bonos de deuda por parte del Ecuador en lo que va del año, dice diario El Universo. La primera fue en enero del 2017 por 1 mil millones, con un plaza hasta el 2026 y con una tasa de 9,12%, mientras que Petroecuador emitió luego en abril bonos por 335 millones de dólares.

Si Ecuador se vio obligado, apenas seis días después de tomar posesión el nuevo gobierno, a contratar una cifra tan grande de deuda, confirma Correa se fue dejando al país prácticamente en quiebra y no, como llegó a decir poco antes de la transición, “en franco crecimiento”. La cifra revela, de acuerdo a expertos como Vicente Albornoz, que el hueco heredado es “enorme” y aquello responde al modelo de Estado que se instaló durante los diez años del gobierno de Correa. No se trata de 300 millones ó 500 millones para salir del paso, sino de una cantidad que habla de la terrible crisis fiscal que atraviesa el país.

La noticia de los dos  mil millones de dólares tiene un efecto adicional: coloca al gobierno de Lenín Moreno en una peculiar e incómoda situación pues sus autoridades tendrán que afrontar, tarde o temprano, la disyuntiva de transparentar la verdadera situación de la economía del país. Al tratarse de funcionarios que fueron parte del gobierno de Correa o defensores al ultranza del mismo, como el caso del nuevo ministro de Finanzas Carlos de la Torre, la decisión es, al menos, incómoda. ¿Cómo salir a decir al país que las cosas no estaban funcionando bien y que sin más endeudamiento el Estado no puede funcionar?

El tema este nuevo tramo de deuda constituye, sin duda, un empujón más hacia una inevitable y necesaria ruptura que la administración Moreno tendrá que hacer con ciertos enunciados sagrados del correísmo, según los cuales el actual modelo de Estado es el correcto y el que más conviene al país. “Tendrán que decir que no dejaron la mesa puesta”, sostiene Albornoz quien asegura que el déficit de marzo alcanza la escalofriante cifra de 1 250 millones de dólares.

La noticia también obligará al nuevo gobierno a pensar, ahora sí con seriedad y sin retórica, en cómo hará una auténtica y eficaz operación de recorte de gasto público. Aparentemente el recorte en obras públicas ya no es suficiente y se hace necesario entrar a disminuir el tamaño del Estado. Esto implicará una ruptura con el modelo correísta de gasto público que fue defendido a capa y espada durante la década y con particular énfasis en los últimos años. Los dos mil millones de dólares contratados durante la primera semana de la Presidencia de Lenín Moreno tendrán, sin duda, consecuencias que muchos dentro del Gobierno hubieran querido evitar.


Autor:   Martín Pallares

Fuente:   4 Pelagatos

21 de mayo de 2017

¿Cómo un cretino así puede ser el político más exitoso de la historia?

De entre las todas las imágenes que pudo haber escogido para sellar su última sabatina, escogió la de él rompiendo un diario. No fue espontáneo ni una mera coincidencia: Rafael Correa tuvo que haberse asegurado, antes de llegar al parque de los Samanes, de que iba a tener un ejemplar de diario La Hora a la mano para romperlo por la mitad en los minutos finales de su su show de los sábados. Fue, sin duda, un gesto planificado que terminó, voluntariamente o no, convirtiéndose en la imagen que la historia recogerá como su despedida del poder. Una imagen que, a la postre, lo define como ser humano y como político.

rafael correa rompe diario la hora
Artículo de Martín Pallares: "¿Cómo un cretino así puede ser el político más exitoso de la historia?"

La imagen de Rafael Correa rompiendo un diario simboliza, sin embargo, la del fracaso que él siente por no haber conseguido la que seguramente ha sido su máxima aspiración durante estos diez años de poder: eliminar de tajo cualquier forma de prensa que no opere bajo su control y voluntad y, además, no haber podido convencer totalmente a la opinión pública de que el periodismo es el principal obstáculo del bien común.

Pero no fue únicamente su decisión de aparecer rompiendo el diario lo que evidencia que Correa deja la Presidencia con la frustración de no haber logrado secuestrar por completo la opinión pública. Fue la arquitectura misma de todo el enlace 523 lo que dejó al descubierto el fracaso de Correa frente al disenso. En esencia, está última sabatina estuvo concebida y dirigida para transmitir, a quienes heredarán de él el poder, el mensaje de que el encargo más importante que les deja es liquidar todo rezago de prensa independiente que pudo habérsele escapado. En en un momento del enlace, incluso, se dirigió a José Serrano, el nuevo presidente de la Asamblea, y le encomendó que impida que en los próximos años se cambie la Ley de Comunicación, como pretende la oposición y “la prensa mercenaria”: un concepto que repitió al menos tres veces durante el enlace.

“Ojalá la próxima legislatura no caiga en la trampa. No se deje poner las prioridades y la agenda legislativa por parte de una empresa mafiosa que se representa a ella misma y sus intereses. Recuerden nuestros asambleístas que son representantes de ustedes, del pueblo ecuatoriano y no de lo que diga la prensa mercenaria”, dijo Correa y criticó a los medios y los sectores que han salido a hablar sobre la necesidad de derogar dicha ley que fue, durante sus últimos años de gobierno, el pilar de su proyecto autoritario. “Estoy observando en los últimas días toda esa campaña mediática para bajarse la Ley de Comunicación. Pareciera ser que es el principal problema del país. Lean los titulares. No hay problemas de violencia contra las mujeres, coparentalidad, pensiones alimenticias, no es problema la seguridad…”, agregó en otra parte de su intervención. Fue tan evidente el hecho de que quiso dedicar la última sabatina a desahogar su frustración con la prensa, que lo más destacado de ella fue un video en el que se recogía los casos en los que, según Correa y su equipo, el periodismo había mentido a la sociedad con el afán de indisponerla en contra de su gobierno y de promover la protesta social.

Calificó a los periodistas que publicaron esas supuestas mentiras como “periodistas de rocola”, porque según él “tocan música cuando reciben una moneda”. Además aseguró con todo el convencimiento del caso que la prensa ha sido su “más grande adversario”.  Correa no economizó tiempo ni retórica en este propósito: sostuvo que la prensa “mercantilista” ha sembrado odio en la sociedad ecuatoriana y que la ha engañado publicando y callando lo que le da la gana. “Atentos los próximo cuatro años: no creerle nada a esa prensa mercenaria”, exclamó y dijo que en ningún lugar del “planeta” ha ocurrido algo que, según él, ha ocurrido en el Ecuador: que el presidente ganador de unas elecciones sea proclamado por un canal de televisión, Ecuavisa, y no por la autoridad electoral. “Los medios mercenarios tienen que entender que proveen un derecho (la información) y no una mercancía. Han querido dañar el corazón de la gente”, dijo.

Correa, como buen demagogo autoritario que es, sabe que su discurso en contra de la prensa le ayudó, desde los inicios de su mandato, a construir la figura de un enemigo externo para conseguir adhesiones populares y desviar responsabilidades, pues el guión oficial es miren hacia allá, ellos son la amenaza, ellos son el verdadero el peligro.

Correa, al igual que otros como él entre los que está Donald Trump, tiene como némesis a la verdad. Él sabe que insultando a la prensa abre una nueva línea de ataque en contra de los hechos que, en realidad, son sus verdaderos enemigos. Lo que Correa ha tratado de hacer durante estos diez años es confundir al público fabricando la coartada de que la prensa es  “mercenaria” y “enemiga del pueblo” para que no crea en las verdades que son incómodas al poder. Deslegitimar a la prensa libre e independiente es una forma de evitar que la sociedad le de crédito a los hechos que el poder no quiere que sean vistos.

Correa puede ser muy transparente en presentaciones como éstas porque no hay nadie ni nada que que limite lo que dice. Por eso, durante el enlace 523, Correa no pudo evitar que en su ataque al periodismo haya dejado al descubierto un aspecto fundamental de su personalidad: su incapacidad de aceptar que el pueblo puede expresar su descontento espontáneamente y sin el estímulo de algún oscuro interés.  Correa está convencido de que si la sociedad se pronuncia en su contra es porque está siendo engañada por alguien perverso y jamás porque existan razones auténticas y verdaderas para hacerlo. Si la gente salió a protestar en el 2015 en contra del Impuesto a la Herencia fue por culpa de los periodistas, si los policías se sublevaron el 30S fue por culpa de los periodistas, si los agricultores se opusieron al censo agropecuario fue por culpa de los periodistas, si los médicos salieron a protestar fue por culpa de los periodistas, si en en 1912 una turba asesinó a Eloy Alfaro fue por culpa de los periodistas…  Así cualquier cosa que se diga en su contra será… culpa de los periodistas.

