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13 de mayo de 2019

¿La república de la impunidad?

En el arco de pocas semanas dos denuncias documentadas han confirmado, una vez más, lo que el país ya tenía y tiene claro. El de la pasada década fue el régimen más corrupto que ha tenido el Ecuador en su historia. Robaron y extorsionaron como solo una banda organizada de delincuentes lo sabe hacer. Cómo habrá sido la corrupción que el contralor que tenían se jactaba de recibir coimas al contado y no –como muchos tontos, según él– a través de empresas panameñas. Y que uno de sus diputados líderes confesara públicamente que el Gobierno anterior les prohibía denunciar actos de corrupción.

Artículo de Hernán Pérez Loose:  ¿La república de la impunidad?
Artículo de Hernán Pérez Loose:  ¿La república de la impunidad?

Una de esas revelaciones periodísticas puso al descubierto la trama de corrupción que rodeó la construcción de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair. No solo que asaltaron las arcas fiscales, sino que encima dejaron mal construida la obra. Hasta el New York Times informó las dimensiones de este atraco vergonzoso. Que en esta trama de corrupción está o no involucrado un familiar del presidente es un asunto que ya debió esclarecerse. Lo que sí está claro es que los protagonistas de esta mafia de la noche a la mañana levantaron cuentas, palacios y fortunas que hasta al más próspero y honesto empresario –y sí que los hay– le habría tomado varias décadas alcanzar.

La otra y más reciente denuncia es igual de grave. Empresas constructoras tales como la inefable Odebrecht, Hidalgo e Hidalgo y Sinohydro (vaya trío) habrían donado más de once millones de dólares para la mafia correísta. Que si el dinero servía para pagar pasadas o financiar futuras campañas electorales es secundario. Todas estas empresas eran y algunas siguen siendo contratistas del Estado, esas donaciones (si es que las podían hacer) no fueron reportadas a las autoridades tributarias o electorales, según el caso. Con eso en países como los Estados Unidos, Inglaterra o –para no irnos muy lejos– Perú o Brasil, la Fiscalía tendría un caso seguro a su favor. (¡Qué fácil fue participar en tantas elecciones, verdad?, dueños del Consejo Nacional Electoral y además con millones de dólares ilícitos).

Lo importante de la última denuncia es que sus indicios apuntan a altos miembros de la mafia correísta que hasta hoy habían estado fuera del radar de la justicia. Algunos de ellos son una vergüenza para el foro de abogados. En cualquier nación civilizada poner la profesión del Derecho al servicio de la corrupción y el delito es sancionado con el retiro de la licencia profesional, como mínimo, aparte de la cárcel. Pocas veces se ha documentado con tanto detalle una serie de delitos –todos ellos independientes entre sí–, gracias a la labor investigativa de Fernando Villavicencio y Christian Zurita.

La pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿seguiremos con nuestra indiferencia o miedo permitiendo que el Ecuador continúe siendo una nación donde la impunidad vence a la ética, derrota nuestro futuro y sepulta nuestros ideales? La Dra. Diana Salazar ha dado apenas el primer paso. Pero el camino es largo y difícil.


Autor:  Hernán Pérez Loose

Fuente:  El Universo

31 de octubre de 2017

El saqueo de los medios públicos

El despilfarro en que incurrió el pasado Gobierno en mantener su emporio de medios de comunicación resume muchas de las aristas que caracterizaron su funesta administración. Para comenzar, nada sorprendería que haya sido un despilfarro que sirvió para enriquecer a un círculo cercano al jefe de la mafia. Se habrían enriquecido como empresarios privados aprovechando del ejercicio de funciones públicas y dándole a todo la apariencia de legalidad. Es el mismo patrón seguido en el manejo del petróleo, los seguros y reaseguros públicos, la comercialización internacional del crudo, la compra del terreno para la Refinería del Pacífico, etc. Una gota más en los miles de millones de dólares que se habrían perdido.

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Artículo de Hernán Pérez Loose: "El saqueo de los medios públicos"

El saqueo en el área de la comunicación gubernamental, que el actual Gobierno ha tenido la entereza de destapar, tuvo otro componente. El de usar dichos medios para crear y recrear un país inexistente, esconder los abusos del oficialismo –siendo el sistema judicial el otro puntal– hasta convertir al periodismo en un oficio de esbirros del poder, y no lo que debe ser: una garantía de una vida democrática, un bastión de la pluralidad y de la defensa de la ciudadanía ante los abusos públicos o privados. Fue un espectáculo vergonzante ese de periodistas persiguiendo a periodistas. Se asfixió económicamente a los medios independientes con regulaciones que limitaban al máximo su capacidad de crecer, expandirse, investigar e informar mejor. Y encima el exdictador, dejando su mediocridad al descubierto, se jactó hace poco ante una cadena internacional de no haber cerrado ningún medio, como que si eso fuese un mérito por el que tenemos que agradecerle. Y que además no es verdad.

