Mostrando las entradas con la etiqueta Francisco Febres Cordero. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Francisco Febres Cordero. Mostrar todas las entradas

17 de abril de 2018

Su mejor reportaje

Sus muertes nos iluminó: nos mostró un país en que las autoridades cómplices dejaron que criminales lo fueran cercenando, impidiéndonos que circuláramos por su selva, navegáramos por sus ríos, habitáramos sus campos, sus ciudades, para hacer que allí echara raíces la barbarie con sus colmillos sedientos de sangre y sus garras ávidas de dinero.

periodistas de el comercio secuestrados
Articulo de Francisco Febres Cordero: "Su Mejor Reportaje"

Sus muertes nos iluminó: puso en nuestro delante los rostros de quienes permitieron, con sus acciones u omisiones, que la paz fuera reemplazada por el crimen. Ahora algunos de ellos viven en el extranjero, otros se hallan todavía entronizados en puestos oficiales o tienen como prioridad su promoción a altos organismos internacionales.

Sus muertes nos iluminó: puso en evidencia las mentiras de aquellos que hicieron de la corrupción una bandera, de la trapacería un himno, del cinismo un lema, de la abyección una conducta.

Esos tres que nos faltan, periodistas como eran, con sus muertes, lograron escribir el más esclarecedor, el más veraz de todos sus reportajes que hemos leído, con dolor de padres, con dolor de hermanos, con dolor de amigos. Pero también con ira.

Por eso, los tres que nos faltan, ahora son un pueblo que se levanta y grita, que clama porque aparezca, íntegra, sin tapujos ni esguinces, esa misma verdad que los tres que nos faltan fueron a buscar.

Autor:   Francisco Febres Cordero


29 de octubre de 2017

El silencio tan ansiado

Era previsible. Y lo era, porque el país cambió. El insulto, la amenaza, la agresión, el escarnio, lo volvieron violento. Bastaba con escuchar una sabatina y comprobar cómo desde arriba chorreaban el odio, la animadversión, la prepotencia, para saber que a ese lenguaje burdo, ofensivo, grotesco, seguiría, más temprano que tarde, la violencia física.

rafael correa 30 S
Artículo de Francisco Febres Cordero: "El silencio tan ansiado"

Poco a poco, todo lo que significara una manifestación de libertad fue proscribiéndose. Desde la tarima, el dictador ordenaba la iniciación de un juicio a un opositor, y su deseo se cumplía de inmediato; una prisión, y su deseo se cumplía de inmediato. Todo lo que oliera a protesta se reprimía. Todo lo que supiera a crítica se obligaba a silenciar mediante la orden emanada de tribunales inquisitoriales bastardos. La única verdad existente era aquella que salía del poder y se difundía a través de un incesante y millonario bombardeo publicitario que mostraba un país maravilloso, pensado por mentes lúcidas y construido por manos limpias, según los dictados de sus corazones ardientes.

Así se hizo el silencio. Y se hizo también el miedo. Que lo digan sino los indígenas detenidos por protestar. Que lo digan los diez de Luluncoto. Que lo diga la familia del general Gabela, asesinado. Que lo diga Galo Lara quien, por denunciar, agoniza en una mazmorra. Que lo digan Fernando Villavicencio y Kléver Jiménez, perseguidos con saña por decir lo que el poder no quería escuchar y sometidos al escarnio de grilletes. Que lo diga el mayor Fidel Araujo, apresado por estar en un lugar equivocado durante esa farsa trágica conocida como el 30-S. Que lo diga Pablo Guerrero, largamente exiliado. Que lo diga Martha Roldós, espiada con voyerista obstinación. Que lo diga Jaime Guevara, estigmatizado y calumniado. Que lo diga Manuela Picq, sacada a empellones del país. Que lo diga Fundamedios, que lo digan los autores de El Gran Hermano y tantos y tantos periodistas, cuyas imágenes se proyectaban en las pantallas de la televisión como si de los delincuentes más buscados se tratara. Y que a las voces de ellos se sumen las de muchos otros, víctimas del terror que impuso la autocracia.

Terminada la época de dictadura, comenzaron a aflorar las trapacerías, los robos, el incesante saqueo cometido por esa banda de ladrones que, al grito de “no hay pruebas sino persecución política”, buscan salir indemnes.