En el pensamiento de Correa, primitivo y controlador, no existe expresión social que pueda ser autónoma. Únicamente aquellas expresiones populares que se producen bajo el estímulo del Estado (controlado por él claro) son legítimas y válidas. Cuando las masas se pronuncian sin su consentimiento es porque los perversos periodistas las han empujado. “Los violentos son inducidos y azuzados por la prensa. !Cuántos brotes de violencia se han producido por información publicada para hacerle daño al gobierno¡”, exclamó.

Si algo se puede decir a favor de las sabatinas, que durante 10 años fueron la institución pública creada para lanzar odio, descalificación y atropellos, es que la historiadores del futuro podrán encontrar en ellas al verdadero espíritu de quien ha dominado la escena política durante buena parte del siglo XXI.  A pesar de que el enlace 523 fue uno de los más cortos de los últimos años, con un poco menos de tres horas de duración, Correa ofreció una estupenda muestra de sus  particularidades sicológicas y emocionales: tenaz, intenso, obsesivo, vanidoso a más no poder, autoritario, cobardón porque desafía a golpes a sus adversario desde un espacio en el que sabe que está protegido, ignorante pero a la vez sabido, manipulador, mentiroso, hombre de poco mundo y estupendo comunicador.

Correa en cada sabatina se jacta de tener una autoridad moral que le permite despreciar a todos los que no están con él y lanzar mensajes cargados de moralejas parroquianas cada cinco minutos. Así ha sido durante 523 sábados.

Esta vez, además, dejó patente que los 10 años de gobierno, no le han enseñado nada sobre lo que es el Estado y la función pública.  En una declaración insólita y no menos lamentable expuso lo que, según él, es el cambio que su gobierno le ha significado al Ecuador. Dijo: “hemos transformado la patria. No podemos caer en falsas modestias. Antes de la revolución ciudadana nada de esto existía. Antes no había el parque los Samanes, antes no había enlaces, el Museo de Carondelet estaba cerrado, el cambio de guardia tampoco no existía. Antes había salvataje bancario y congelación de cuentas”.

Lo que las 523 sabatinas dejan, a más de toda su perversidad y distorsión institucional, es la fascinante interrogante sobre cómo un personaje capaz de articular reflexiones tan pobres y cretinas como aquella según la cual el cambio tras estos 10 años se expresa en que antes no había sabatinas y ahora sí hay sabatinas, pudo haberse convertido en el político más exitoso de la historia de la política ecuatoriana moderna. Una interrogante que los historiadores del futuro deben empezar a desentrañar desde ya.


Autor:   Martín Pallares

Fuente:   4 Pelagatos



Presidente Correa Rompe Diario La Hora En... por Ecuadornoticias

28 de abril de 2017

Jaime Guevara despide a Correa con un yucazo para toda la vida

Los yucazos, por lo general, duran instantes. Solo los necesarios para doblar el brazo a la altura del codo y apuntar al cielo con el dedo intermedio.

Pero hay yucazos que pueden durar toda una vida, y esos son los que más duelen. Precisamente es uno de esos el que le ha dedicado el cantautor Jaime Guevara, como despedida, a Rafael Correa. El yucazo de marras viene en formato de corrido mexicano y ya vuela como video, producido por Pocho Álvarez, en Youtube y las redes sociales.

jaime guevara yucazo rafael correa
Artículo de Martín Pallares: "Jaime Guevara despide a Correa con un yucazo para toda la vida"

El video y el corrido se llaman “Yucazo del adiós” y es mucho más que un video y una canción cualquiera. Se trata de una obra en la que Guevara logra perennizar aquel gesto que en septiembre del 2013 dedicó a Correa, quien no solo que ordenó que lo encarcelen sino que luego trató de humillarlo públicamente.

Guevara consigue perennizar su yucazo por al menos dos razones. Primero, ha compuesto una canción que sin duda sobrevivirá a sus protagonistas, en la que recrea lo ocurrido el día aquel, cuando Correa se bajó de su carro, lo desafió a golpes y ordenó que lo detuvieran porque consideró que había sido ofendido por la seña que le hizo el músico. Segundo, porque en su video utiliza recursos visuales que registran con lucidez, como antídoto contra el olvido, cómo Correa abusó de su poder para acosarlo, humillarlo e insultarlo durante una sabatina.

El video arranca con unas imágenes en negativo en las que se ve a Correa, durante uno de sus enlaces mal llamados ciudadanos, dar su versión del encuentro con Guevara. “No sé si canta o escribe. Canta horrible y toca peor la guitarra”, se ve decir a Correa escondiendo su pequeñez en esa risita nerviosa que lo ha acompañado cada vez que habla de un tema que le molesta. “Jaime Guevara, como es un macho, le hace una mala seña al Presidente y yo me le bajo”, se le ve decir a Correa anticipando su actuación de macho en el corrido. Y concluye: “Créanme ese pobre hombre se tambaleaba, apestaba a alcohol y tenía toda una droguería encima porque es drogo, ya”.

Al incorporar el deplorable e impresentable testimonio de Correa, el video logra registrar brillantemente para la historia lo que ha significado para el país el abuso del poder durante los diez años de correísmo. Eso que Pabel Muñoz eufemísticamente llama recuperación de la autoridad pública.

Correa queda retratado en la obra de Guevara como una triste caricatura del dictadorzuelo tropical que es incapaz de entender que en un sistema verdaderamente democrático los gobernantes no reprimen la opinión que sobre ellos expresan sus mandantes, aunque sea en forma de insulto o de mala seña. El dictadorzuelo tropical no entiende que, en democracia, el ciudadano de a pie -en este caso Guevara-, es su verdadero jefe y puede faltar el respeto a su autoridad. Es un principio básico de cualquier democracia y una conducta que cualquier estadista asume con grandeza. Por eso mismo, el desacato ha sido eliminado como tipo penal de casi todas las democracias maduras y sólidas.

Pero hay otra cosa que le otorga una fuerza singular a la producción de Jaime Guevara: el ritmo que escogió. Se trata de un corrido mexicano que resulta perfecto para lo que quiso su autor: ubicar a Correa como personaje de una película de machos pistoleros y matones. Y lo logra. “Como Sheriff o matón”, dice en una estrofa la canción.


Jaime Guevara Despide A Rafael Correa Con Un... por Ecuadornoticias

Es imposible no pensar que el video es la dulce venganza de Guevara. Y no es para menos. Correa utilizó cobardemente todo su inmenso poder para tratar de liquidarlo. Desde la plataforma pública financiada con dineros públicos que es la sabatina, Correa lo pintó ante el país como un drogadicto y borracho que no podía si quiera mantenerse en pie. Él, que tenía todo el poder posible, que ese día iba en una caravana llena de guardaespaldas armados y patrulleros con policías, desafió a un ser humano frágil que apenas iba armado del pan y la leche que había comprado para su desayuno.

Cuando supo que Guevara recibía medicación y que no bebía ni se drogaba, Correa hizo una “aclaración” en la que mostró aún más la inmensa pobreza de su condición humana. El sábado siguiente leyó un texto, en el que bajo el supuesto de que estaba haciendo una rectificación, intentó rebajar aún más la humanidad Guevara.

La supuesta rectificación de Correa decía así: “Que el señor Jaime Guevara es malcriado y mentiroso; que puede tener militancias de izquierda equivocadas; miopes, virulentas y torpes; que además es anarco, virulento y agresivo; que más aún tiene una enfermedad irreversible, cisticercosis, que provoca en él virulencia extrema y ataques epilépticos desde hace décadas, especialmente cuando tiene accesos de rabia e indignación contra quien no piense como él; que estos ataques lo llevan a tener la mirada perdida, incapacidad de vocalizar palabras, dificultad para expresarse y para mantener el equilibrio, todo lo cual lo hace parecer como borracho y bajo efectos de la droga, más aún cuando apesta a alcohol seguramente por medicinas que toma; pero de acuerdo a personas que lo conocen y a sus propias declaraciones, no es borracho ni drogadicto”.

¿Era posible más miseria humana?