No es de sorprenderse entonces que tales medios de comunicación hayan tenido una escasa aceptación. Lo que confirmaría que habrían sido solo una gran mina de enriquecimiento. Y es que medios públicos pueden existir, y de hecho existen en varios países, pero gozan de un enorme prestigio por su independencia frente a los gobiernos, la transparencia de sus operaciones, y la calidad de sus programas. Y todo ello a pesar de limitados presupuestos.

Pero hay más. El destape del saqueo de los llamados medios públicos pretende ser cuestionado por el jefe de la mafia con el estribillo de que tratándose de empresas públicas sus operaciones no pueden ser juzgadas con los mismos parámetros que se aplican en las empresas privadas. Todo lo contrario. En las empresas públicas el concepto de eficiencia, austeridad y transparencia debe ser mayor, pues ellas usan fondos ajenos, es decir, dineros de los ciudadanos. Y esto lo vemos en otros sectores. Bastaba que algo sea “público” para que los conceptos de transparencia y eficiencia desaparezcan. No es una coincidencia por ello que, como ha dicho el presidente Moreno, el pus sale por doquier en las instituciones públicas.

Los ecuatorianos esperan no solo que los responsables del saqueo de los medios públicos respondan judicialmente por sus actuaciones, sino que sus fortunas mal habidas regresen a las arcas fiscales.


Autor:   Hernán Pérez Loose

Fuente:   El Universo

24 de octubre de 2017

El cabecilla de la banda

Pocas veces ha habido tantas pruebas sobre la existencia de una organización delictiva para la comisión de delitos contra la Administración Pública, y tantas pruebas de que en efecto se cometieron dichos delitos, como en el caso Odebrecht. Hubo la participación de varios altos funcionarios del Estado, de no pocos empresarios, y de múltiples agentes instrumentales, tanto en el Ecuador como en el exterior. Se usó la soberanía del Ecuador –esa por la que se rasgaban sus vestiduras cada sábado– y se manipuló la jurisdicción del Estado y sus instituciones para darle una careta de legalidad al enriquecimiento de una banda de maleantes.

rafael correa jefe de la banda
Artículo de Hernán Pérez Loose: "El cabecilla de la banda"

Las evidencias son tan concluyentes, tan numerosas, tan graves y hasta tan grotescas, si se quiere, que el país sigue sin comprender el porqué del escaso número de acusados, de la lentitud de los procesos, y, sobre todo, de la lenidad de los cargos imputados a los principales responsables de ciertos casos. Hay contratistas que hasta se han dado el lujo de devolverle al Estado dineros recibidos, según ellos, por desconocidos y como “cortesía”, y que andan muy orondos. Pero lo que más asombra es que el jefe de esta maquinaria de corrupción, aquel que controlaba todos los poderes del Estado, aquel que todo lo sabía y al que nada se le escapaba, aquel que mantenía una red de espionaje escalofriante, y que hasta se jactaba de ser un dictador, no haya sido ni siquiera llamado a declarar como testigo sobre la existencia de la más grande red de corrupción que ha habido, y que fue organizada y alcanzó su plenitud durante su mandato.

En otros contextos, ante situaciones de conductas delictivas ocurridas en el seno de organizaciones, empresas o instituciones, lo primero que se hace es recabar la declaración de quien las lidera. Más aún en este caso donde hay delaciones incriminatorias y evidencias de decretos ejecutivos, reglamentos, oficios, declaraciones públicas y otros actos de gobierno sin los cuales dicha red de corrupción jamás habría existido. Basta pensar en por qué y cómo regresó Odebrecht luego de haber sido expulsada por ser una empresa corrupta. ¿O es que piensan que vamos a creernos que el exdictador nada sabía de lo que estaba ocurriendo, y que se pasó diez años cazando mariposas en los bosques encantados mientras saqueaban al país? ¿En serio creen que los ecuatorianos son tan estúpidos? Y no es solo Odebrecht. Es la comercialización del petróleo, las hidroeléctricas, los dineros del IESS, la entrega de pozos petroleros, las carreteras, etc. Son alrededor de 30.000 millones de dólares.