Por todo esto, el video de Guevara se antoja como una obra de auto desagravio, como el recurso legítimo y poderoso de quien no tiene otra arma que su guitarra y su voz y que siempre cuestionó al poder (a todos) únicamente con la fuerza de su música y su irreverencia. El “Yucazo del adiós” seguramente va a doler más que el aquel que tanto le dolió a Correa en septiembre del 2013 porque este va a durar toda una vida.

Autor:   Martín Pallares

Fuente:   4 Pelagatos

25 de abril de 2017

Si a Correa lo sorprenden robando podría decir que estaba cuidando

Es perfectamente posible imaginar a Rafael Correa detenido por la policía saliendo por la ventana de una casa que no es la suya, con un lote de joyas en sus manos, diciendo a sus captores que no estaba robando sino que entró para regar las plantas del vecino y, como vio que había unos objetos brillantes tirados en una caja fuerte, pensó que lo mejor era sacarlos a la calle para preguntar a los transeúntes si les pertenecía o no. Y claro, también hay como imaginarlo diciendo que eso no es delito.

exministro alecksey mosquera rafael correa
Artículo de Martín Pallares: "Si a Correa lo sorprenden robando podría decir que estaba cuidando"

Si resulta perfectamente posible imaginar a Rafael Correa diciendo que sacaba las joyas para buscar a sus dueños es porque ha demostrado que es capaz de darle la vuelta al significado de las palabras para que éstas se adapten a lo que le conviene. Lo hizo en el conversatorio que sostiene los martes en Guayaquil con los medios de comunicación cuando habló sobre la detención de su ex ministro de Energía Alecksey Mosquera para investigarlo por haber recibido un millón de dólares por parte de Odebrecht.

Correa aseguró que lo único irregular que puede haber habido en la recepción de Mosquera de un millón de dólares es evasión de impuestos. Sí, en el argumento de Correa en esta transacción, a la que calificó como acuerdo entre privados, apenas hay defraudación tributaria y quizá lavado de activos por la simple razón de que ese dinero lo recibió luego de haber sido Ministro y mucho después de que se firmó el contrato con Odebrecht para el Toachi-Pilatón. En otras palabras no hay nada malo en que lo hayan entrega esa suma de dinero porque lo que recibió fue cuando ya no era ministro.


El Millón De Alecksey NO Es Coima Ni Soborno por Ecuadornoticias

¿No es posible, según el raciocinio de alguien que se supone tiene el coeficiente de inteligencia necesario para ser Presidente, que el pago pudo haber recibido Mosquera luego de cumplido algún supuesto servicio a favor de Odebrecht? Hay declaraciones cínicas, otras que son muy cínicas y esta hecha por Correa en Guayaquil.

Pero que Correa pretenda hacer creer a la opinión pública que no se reciben pagos luego de haber hecho un favor o un servicio, sino únicamente antes, no es lo más escandaloso de las declaraciones del conversatorio. ¿Cómo es posible que al Presidente ni siquiera le parezca extraño o que al menos se sorprenda de que alguien que fue su funcionario haya recibido un millón de dólares de una empresa que contrató con el Estado? ¿No le parece nadita extraño que el pago que recibió su ex Ministro haya sido precisamente de la empresa que está hasta el pescuezo en un escándalo de corrupción de escala mundial? ¿No le dice nada la palabra Odebrecht? ¿No se le suena?

“Hay que usar con precisión los términos” le dijo a la periodista del canal del Gobierno que le preguntó, con mucho cuidado y tino, sobre el tema. “Se ha hablado de coima, no hay coima, no hay soborno porque no es funcionario público. Alecksey Mosquera fue ministro desde julio del 2007 hasta julio del 2009. El ha recibido ese pago de Odebrecht en febrero del 2011. En principio tendría todo el derecho para hacerlo, como consultar privado, etc. El problema es que no lo declaró . Hay defraudación tributaria y probable lavado de activos”, dijo sin despenairse y alternando lo que decía con esa risita nerviosa que lo acompaña a sus declaraciones públicas.

Con argumentos así, entonces, es perfectamente posible y legítimamente verosímil imaginarse a Correa con las manos llenas de joyas asegurando, con tranquilidad pasmosa, que las sacó de la casa del vecino para verificar quién es el dueño.

Correa ya había abordado meses antes el tema de Odebrecht de tal forma que si aparecen denuncias en su contra o de sus funcionarios éstas deberían perder fuerza y legitimidad. Entre esas cosas había dicho, por ejemplo, que el escándalo Odebrecht es un complot de la banca y de la derecha internacional para desestabilizar gobiernos progresistas y que, si aparecen las denuncias. no hay que olvidar que son hechas por un empresario corrupto. O que tras el tema hay un plan concebido para afectar exclusivamente a su gobierno pues, según él, el escándalo Odebrecht sospechosamente se circunscribe a su período presidencial y no alcanza a la partidocracia, esa sí corrupta y corruptora.

Pero Correa nunca había dicho, hasta ahora, cosas de la envergadura como las que afirmó sobre Mosquera en este conversatorio. Asegurar que no se puede hablar de coima ni de soborno porque Mosquera ya no era Ministro cuando recibió la transacción, es como tratar de inventarse un nuevo concepto de honradez y de ética de un minuto al otro.

Resulta insólito y escandaloso que para Correa un ex ministro suyo no sea responsable de lo que hizo durante su administración y que por el hecho de que ya no estaba en el cargo no debe responder por un depósito de un millón de dólares que le hizo una empresa que firmó contratos con él. Sí él mismo había dicho al inicio del conversatorio que Odebrecht es una empresa corrupta y corruptura (lo mismo siempre dijo de la Chevron) ¿cómo es que no le llama la atención que un ex ministro suyo haya recibido tanto dinero precisamente de ella? Pero no solo es insólito que no le llame la atención todo eso o que no pida explicaciones siquiera a los involucrados, no. Lo más insólito es que haya dicho que la transacción entre Mosquera y Odebrecht es tan solo un “acuerdo entre privados”, cuyo único defecto es que no haya producido pago de impuestos. Parecería que dentro de poco, Correa podría decir que la corrupción es buena si cuando se cometen actos de corrupción se pagan impuestos.

“Esto habla muy bien del gobierno. Resulta que es un depósito cuando Alecksey Mosquera ya no era ministro, dos años después de entregado el contrato Toachi-Pilatón y que demuestra que el gobierno ha actuado siempre en función del bien común (…) No es coima, no es soborno porque Alecksey Mosquera ya no era funcionario público. Es un acuerdo entre privados y el principal problema, la acusación es por eso, es que puede haber defraudación tributaria porque no se declaró ese millón de dólares”, sostuvo. Y más adelante soltó algo aún más grosso: “si yo como Alecksey Mosquera trabajo como consultor eléctrico, cobro un millón de dólares, facturo y deposito donde me de la gana en el mundo no pasaba absolutamente nada. El problema es que no lo haya declarado”.

Correa, esta vez, no solo vuelve a curarse en salud cuando dice que estas denuncias no deben tener credibilidad porque las hace un corrupto como Marcelo Odebrecht, sino que también inventa un nuevo concepto sobre honradez y responsabilidad pública. Si a él la Chevron o la propia Odebrecht le paga un millón o más de dólares cuando ya esté viviendo en Bruselas no habrá nada de malo ni que merezca ser investigado si es que, al menos, ha pagado impuestos. Todo es cosa de esperar a salir del cargo y pagar impuestos.

Otra cosa que llama la atención luego de la declaración de Correa es que ésta haya coincidido plenamente con el contenido de un tuit escrito en la cuenta de la Fiscalía el 23 de abril. En ese mensaje, la Fiscalía en franco e impúdico tono de descargo a favor del Gobierno y de Mosquera también decía que, ojo, Mosquera había recibido el pago luego de ser funcionario. Como si eso fuera relevante para una Fiscalía. Resulta extraño, sino al menos curioso, que la posición de Correa durante el conversatorio haya sido tan alineada con aquella de la Fiscalía. Basta ver los comentarios y respuestas que mereció este tuit de la Fiscalía para entender lo que esa afirmación supone.

Alecksey Mosquera puede estar tranquilo. Si fue sorprendido recibiendo un millón de dólares de Odebrecht podría llegar a decir, tranquilamente, que le prestó su cuenta bancaria a los brasileños porque éstos habían olvidado el número de la suya. Y si es así no hay que sorprenderse que Correa jure por lo más santo que eso es verdad.