La esperanza que tienen los ecuatorianos de verlo preso al jefe de esta mafia puede quedarse en eso –en simple esperanza, nomás– si no hay una actitud más decisiva y activa de la sociedad. El presidente ha dicho que él respeta la independencia de los poderes; y está bien. Sin embargo, el problema es que buena parte de esos poderes sigue en manos del jefe de la mafia. Y él debería saberlo.


Autor:   Hernán Pérez Loose

Fuente:   El Universo

5 de septiembre de 2017

La temida verdad

Durante su exilio en Occidente, Alexander Solzhenitsyn acostumbraba a decirles a quienes eran escépticos sobre el fin del imperio soviético que cuando se empiece a decir la verdad, todo se derrumbará. Y así fue. Hubo ciertamente otros factores que contribuyeron al colapso de la Unión Soviética, pero, sin duda, el factor más decisivo fue la verdad. Tan pronto como el régimen abrió una rendija a través de la cual la gente pudo entender lo que realmente había ocurrido detrás de la fachada de años de propaganda, y de décadas de miedo, tan pronto como la gente comenzó a llamar las cosas por su nombre, la caída de la dictadura fue irreversible. Tales fueron las fuerzas que se desataron que hasta el propio Gorbachov terminó devorado por los acontecimientos. Él cometió el error de tantos otros de creer que eran suficientes unos pocos cambios de forma y de estilo, pero nada más.

Rafael correa glas capaya
Artículo de Hernán Pérez Loose:  'La temida verdad

La verdad. Eso es a lo que más le temen las dictaduras, dictaduras como la de los Pinochet, los Castro, los Videla, o las mafias como la de la familia Gambino, o mafias como la que nos gobernó y saqueó durante la pasada década. Las unas y las otras, en el fondo, son iguales. Todas ellas a lo que más le temen es a la verdad. Temen que la gente comience a decirles lo que realmente son, que empiecen a llamar a las cosas por su nombre, que les digan que son delincuentes, vulgares asaltantes o ladrones. No es una coincidencia, por ello, que quienes están empeñados en impedir una investigación seria sobre los atracos de la dictadura se hayan ofendido porque se los tilde de alcahuetes. ¿Qué otro calificativo que el de alcahuetes puede haber para esta gente? ¿Cómo llamarlos sino mentirosos, por ejemplo, a aquellos que falsearon las estadísticas y las cifras económicas?

El sainete de imputarle a uno de estos personajes siniestros un delito que prácticamente está prescrito, y la renuencia a reformularle cargos más graves, y de los que hay ya evidencias, es el vivo testimonio de la presencia de ciertos enclaves que dejó la dictadura para asegurar su impunidad. Y las recientes declaraciones del máximo ejecutor de la metida de la mano del dictador en la justicia, que con gran desparpajo nos viene a decir ahora que no es culpa suya si allá los jueces le hacían caso al dictador, es la muestra más palpable de que los mafiosos que nos gobernaron sabían que gozaban de impunidad total. Sabían que bastaba la orden del dictador, o su sola presencia, para que nadie se atreviera a tocarlos. Pasamos, así, de la justicia del Cortijo a la justicia sabatina.

Ahora toca pasar de conocer y decir la verdad, a la sanción de los responsables y la devolución de lo saqueado. De lo contrario estaremos condenados a caer en los mismos errores, y pasar de una mafia a otra, como sucedió en Rusia. La consulta popular es un buen comienzo, pero solo es eso, un comienzo.


Autor:   Hernán Pérez Loose

Fuente:   El Universo

22 de agosto de 2017

¿Hasta cuándo nos ven la cara?

Cada semana que pasa, cada día que transcurre, va siendo más y más evidente que la mafia que nos gobernó por diez años parece que está saliéndose con la suya, asegurándose su impunidad. Las buenas intenciones, y las decisiones del presidente Moreno, que una mayoría de ecuatorianos respalda, al parecer no son suficientes. Diez años no se borran fácilmente. Es casi el período durante el cual gobernaron el nazismo y el fascismo. La mafia no solo que saqueó los fondos públicos, gracias al control que tuvo de las instituciones, sino que ahora esas instituciones –salvo contadas excepciones– se aprestan a cubrirle sus espaldas. Doble crimen. Si ayer la justicia correísta le servía a esta pandilla para perseguir a quienes pensaban diferente, y facilitarle, así, el robo desaforado, hoy, esa misma justicia se apresta a impedir su sanción.

alianza pais mafia pandilla
Artículo de Hernán Pérez Loose:   "¿Hasta cuándo nos ven la cara?"

Es gracias a esa seguridad de sentirse protegidos que esta mafia se da el lujo de burlarse de los ecuatorianos. ¡Cómo se han de reír del país! Que las coimas son un asunto entre privados; que ellas no causan un perjuicio al Estado; que son simple “donaciones de cortesía”; que un buen día aparecen millones en mi cuenta y no sé de dónde vinieron; que le pagaba a un tío millones para que nos ayude a conseguir contratos públicos, y que eso no es delito; que soy el funcionario más auditado de la historia (claro, investigado por un contralor corrupto...); que los audios sí valen para encausar a unos, pero no a otros; que las delaciones no valen pese a que la ley dice lo contrario; que soy coleccionista de pasajes aéreos; que no puedo llegar a un acuerdo con un exministro detenido porque pone condiciones –qué delator no las pone...–; que solo recibo coimas al contado; y así por el estilo.

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Desde el Departamento de Justicia de los Estados Unidos hasta las fiscalías del Perú o Brasil, deben estar asombrados de cómo en el Ecuador, con las evidencias que existen, pueden seguir muy campantes estos mafiosos, y sus cómplices; cómo siguen tan prepotentes, viajando, insultando, pavoneándose, y cómo sus marionetas pretenden distraernos con chivos expiatorios de poca monta. En cualquier país del mundo los capos de la mafia que nos gobernó, incluyendo al capo di tutti capi, ya estuvieran al menos encausados. La criminalidad moderna ha cambiado radicalmente. Lo que no ha cambiado es nuestra cultura jurídica, y nuestro sistema político e instituciones. Siguen queriendo vernos la cara con la cantaleta que el lavado de activos, el crimen organizado, el enriquecimiento ilícito, etcétera, se deben cometer ante notarios públicos para ser sancionados.

Tal parece, entonces, que la convocatoria a una Asamblea Constituyente resulta inevitable. Una Constituyente que no nazca del poder constituido para encubrir al pasado, como en la Venezuela de Maduro; sino una que nazca de la ciudadanía, como lo prevé el artículo 444 de la Constitución, y que nazca para sepultar a ese régimen fascista y corrupto que nos gobernó. Quizás hasta el presidente Moreno lo agradecería.


Autor:   Hernán Pérez Loose

Fuente:  El Universo


Rafael Correa Le Metió La Mano A La Justicia En... por Ecuadornoticias

8 de agosto de 2017

La mafia

Aunque un poco tarde, el presidente Moreno ha tomado conciencia de que buena parte de quienes nos gobernaron hasta hace poco constituyeron, y constituyen, una mafia. Debe recordarse que las mafias tienen dos características. Ellas delinquen de forma organizada, bajo similares parámetros de racionalidad que los de una empresa, y sus integrantes se encubren entre ellos hasta más no poder.

alianza pais revolucion ciudadana
Artículo de Hernán Pérez Loose:  "La mafia"

Eso es precisamente lo que los ecuatorianos están descubriendo del régimen anterior. Una pandilla de asaltantes de los fondos públicos que operaba como una máquina bien engrasada, guiada por un individuo que concentró todos los poderes públicos y cuya vanidad es solo comparable con su mediocridad. Una maquinaria asentada sobre una Constitución que introdujo instituciones, figuras jurídicas que ahora se comprende no tenían otra finalidad que facilitar la concentración de poder y con ello la corrupción más descarada.

Un ejemplo entre tantos de cómo operaba esta mafia fue la reelección del contralor. Como la ley prohibía que él fuera reelecto, la Corte Constitucional y el Consejo de Participación Ciudadana –dos fichas claves de la dictadura– actuando sincrónicamente se encargaron de eliminar esa prohibición por dizque ser inconstitucional a pedido de un tercero desconocido; luego le dieron efecto retroactivo a esa resolución para así legalizar la participación en el concurso del candidato favorito, y todo ello a la velocidad del rayo. Y después el señor obtuvo nada menos que 95 sobre 100 en el concurso. El “mejor” contralor de la historia ecuatoriana. Tan bueno que recibía las coimas solo al contado. Y como esta, hay cientos de historias similares. (Y esperen que salga lo de la comercialización del petróleo…). Todo esto gracias a un andamiaje jurídico que le permitió darle a una dictadura la fachada de democracia y a una mafia el disfraz de revolucionaria.