Autor:   Martín Pallares

Fuente:   4 Pelagatos

9 de abril de 2017

Correa quiere imponer a Moreno a punta de odio

Rafael Correa llegó a su enlace 518 con una urgencia por cumplir: legitimar los resultados del Consejo Nacional Electoral, que dieron como vencedor a Lenín Moreno, y deslegitimar las protestas sociales que se han desatado porque un buen segmento de la población no cree en ellos.

rafael correa odio furia
Artículo de Martín Pallares: "Correa quiere imponer a Moreno a punta de odio"

La desesperada necesidad de Correa por cumplir con ese objetivo fue evidente y se explica en que ni él ni sus compañeros están seguros de la legitimidad de la victoria de Moreno y en que en el Gobierno están muy preocupados por las protestas.

Para cumplir con la primera parte de su cometido; es decir para legitimar y dar credibilidad a los resultados, Correa hizo básicamente lo siguiente: exhibir los reconocimientos internacionales al triunfo de Moreno, descalificar las denuncias que la oposición ha hecho sobre un posible fraude electoral y, sobre todo, atacar y amenazar con brutal violencia a al menos tres actores que fueron visibles en las elecciones y cuyos trabajos ese día sembraron las dudas sobre las cifras del CNE. Estos tres actores: son la prensa, la encuestadora Cedatos y la organización Participación Ciudadana, que hizo un conteo rápido que dio un empate técnico entre Moreno y Guillermo Lasso.

Para la segunda parte de su propósito; es decir para deslegitimar las protestas y a los protestantes, Correa lanzó lo que, con seguridad, ha sido el discurso de odio social más violento y agresivo, lanzado desde el Estado, de la historia del Ecuador. Será muy difícil, para cualquier historiador, encontrar en el pasado a un mandatario o funcionario que haya sido capaz de articular un discurso tan cargado de rencor social, e incluso racial, en contra de los grupos que se han volcado a las protestas, como éste que lanzó Correa desde la población montuvia de Palenque, en la provincia de Los Ríos.

Pero vamos por partes. Primero estuvo el desesperado intento por imponer credibilidad en los resultados del CNE, organismo del que incluso parecía ser su titular por la vehemencia y convicción con que lo defendió.

Correa atacó con furia desbordada todo aquello que el 2 de abril pudo haber puesto en tela de duda a los resultados del organismo electoral. Y para eso no ahorró calificativos ni insultos. Y ahí cayó Cedatos. Aunque no justificó ni se refirió al violento operativo de allanamiento en contra de esa empresa encuestadora,  a Correa le quedó corto el vocabulario para tratar de echar por tierra el prestigio de esa empresa. La trató de deshonesta, corrupta y hasta mafiosa por haber hecho un exit poll, o encuesta a boca de urna, en la que Lasso aparecía ganador de las elecciones.  Correa dijo que Cedatos había cometido un crimen a la fe pública por mentir con sus resultados y sostuvo que esa empresa se había complotado con la prensa y con la banca para fraguar un fraude y que, por eso, deberá rendir cuentas ante la justicia. Parecía que todo el odio del mundo se hubiese juntado en su humanidad.

Ese no fue el único ataque ni el único lanzado con brutal inquina. Correa lanzó otro igual de violento y agresivo en contra de Participación Ciudadana, la organización que hizo un conteo rápido que daba un empate técnico entre los dos candidatos. A la directora de Participación Ciudadana, Ruth Hidalgo, llegó a responsabilizarla de cualquier desgracia que se pueda producir en las jornadas de protesta. Lo que ocurra en las calles es responsabilidad de ella, dijo, e incluso mencionó que ya había habido un muerto a consecuencia de las protestas.

Colérico, al punto que le temblaban los labios y se le escurría el sudor por la cara sin que se lo enjuague, Correa aseguró que Participación Ciudadana debía haber dicho el día de las elecciones que Lenín Moreno las había ganado ya que, según él, el argumento de esa organización, que había habido un empate técnico, no era admisible puesto que la diferencia estaba por encima del margen de error.  “Ruth Hidalgo permitió todo lo que está ocurriendo en la calle. Sobre ella recaerá toda responsabilidad civil, penal y de cualquier índole”, dijo con el rostro desencajado.

Era evidente, en ese momento, que los resultados que Participación Ciudadana anunció tenían trastornado de furia a Correa. Para cualquier observador independiente, que un Presidente haga una defensa así de destemplada de los resultados oficiales y, al mismo tiempo, formule un ataque tan emocional a quienes tienen otras cifras, puede generar inmensas sospechosas. ¿Si tan confiado está en la transparencia y legitimidad de los resultados anunciados por el CNE e a qué venía tanta diatriba, insultos y amenazas?

En ese contexto arremetió con la misma inquina contra los medios de comunicación y los periodistas. Como “cloacas con antenas” calificó a los canales de televisión que basaron su cubrimiento de los resultados de las elecciones con la encuesta a boca de urna de Cedatos y que no usaron las que daban el triunfo a Lenín Moreno. Y dentro de ese ataque, quizá Ecuavisa fue la que llevó la peor parte.  “Ecuavisa es deshonesta”, es un canal “comercial que se basa en una encuesta deshonesta”, sostuvo casi gritando y afirmó que, como otros canales, entre esos Teleamazonas y Canal Uno, recibieron dinero de la derecha para proclamar como presidente electo a alguien que no había ganado en las urnas. Según Correa, Ecuavisa y periodistas suyos como Alfonso Espinosa de los Monteros, Estéfani Espín y Alfredo Pinargote son deshonestos y se inventaron fuentes. De “sinvergüenza” tildó a Alfonso Espinosa de los Monteros y lo acusó de estar involucrado en política. En una abismal demostración de sed de venganza dijo que a Espinosa de los Monteros debe ser sancionado con la ley y que si no hay ley para ese caso para eso habrá que crearla.

Todos: banca, prensa, Cedatos y Participación Ciudadana se habían complotado para evitar que Lenín Moreno gane y eso debe ser sancionado por la historia y por la ley, según Correa.

La violencia y la intensidad con la que insultó a Ecuavisa y a sus periodistas parecía llevar también una amenaza implícita. Ecuavisa deberá “responder ante la historia y seguramente ante la justicia” exclamó en lo que parecía ser una orden a sus jueces para que le impongan a esa empresa alguna sanción. ¿Quitarle la concesión? ¿Imponerle una multa descomunal? De las muchas veces que se ha visto a Correa despotricar e insultar a la prensa, en muy pocas ocasiones se lo había notado con tanta agresividad. Lucía descompuesto y poseído por una violencia que lo dominaba por dentro.  “A defender la institucionalidad”, llegó a decir como si los medios de comunicación hubieran atentado contra las instituciones.

Pero en su evidente desesperación por dar credibilidad a los datos del CNE, Correa no se limitó a atacar y criminalizar a Cedatos, Participación Ciudadana y a los medios que no basaron su trabajo con el exit poll del Gobierno. También insistió mucho con el tema de las felicitaciones que Lenín Moreno ha recibido de presidentes y líderes internacionales. Especial mención hizo al mensaje enviado por el secretario general de la OEA, Luis Almagro y por el presidente argentino Mauricio Macri. En esa línea, insistió en que no había cómo dudar de los resultados si tantos observadores internacionales han garantizado la transparencia de las elecciones. Sudoroso e hiper ventilado, Correa evidenciaba que estaba desesperado por convencer, o quizá hasta convencerse a sí mismo, de que los resultados eran legítimos y de que no ha habido fraude.

Incluso le dedicó tiempo al tema de la misión electoral de la Unión Europea a la que se le impidió venir a monitorear las elecciones. Para justificar la inasistencia de esa misión, echó mano de argumentos patrioteros. Para Correa, era inadmisible que esa misión trabaje en el Ecuador por un tema de reciprocidad. Si Ecuador no observa las elecciones en Europa, los europeos no tienen derecho a observar las elecciones en Ecuador, argumentó para luego volver al tema de los periodistas y decir, sin mencionar nombres, que los que habían dicho que esa es la única misión que hace una observación integral y fiable de un proceso electoral están entregados a sus “patrones europeos”.

Mientras Correa arremetía contra los medios por haber publicado una exit poll que no coincidía con los datos del CNE, cientos de usuarios en redes sociales posteaban en sus cuentas referencias a las veces que los medios del Gobierno han publicado encuestas a boca de urna con datos que resultaron errados.