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Y mientras los fondos públicos eran saqueados, muchísimos ecuatorianos –los tontos de la película– pagaban rigurosamente sus impuestos. ¿Para qué sirvió eso si buena parte fue a parar a los bolsillos de los tíos, amantes, secretarias, o a las cisternas de estos señores? El daño que esta mafia le ha infligido a la ética pública del Ecuador, a sus nuevas generaciones, es inconmensurable. Hasta copiar tesis de grado terminó siendo aceptado como normal.

Algunos sectores andan embelesados por lo que viene haciendo el presidente Moreno. No caen en cuenta que lo que él ha hecho era su obligación hacerlo –y aún está por verse hasta dónde llega– y que es poco en comparación con la persecución y sufrimiento que han tenido que soportar quienes osaron enfrentar a la mafia. No debe olvidarse que, por muy satisfactorio que sea ver que se haga justicia en el caso del vicepresidente, este capítulo no debe ser el final, sino el comienzo. El comienzo de una larga lucha por implantar en el Ecuador un sistema de gobierno democrático y transparente. Debe recordarse que, más allá del espectáculo que estamos asistiendo del desbande de una mafia acorralada, la maquinaria de corrupción y abuso del poder sigue intacta.

Autor:   Hernán Pérez Loose

Fuente:   El Universo


Lenín Moreno Dice Que Alianza PAIS Es Una MAFIA por Ecuadornoticias

11 de julio de 2017

La retirada

No fue la retirada que había soñado. Acariciaba una despedida propia de un emperador. A él se lo aclamaría por todas las plazas y calles, a él se le cantarían odas de veneración e himnos de nostalgia. (El solipsismo de su mediocridad no le dejó ver que a los emperadores se los despide muertos, y no en vida). En su lugar, debió salir aparatosamente protegido y resguardado por decenas de policías y agentes de seguridad, encargados todos ellos de protegerlo de la ciudadanía. De una ciudadanía que luego de diez años de miserable dictadura se sentía con el derecho, y claro que tenía el derecho, de gritarle, aunque sea por una sola vez, y con todas sus fuerzas, que se largara, que se fuera, que ojalá nunca más regresara. Eso sí, para que la burbuja de su vanidad no sufra el mínimo resquiebro, y él siga creyendo bobamente que el país lo adora, sus esbirros financiaron un adiós propio de un año viejo. Un manojo de viudas lloronas y ahijados agradecidos le juraron amor eterno y lealtad permanente. Y hasta que al fin se fue. Sin pena, ni gloria.

rafael correa despedida ecuador
Artículo de Hernán Pérez Loose: "La retirada"

Se fue dejando atrás a un país en la peor de las crisis económicas y morales que registra la historia. Una década de destrucción institucional como la que ha sufrido el Ecuador no se recupera así nomás. Los daños infligidos a una sociedad luego de años de insultos, odios y desgobierno no se superan con un par de tuits, con declaraciones cariñosas, o con promesas de buena conducta.

Gracias al desgobierno de la pasada década, el Ecuador es hoy catalogado por las organizaciones internacionales especializadas como una de las naciones más corruptas del mundo. El dictador se fue, es cierto, pero dejó atrás un sistema jurídico propio de una dictadura, así como una gavilla de asaltadores de camino incrustados en los pasillos del poder, con no otra misión que encubrirse los unos a los otros, por taparse todos los robos perpetrados desde el caso Odebrecht hasta la construcción de las hidroeléctricas, y los contratos a dedo.

¿Qué va a hacer el actual gobierno con respecto a ello? En situaciones similares, otros gobiernos (el de Ucrania, por ejemplo) han contratado a firmas internacionales especializadas en auditorías forenses para ubicar alrededor del mundo los fondos robados por políticos y funcionarios públicos. Cómo serán de sofisticadas las investigaciones de estas firmas auditoras que una de ellas, contratada por unos empresarios australianos interesados en invertir en una empresa ecuatoriana, detectó que esta empresa había venido dando coimas para un alto funcionario del gobierno, un tal Mr. Vidrio, situación que hizo que los australianos se retractaran de la inversión. Y como este caso hay muchos otros.

Pero ni eso, necesario como es, sería suficiente. La construcción del país es una tarea de todos, y ello pasa por la construcción colectiva de un nuevo andamiaje institucional que nos garantice que el régimen fascista, concentrador, y corrupto que tuvimos por diez años no vuelva más.


Autor:   Hernán Pérez Loose

Fuente:   El Universo


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