Correa también dijo que no había habido un “apagón” informático en el CNE, como ha dicho la campaña de Lasso. Según él, lo único que ocurrió fue que la página web donde se veían los resultados se cayó por un complot de la derecha y la banca que usó a hackers desde EEUU. No presentó pruebas, claro. Además dijo que el llamado archivo plano del CNE nunca registró que Lasso hubiera estado en algún momento ganando y desafió a la prensa a que publique eso en las primeras planas.

Una vez terminado su destemplado esfuerzo por legitimar los resultados del CNE vino su esfuerzo, igual de exasperado y violento como el primero, por quitarle legitimidad a las protestas. Para ello, Correa hizo lo más básico: sostener que una persona que pertenece a la clase media pudiente que, según él, es la que ha salido a las calles, no tiene credenciales para protestar y exigir derechos. La tesis expuesta por Correa fue que los ricos, al contrario de los pobres, son personas de malos sentimientos y sin sentido de país. No conocen el Ecuador, no envían a sus hijos a colegios públicos, no van a hospitales públicos, nunca han estado en Palenque y conocen como la palma de sus manos Miami, ciudad en la que dijo nunca ha estado. “Eso no lo va a entender la oligarquía, no conoce un hospital público, no conoce una escuela pública, no conoce Palenque, no conoce Mocache, no conoce Los Ríos, conoce Bayside en Miami Beach, por eso seguirán siendo derrotados. Perdónenme si me equivoqué porque yo no conozco Miami, no sé si Bayside queda en Miami Beach”.

Correa sostuvo que si en algo fracasó durante su mandato fue no haber logrado cambiar la mentalidad de los hijos de la oligarquía ecuatoriana. “En 10 años debí cambiar la mentalidad de los hijos de la oligarquía pero es una lástima, no lo hice”, sostuvo y advirtió que él va a señalar a los adversarios del pueblo, de la revolución ciudadana. “No aceptan su derrota porque en su club todo el mundo nos odia y creen que el país empieza y termina en sus clubes de lujo, en sus barrios de lujo, en sus colegios de lujo, en sus universidades politiqueras de lujo. Que entiendan que aquí está el Ecuador profundo, las grandes mayorías, el pueblo ecuatoriano que siempre ha estado con la revolución ciudadana, que siempre hemos sido más, muchísimos más compañeros”.

Su afán por insultar y denigrar a quienes protestan no quedó ahí e incluso aludió a ese término cargado de racismo de las “coloraditas” que se le oponen. “Hasta con rezos, por ahí hay esas peluconas arrodilladas invocando al Señor para ver si hace el milagrito de inventarle unos cuantos votos. Así no se gana en democracia, se gana en las urnas, en las urnas venció el pueblo ecuatoriano, venció la revolución ciudadana” exclamó para luego asimismo en tono exaltado agregar que “yo ya me voy, qué bueno que venga Lenín. Él tiene otro estilo, pero aquí los pájaros disparan contra las escopetas, resulta que nosotros somos los que dividimos al país, cuando nosotros incluso podríamos reclamar la primera vuelta porque estamos seguros (de) que nos falló el control electoral y que ganamos en una sola vuelta, pero dijimos vamos a la segunda vuelta, cuando perdimos ciertas alcaldías el 2014, las perdimos”.

Para dar fuerza a su brutal alegato contra las clase media que ha salido a protestar desde el 2 de abril, Correa proyectó un video que circuló un día antes de la segunda vuelta en el que se ve a un grupo de partidarios de CREO golpear a un anciano indigente que viste con con el verdeflex de Alianza País. Aunque es difícil y casi imposible creer en la veracidad del video, pues salta a la vista que se trata de una burda y mal hecha dramatización, la línea argumental del mismo le dio para vomitar más odio y revancha social. “Miremos un video donde los corifeos de la derecha, Martín Pallares, dijeron que era forjado, no es forjado. De hecho veamos si congelamos la imagen y alguien puede identificar al protagonista. Un ‘aniñadito’ de CREO, porque esto es delito de odio incluso, como rompiendo el silencio electoral el sábado anterior a las elecciones dos camionetas sin placas de CREO están haciendo campaña, un mayor discapacitado con un bastón, delante de niños, les dice aquí no van a sacar ningún voto, se baja este ‘peluconcito’ con su prepotencia. Esa es la mentalidad de nuestra élite”, dijo casi respirar.

El tema del estadio Atahualpa donde poco antes de las elecciones miles de personas afectas al gobierno y aparentemente invitadas por éste abuchearon y agredieron a Guillermo Lasso no podía faltar en el menú de insultos. “Se dan cuenta esto es contra lo que hemos tenido que luchar durante estos diez años, lo que dice ese joven burgués, retrata de cuerpo entero nuestra burguesía. No estoy exagerando, no es solo la burguesía ecuatoriana, es la latinoamericana, lo peor que tiene América Latina son sus élites”. Además sostuvo que “por enésima vez, la peluconería quiteña, los de luto, como ya no tienen sus corridas de toros, como ya no tienen violencia, van a generar violencia política en los estadios, tergiversando un espectáculo deportivo, familiar. Recuerden todo lo que hemos tenido que aguantar”.

Correa, ventajosamente, es un mentiroso que hace muy mal su trabajo. Cuando miente deja ciertos cabos sueltos que permiten saber qué pasa por su mente. En el tema del Estadio dejó en evidencia que lo que más lo molesta es que le griten !Fuera Correa Fuera¡ Por eso hizo tanto énfasis en su afirmación de que en algún otro partido de la Selección, en el que su hijo había estado presente, la gente gritó !Fuera Correa Fuera¡ Eso, para él, es inaceptable y con su versión de este episodio quedó muy en claro que lo que ocurrió en el Atahualpa fue un inmenso operativo pagado por el Estado para que nadie gritara en su contra.

La sabatina desde Palenque fue la demostración de que Correa tuvo que invertir todo el odio del que es capaz para imponer en la opinión la legitimidad de Lenín Moreno. Eso solo tiene una explicación: se llama inseguridad en esa legitimidad.

Autor:  Martín Pallares

Fuente:  4 Pelagatos


Rafael Correa arremete contra Ecuavisa y CEDATOS por Ecuadornoticias

15 de noviembre de 2016

Correa hizo el ridículo por mentir en el tema de Calvopiña

Lo peor que le puede ocurrir al cínico es que alguien descubra su mentira porque no solo queda como mentiroso sino que hace el ridículo.

Le ocurrió a Rafael Correa este sábado luego de que aseguró, durante su enlace número 500, que los responsables de la corrupción en los trabajos de repotenciación de la refinería de Esmeraldas son personas que no han sido designadas por su gobierno. “No es gente que ha sido puesto por la revolución, han estado ahí mucho antes”, soltó Correa cuando, en medio del jolgorio por haber llegado al enlace número 500, se refirió al tema del escándalo ya célebre por las fotografías, que circulaban en redes, de fajos y fardos de billetes incautados durante un operativo policial en las casas y oficinas de los involucrados.

editorial de martin pallares contra correa
Rafael Correa durante la posesión de Marco Calvopiña y Carlos Pareja Yannuzzelli

No pasó mucho tiempo para que la mentira lanzada por Correa sea puesta en evidencia: ocurrió enseguida cuando en las redes sociales empezaron a circular fotografías y documentos en los que se evidencia que la realidad es diametralmente opuesta a la que pintó Correa. ¿Que no fueron nombrados por la revolución? Bastó con que empezara a circular, desde la cuenta de Twitter del periodista de investigación Fernando Villavicencio, una copia de una resolución del directorio de Petroecuador del 2011 para que el cínico fuera cogido en la mentira. Ahí se veía clara y documentadamente que Calvopiña había sido nombrado, por cierto ya bien entrada la “revolución”, como gerente de Petroecuador en reemplazo del vice almirante Manuel Zapater. Los más visibles rostros de la revolución, como Jorge Glas, René Ramírez y Wilson Pastor, miembros del directorio de Petroecuador, firmaron el nombramiento de Calvopiña para gerenciar la empresa.

Luego apareció una fotografía en que se ve a Calvopiña firmando un documento en Carondelet bajo la mirada del ex ministro de Hidrocarburos, Wilson Pastor y de Rafael Correa. Aunque al principio circuló la versión de que esa fotografía correspondía al acto de posesión de Calvopiña, lo más probable es que fue tomado durante la firma del acuerdo para la repotenciación del campo petrolero Shushufindi, a inicios del 2012, pues su nombramiento no fue en Carondelet, como aparece en la foto. Fuera lo que fuera, la imagen evidenciaba la cercanía de Calvopiña con las altos círculos de la revolución.

Para entonces, Correa era ya la comidilla en redes sociales y ni siquiera sus soldados digitales salían al campo de batalla para defenderlo. Que afirme que ninguno de los implicados en el escándalo había sido nombrado durante su gobierno era una mentira demasiado grande como para sostenerla sin que se produzca el escarnio público. Creer, por ejemplo, que Jorge Pareja Yannuzzelli, hasta ahora el pez más gordo involucrado en el caso, no fue nombrado por el propio Correa es bastante más difícil que tragarse una inmensa rueda de molino. ¿Cómo pudo Correa decir lo que dijo cuando es evidente que debe saber que Calvopiña y Pareja Yannuzzelli fueron nombrados durante su gobierno? El sábado hubo quienes contrastaron lo dicho por Correa y quedó, evidentemente, como mentiroso; objeto de bromas en las redes sociales.

Correa, quizá, está tratando de evitar que su gobierno y a su movimiento, a puertas de una campaña electoral, se contaminen con este caso de corrupción. Está insistiendo, además, en su discurso de que si hay corrupción se trata de casos aislados que se producen por traición (como en el caso de Carlos Pareja Yannuzzelli), o por acción de algún agente externo que seduce a los honorables para llevárselos a la vereda del mal. “Lo que hizo Carlos Pareja -dijo- fue una puñalada en la espalda, no solo un ladrón, un sinvergüenza, sino un traidor: traicionó la confianza que le dio el Presidente”.

La aseveración de que los corruptos no fueron nombrados por la revolución ciudadana, resulta además, torpe.  Basta ver los nombres vinculados a los casos más representativos de corrupción ocurridos durante su gobierno. ¿No fue Carolina Chang, acusada de peculado y luego sobreseida en el tema de la compra de ambulancias, nombrada por la revolución? ¿No fue Raúl Carrión, protagonista del caso comecheques, nombrado por este gobierno? ¿Y los implicados en el caso Duzac, como Antonio Buñay y Jaime Endara, no fueron nombrados durante su gobierno? Ni qué decir de Pedro Delgado, ahora prófugo en Miami, nombrado como presidente del Banco Central en noviembre del 2011 para reemplazar a Diego Borja, y homenajeado por el propio Correa. Por demás está decir que los protagonistas de los Pativideos y del caso de la narco valija fueron no solo nombrados durante el gobierno de Correa sino personajes de primera línea de la revolución ciudadana.

Correa llegó a decir en su sabatina, cuando hablaba del caso de la refinería de Esmeraldas, el colmo del absurdo: que los involucrados en el caso habían sido los informantes de Villavicencio. Es decir, entregaron información a Villavicencio para terminar ellos mismos presos.  “Alguno de estos pillos tenía contacto con el denunciólogo del Ecuador, ese engreído de los medios de comunicación para que insulte a la revolución ciudadana y le pasaban información cuando ellos eran los corruptos. Este tipo cobraba por denunciar lo que le convenía y por callar lo que no convenía, pero seguimos en la investigación este gravísimo caso de corrupción no quedará en la impunidad”.

Cuando Correa habló el sábado sobre el tema de Petroecuador, las imágenes de los fajos y fardos de billetes hallados durante los allanamientos hacían ya parte de un repulsivo imaginario colectivo. Que haya lanzado una afirmación como que los involucrados no fueron nombrados por su gobierno era una invitación muy tentadora para que la gente lo sometiera al más vergonzoso de los escarnios: el ridículo.


Autor:  Martín Pallares

Fuente:  4 Pelagatos

16 de octubre de 2016

De la mano de Correa, el cinismo llega a lo más alto

Si la Real Academia define a cinismo como la “desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables”, entonces en en enlace número 496 en el barrio La Tola, de Quito, hubo mucho de eso.

rafael correa carlos pareja corrupcion petroecuador
Artículo de Martín Pallares: "De la mano de Correa, el cinismo llega a lo más alto"

Afirmar, sin empacho ni rubor, que el escándalo de corrupción en la refinería de Esmeraldas fue descubierto por el Gobierno es, a todas luces, un acto de brutal “desvergüenza en el mentir”. Y eso es lo que hizo Rafael Correa.  No habían pasado ni diez minutos de iniciado el enlace y Correa ya estaba afirmando que todo el caso de corrupción en el que están involucrados Carlos Pareja Yannuzzelli y Álex Bravo, entre otros funcionarios y contratistas de Petroecuador, fue descubierto por su gobierno, específicamente por la asesoría jurídica de la Presidencia.

Para desconocer que fue Fernando Villavicencio, el periodista y probablemente el ecuatoriano más perseguido y denostado por el Gobierno, quien denunció todo el caso mucho antes de que el Gobierno haga o diga algo, se requiere de un alto nivel de desvergüenza.  “La red de corrupción en la Refinería de Esmeraldas fue investigada y descubierta por nosotros mismos”, dijo Correa encendiendo toda una ola de chistes y comentarios indignados en redes sociales mientras que la cuenta de Twitter de Fernando Villavicencio se llenaba de menciones de usuarios perfectamente conscientes de que, al menos diez meses antes de que las autoridades reaccionaran, el periodista de Focus Ecuador había investigado y sacado a la luz las inmundicias cometidas en la refinería. Inmundicias que, dicho sea de paso, se hicieron gracias a 18 decretos de emergencia, firmadas por el mismísimo Correa.

Pero si cinismo es desvergüenza en el mentir, esta afirmación de Correa no fue la única que se ajusta a la definición de la Real Academia.  Hablando sobre el mismo asunto, el presidente dijo que Carlos Pareja Yanuzelli logró salir del país porque ni él ni el gobierno podían arrestarlo. “Hay que seguir el debido proceso, yo no puede meter preso a nadie”, dijo orondo Correa desatando una nueva ola de chistes y comentarios de usuarios de redes sociales que no podían dar crédito a lo que escuchaban.  ¿Acaso Correa no ha ordenado meter preso a gente que al paso de su caravana le hicieron una mala seña? ¿No lo hizo con un menor de edad que le dedicó un yucazo?  ¿No fue Correa quien, con sus destemplados pedidos, hizo que jueces obsecuentes ordenaran la detención de Fernando Villavicencio y Kléver Jiménez?  ¿Como es posible que quien indujo a los jueces a meter a la cárcel por más de seis meses a inocentes como el coronel César Carrión y Fidel Araujo sin ninguna prueba de que habían participado en un inexistente intento de golpe de Estado ahora se proclame defensor del debido proceso?

Correa piensa que la gente no recuerda que a pocos días luego del terremoto del 16 de abril amenazó en Muisne con meter preso a quien gritara.  Cinismo mayúsculo si se considera que, como se visto, hasta la presente no hay orden de prisión para Pareja.

Estos dos actos de cinismo monumental se produjeron en el corto período que Correa le dedicó al tema de la corrupción, porque para chistes y chascarrillos hubo al menos cinco veces más de tiempo. “Macho alfa, macho alfa, ji ji ji i ji”, dijo al menos tres o cuatro veces aludiendo con su risita de falsete todo lo que se ha dicho sobre sus declaraciones misóginas y machistas de las últimas semanas.

Sobre el tema de la corrupción, Correa sostuvo que se trata de un problema que existe en todos los países del mundo. “incluso en la China donde hay pena de muerte para los corruptos” aseguró como quien busca donde aliviarse.

“Cuidado con las verdades a medias. Detrás de los actos de corrupción en el sector público, donde hemos tenido traiciones, hay un sector privado que también es corrupto”, alertó ignorando que en el caso de la refinería de Esmeraldas las empresas privadas hicieron negociados gracias a los nexos que tenían con los funcionarios encargados del reacondicionamiento de la refinería. “No conozco país en el que se haya logrado erradicar la corrupción”, dijo como para justificarlo todo.  Mal de muchos, consuelo de tontos.

Si estas dos obras de cinismo tuvieron que ver con el tema de la corrupción hubo otra igualmente monumental que tuvo relación con la conferencia mundial Habitat III, que se realiza en Quito. La demostración de lo bien que está el Ecuador, dijo, es que apenas a seis meses de un terrible sismo el Ecuador está organizando, exitosamente según él, un acontecimiento como ese. Correa no solo que pretendía pasar por alto el hecho en Quito no hubo daños grandes sino que en su declaración ignoraba a los miles de ecuatorianos que actualmente viven en carpas, albergues y covachas luego de haber perdido sus casas. Cinismo acompañado de insensibilidad, sin duda. ¿No podía haber hecho al menos una alusión a los sin techo en Manabí y Esmeraldas y no convertir al tema del sismo en una plataforma únicamente válida para la campaña electoral? Hay veces que el cinismo aparece de la mano de la falta de humanidad, y este fue un caso.

“Macho alfa, macho alfa, ji ji ji i ji”, volvía y volvía a decir, unas veces tapándose la cara como para demostrar que se divertía sinceramente con las críticas que le han hecho por sus vergonzosas declaraciones.

El enlace, en todo caso, fue un pretexto para seguir haciendo campaña electoral a favor de los cuadros de Alianza País, como ha ocurrido en los anteriores. Esta vez el más beneficiado fue el ministro del Interior, José Serrano quien será cabeza en lista de candidatos nacionales a la Asamblea. Para esto se organizó un mini show, con la entrega de decenas de patrulleros para la Policía, al que se lo aceitó con un discurso sobre cómo ha mejorado la seguridad en Quito. “Quito tiene la distinción de ser la única capital de América Latina de estar entre las 190 capitales más seguras del mundo”, dijo Serrano quien solo una semana antes había sido silbado en Ibarra cuando participaba, accidentadamente, en la Cacería del Zorro. ¿No será que Quito siempre estuvo entre esas diez capitales? es la pregunta que surge luego de la afirmación que hizo Serrano sin respaldarse en ninguna evidencia estadística.

Para Jorge Glas también hubo show.  Se exhibió un largo y sofisticado video en el que se veía a Glas, compañero de papeleta con Lenin Moreno, dando un discurso en Guayaquil en el que sacaba lustre a las obras de la revolución ciudadana en esa ciudad. Y como para que nadie de los suyos pierda el entusiasmo por la candidatura de Moreno y Glas, Correa dijo que se las encuestas (no mostró ninguna) que el binomio gobiernista tiene todo para ganar en primera vuelta.

“Macho alfa, macho alfa, ji ji ji ji ji”, volvía a interrumpir en su intento por darle algo de gracia a la aburrida sabatina contando, eso sí, en las sonoras e histriónicas carcajadas que lanzaban sus ministros y funcionarios que cada sábado ejercen de adoradores del caudillo..

Correa sabe que está de partida y por eso varias veces recurrió a la idea de que la historia lo juzgará. Alguna vez se dirá que hemos manejado bien la crisis, que hemos sido justos y que hemos respetado los derechos humanos, sugirió.  No sería raro que ese sea el guión que utilizará en la entrevista que el domingo 16 de octubre dará a Andrés Carrión en Teleamazonas.

“Macho alfa, macho alfa, ji ji ji ji ji”.


Autor:  Martín Pallares

Fuente:  4 Pelagatos


3 de octubre de 2016

Moreno: la candidatura del insalvable déficit moral

La candidatura de Lenín Moreno puede tener toda la musculatura que se necesita para ganar las elecciones pero está viciada por un problema moral insalvable. Desde su nacimiento, el operativo electoral diseñado para Moreno se asentó sobre un andamiaje fraudulento. Cualquier cosa que de ahí salga llevará como marca de identidad una fisura ética indeleble.

biografia de lenin moreno
Artículo de Martín Pallares: "Moreno: la candidatura del insalvable déficit moral"

Cuando el buró político del Gobierno envió a Moreno a radicarse en Ginebra lo hizo con el doble propósito de que su presencia en el Ecuador no sea incómoda para el gobierno, dada su alta popularidad, y de mantenerlo en hibernación para, sin que se contamine de la cotidianidad política del país, convertirlo en una alternativa electoral ganadora. Ambas cosas se hicieron mediante el uso ilegítimo e ilegal de fondos públicos. Moreno no es funcionario público y no puede recibir dineros del Estado. Todo el misterio, el secretismo y las contradicciones burdas con las que el aparato correísta mantuvo el tema por varios años no hizo sino confirmar las peores sospechas sobre su legalidad y ética. El mismo Moreno nunca dio una explicación y hubo que esperar a que los periodistas de Mil Hojas revelaran que él mismo fue quien exigió, a través de una carta al Ministerio de Finanzas, un millón 660 mil dólares como punto de partida para su establecimiento en Ginebra.  ¿Qué garantías de transparencia en el ejercicio público puede tener alguien que actuó así en un tema tan delicado?

Peor aún, para darle una fachada de legitimidad a la entrega de esos recursos, el presidente Rafael Correa emitió un decreto que lleva en sus entrañas la sospecha de peculado. La entrega de fondos públicos a un ciudadano que no es funcionario ni proveedor del Estado es un delito imprescriptible. Tarde o temprano, alguien pedirá cuentas al que firmó el papel que permitió regalar fondos públicos al ahora candidato. Y Moreno también tendrá que responder.

Lo más grave, sin embargo, no está en la incorrección con la que se construyó este operativo pre electoral con sede en Ginebra, sino el hecho de que Moreno aceptó sus reglas, participó en él y lo ocultó mientras fue posible. Una persona con sólidos principios y con una ética pública intachable jamás hubiera aceptado las condiciones en las que se planteó su hibernación en Ginebra, ni hubiera ocultado un tema que incumbe a los verdaderos propietarios de los fondos de los que ha vivido. Y Moreno hizo todo eso.

Pero las deudas éticas de Moreno no quedan ahí. También están las que tienen que ver con la posición ética y moral que adoptó frente al abuso de poder y a la destrucción de la institucionalidad democrática durante los diez años de correísmo. Cuando Moreno llegó a Quito para presentarse como candidato, dijo que venía para ofrecer una mano extendida al diálogo. El problema no está en que esa oferta sea sincera o no, sino que llega de alguien que guardó silencio y fue impasible frente a los atropellos e intolerancias de Rafael Correa y toda la corporación política que ha gobernado el Ecuador en los últimos 10 años. Elie Weisel, sobreviviente del Holocausto, lo dijo alguna vez: “Es necesario que tomemos partido. La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio estimula al torturador, nunca al torturado”. Y sí, el silencio de Moreno operó como el silencio del que habla Weisel cuando, por ejemplo, Correa destruyó con perversidad sin par la vida del coronel César Carrión enviándolo por más de 6 meses a la cárcel sin una sola prueba en su contra, o cuando quiso destruir a diario El Universo por un arrebato de vanidad y orgullo. ¿Cómo verán los 10 de Luluncoto esa mano que no estuvo extendida cuando la necesitaban? ¿Cómo verán los de Dayuma la mano de Moreno que permaneció yerta los días en que fueron reprimidos brutalmente? Moreno calló cuando se necesita que la voz de la decencia y la honestidad se pronunciara. Lo hizo no solo cuando fue Vicepresidente sino también cuando se desempeñaba como supuesta reserva moral del correísmo con residencia de lujo en Ginebra. ¿Qué dijo ante la represión que hubo en Saraguro? ¿Hizo algo para que Manuela Picq no fuera expulsada del país en el que tenía todo el derecho a permanecer? La lista de sus silencios es larga, tan larga como numerosos son los episodios en los que Correa y su aparato abusaron del poder. Y el silencio frente al abuso solo ayuda a los verdugos, no a las víctimas. Weisel lo sabe.

La aparente bondad, los chistes, las anécdotas, la presencia del papá, el lirismo y las canciones de Serrat en el estadio del Aucas no alcanzan. La ética pública se la ejerce, no solo se la predica ni se la empaca en videos y música.

No hay que olvidar, tampoco, que cuando Moreno hizo su única de declaración pública en la que criticó el acoso oficial al caricaturista Bonil, pocas horas más tarde tuvo que tragarse sus palabras por un reclamo de Alianza País. Moreno no tiene una deuda ética únicamente por su silencio sino por su falta de valentía para defender lo que dijo en ese momento.

Pero el problema moral de la candidatura de Moreno es un problema que incluye a todos los que están embarcados en ella. No es un problema exclusivo de él. El Ecuador es un país trágicamente cuarteado socialmente por 10 años de un ejercicio político donde el disidente ha sido estigmatizado, criminalizado y amedrentado. Es un país desarticulado por 10 años de secuestro del poder y de destrucción de casi toda institucionalidad republicana. Moreno y quienes ahora están con él en la campaña y que tanto cantaron y bailaron en el estadio del Aucas fueron parte de todo ese operativo de destrucción, ya sea por acción o por omisión. Por más distancias que Moreno quiera poner frente a esos temas durante la campaña, cosa que se pone difícil con la advertencia que hizo Correa, su complicidad con el correato no se borrará.

Muchos dirán que el déficit moral y ético de Moreno no es obstáculo para que sea un buen gobernante. Pero ahí es donde la cuestión moral del candidato lo rebasa a él como persona y se convierte en un problema de la sociedad en su conjunto. Una sociedad que tolera a alguien que toleró lo que Moreno ha tolerado, es una sociedad que no está dispuesta a defender los principios democráticos y republicanos indispensables para una convivencia civilizada y moderna. Si se acepta a quien se hizo de la vista gorda y usufructuó del manejo arbitrario de los fondos públicos se acepta cualquier cosa.

La dimensión moral de la política es fundamental si se quiere tener una sociedad abierta y libre. El ejercicio ético de la cosa pública es lo menos que se puede ofrecer a la sociedad. Moreno puede ganar las elecciones, sí, pero eso no lo convierte en un actor legítimo para construir las auténticas bases de una convivencia sin concentración de poderes ni abusos del poder. Ni Lenin Moreno ni Alianza País no tienen credenciales morales ni éticas para eso.


Autor:   Martín Pallares

Fuente:   4 Pelagatos

22 de agosto de 2016

Cuando dos papanatas tratan de convencerse a sí mismos

Rafael Correa no puede aceptar la realidad cuando ésta no le gusta. Su problema no radica en una incapacidad para entender la realidad sino en una aguda inhabilidad para aceptarla. Por eso niega lo que ocurre y cuando lo hace trata desesperadamente de fabricar una realidad paralela para estar en paz con ella.

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Artículo de Martín Pallares: 'Cuando dos papanatas tratan de convencerse a sí mismos'

El enlace 489 en la playa de Las Palmas en Esmeraldas tuvo muchos momentos en los que Correa se negaba a aceptar la realidad y en los que en su desesperación por negarla era capaz de crear una paralela que, siempre, terminaba en caricatura.

Un ejemplo fue cuando Correa habló sobre el éxodo de ecuatorianos a la ciudad fronteriza colombiana de Ipiales durante el última feriado para comprar productos más baratos, entre ellos los útiles escolares para el inicio del año lectivo. En la mente de Correa, si la gente viajó a Ipiales durante el feriado fue por un acto de “deslealtad con la patria”. Que la gente vaya hasta allá para no pagar los altos precios creados por la cantidad de impuestos y aranceles que hay en el Ecuador no puede ser cierto para Correa. Por eso, acusó a quienes fueron hasta allá de desleales. Además dijo que son mentirosos quienes dicen que son los aranceles y los impuestos los que han encarecido la vida en el Ecuador. En la visión de Correa, los desleales que viajaron a Ipiales solo lo hacen por las ventajas que los productos han ganado por la depreciación del peso colombiano. Pero como Correa no es capaz de aceptar la realidad, entonces no puede aceptar que los ecuatorianos compran productos que Colombia importa como televisores y teléfonos celulares, que nada tienen que ver con la depreciación del peso.

Otro momento de negación de la realidad fue cuando atacó a la revista The Economist por decir que en el Ecuador no existe una verdadera democracia. Para Correa, Ecuador es más democrático que Inglaterra, de donde es The Economist, porque acá hay menos títulos nobiliarios. Para Correa argumentos tan estúpidos como esos son plenamente válidos.

Pero el momento más patético de negación de la realidad fue cuando le dedicó varios minutos a despotricar contra un índice internacional sobre innovación, aparecido hace pocos días y en el que el Ecuador queda pésimamente posicionado. Para alguien que quiere pasar a la historia como un modernizador como Correa, que el Ecuador tenga un malísimo desempeño en innovación debe ser algo muy duro. Un trago amargo. ¿No es cierto Correa? Que el Ecuador repruebe en innovación debe ser una realidad insoportable a la que hay que atacar. Y ahí es cuando el enlace alcanzó sus notas más cómicas y ridículas.

Según Correa, cuando vio que el Ecuador estaba pésimamente ubicado en el índice llamó a su secretario de Ciencia y Tecnología, René Ramírez para preguntarle qué pasaba. En el relato del Presidente, Ramírez le mostró que quienes hacen el índice estaban mezclando “camellos y naranjas”. Según Correa, que el Ecuador esté haciéndolo pésimo en innovación no es verdad y aseguró que hay datos que niegan los datos del índice. Nunca dijo cuáles eran esos datos, claro. Lo que sí dijo es que quienes hacen el índice son neoliberales y que su intención era ideológica. Por eso, sostuvo, la nueva izquierda debe demostrar científicamente que esos índices neoliberales están equivocados.

A esas alturas del enlace era más que evidente que Correa había sido herido en su orgullo y que estaba profundamente dolido al haber visto al Ecuador fracasar en un tema en el que su gobierno ha invertido multimillonarias cifras. “Son supuestos índices pero en realidad solo pura ideología”, dijo casi sofocado.

Para salvar la situación y tranquilizar al Presidente que lucía lastimado por los datos del índice de innovación saltó René Ramírez, su secretario de Ciencia e Innovación que cada vez que interviene en una sabatina se parece más a un monaguillo, no solo por su apariencia y su vocecita sino por su actitud de adorador. ¡Qué tranquilidad debe haber sentido Correa cuando Ramírez le dijo que el índice de innovación está errado! Imagínese señor Presidente, dijo Ramírez lanzando una risita de monaguillo astuto, que uno de los indicadores que nos perjudica en el índice es la libertad de expresión. ¡Ja!, replicó Correa con otra risita picarona. ¡Habrase visto: que alguien piense que la libertad de expresión tiene relación con la innovación!, sugerían el par de papanatas con sus gestos de animalitos asustados pretendiendo ignorar una de las obviedades más grandes: que no puede haber innovación sin la total libertad del ser humano para expresarse. ¿Innovación sin libertad de expresión? Solo un par de papanatas podrían asegurar tamaña idiotez.

Ramírez, siempre en su función de monaguillo en misa, continuó negando la posibilidad de que el índice de innovación  pueda haber sido bien hecho. Que incluyan un indicador que hable sobre las facilidades para importar computadores o tecnología es una aberración neoliberal, sostenía Ramírez. El Ecuador, un país que va a fabricar sus propias computadoras y su propia fibra óptica y que dificulta la entrada de tecnología imperialista y colonialista, no se merece ser castigado por quienes hacen el índice razonaba Ramírez. “Están midiendo el neoliberalismo y no lo vamos a tener nunca. Acá lo que habrá es justicia social”, interrumpía Correa mucho más satisfecho y tranquilo luego de escuchar a Ramírez.

Para cerrar su intervención, Ramírez sacó lo que parecía iba a ser la prueba con la que iba a probar que los neoliberales que hicieron el índice estaban errados.  ¿Cual fue el dato con el que Ramírez demostró que el Ecuador sí ha avanzado en innovación? Contundente: la revolución educativa. Sí, el monaguillo de las sabatinas salió a decir que los avances que la revolución ciudadana ha alcanzado en la educación del país demostraban que el Ecuador es un campeón en innovación y que los autores del índice habían actuado guiados únicamente por su perverso neoliberalismo. Para demostrar que es así, Ramírez, sacó otro índice: uno que dice que las universidades del Ecuador son las que con mayor velocidad mejoran ¿La prueba? Otro índice que, aunque también hecho en el Primer Mundo, habla bien del Ecuador. Y para un papanatas uno que hable bien del Ecuador debe ser necesariamente correcto, aunque eso no pruebe en absoluto que el Ecuador esté bien en innovación.

La sabatina fue, así, un largo recuento de cómo Correa mira la realidad o, más bien, una larga y tediosa descripción de la realidad que él está dispuesto a aceptar. Si el aeropuerto de Santa Rosa, pese a la inmensa inversión que supuso su construcción, no logró ser lo que el Gobierno central quiso que sea es por culpa de los machaleños que no han sabido convertirlo en un aeropuerto internacional.

Así, Correa escenificó una sabatina más, un nuevo espectáculo que cada vez se parece más al espejo de la bruja de Blanca Nieves.  ¿Quien es el más guapo e inteligente del reino? pregunta Correa cada sábado y el espejo le responde “tú Presidente”. Y así, él y sus amigos se van contentos.  ¿Hasta cuándo?


Autor:  Martín Pallares

Fuente:  4 Pelagatos
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