Si cuando ejercieron el poder se acostumbraron a que sus órdenes de silencio fueran acatadas, ahora, misteriosamente, han comenzado a llegar intimidaciones a quienes osan desentrañar las innumerables fechorías cometidas por quienes creyeron que durante los próximos trescientos años continuarían revestidos del blindaje revolucionario, consustancial a sus altas funciones.

La amenaza de muerte a la fiscal Diana Salazar parece que es el primer aviso de que el país se apresta a entrar a una etapa de un terror todavía más siniestro: los sicarios estarán frotándose las manos a la espera de que les caiga un trabajito de esos en que ellos son expertos para que, luego de los pistoletazos de rigor, los salteadores de los fondos públicos vuelvan a imponer ese silencio por ellos tan ansiado.


Autor:  Francisco Febres Cordero

Fuente:   El Universo

8 de octubre de 2017

La banda

Cuando, engalanado con su camisa de diseños étnicos recién estrenada, ingresaba a cualquier acto público, acompañado siempre de su numeroso pelotón de escoltas, la concurrencia se ponía de pie mientras por los parlantes comenzaban a sonar las notas de Patria, tierra sagrada de honor y de hidalguía, himno coreado por los asistentes que saludaban así la augusta presencia de quien comenzaba a gobernar el país como su feudo. Tieso, con su mirada apuntando hacia el futuro, recibía los honores que a la majestad de su poder creía debidos.

rafael correa estupido
Artículo de Francisco 'Pájaro' Febres Cordero: "La banda"

Lo demás, ya se sabe: diez años de dictadura en que, elevado sobre su pedestal, imponía su voluntad, dictaba leyes, sentencias, pisoteaba libertades, honras, inventaba realidades, mientras se presentaba como el fundador de un país sin historia, que él había construido desde sus cimientos.

Así, hasta que un día, obligado por las circunstancias, se marchó lejos, a la espera de que el pueblo formara una larga fila en el que era su palacio para honrar su recuerdo a través del museo que dejó montado, un altar que daba cuenta de sus largos recorridos por el mundo, los tributos que recibió, la multiplicidad de obras que realizó. Al fin y al cabo, sus desvelos merecían un devoto peregrinaje que le rindiera tributo.

Lo que quizás nunca vislumbró fue que la gloria que él creía merecer tuviera una duración tan fugaz, tan efímera y que las magnas realizaciones que aseguró dejaba en pie para la posteridad, fueran diseccionadas con tanta rapidez para mostrar sus huesos, carcomidos por el cáncer de la corrupción y la concupiscencia.

Y él, que creyó que sería proclamado como el ideólogo, líder y ejecutor de una revolución que su mente calenturienta había fraguado, va apareciendo como el capataz de una banda de asaltantes de caminos que tenía como principal función engordar sus faltriqueras con los dineros públicos.

Desde lejos, no le queda sino contemplar con impotencia cómo su pandilla, tan celosamente armada a través de los años, está siendo desarticulada igual que cualquier otra de sacapintas o robacarros, de las cuales la crónica roja da razón a diario.

LEA TAMBIÉN:   El bien servido

Ahora su lugarteniente, aquel por quien él dijo que estaría dispuesto a ofrendar su vida, pasa sus vacaciones en la cárcel sin otra ocupación que la de negar las trapacerías largamente planificadas con su tío, en las cuales están también comprometidos muchos otros de baja ralea pero de altas funciones. Unos cuantos más, esos que no alzaron el vuelo con el guiño cómplice de quienes debieron aprehenderlos, corrieron a cobijarse bajo el manto protector del nuevo gobierno, con la esperanza de que sus bellaquerías se entierren en el olvido.

Desarticulada una parte de la banda, los sueños del capataz deben haberse modificado: de pretender que su imagen fuera inmortalizada en monumentos y perpetuado su nombre en universidades, hidroeléctricas, carreteras y aeropuertos, debe estar cruzando los dedos para que los truhanes que fraguaron el asalto sistemático a los fondos del Estado no canten, o por lo menos no lo hagan hasta el extremo de sacar a relucir su nombre.

Un nombre que en todo caso pasará a la historia de esta patria, tierra sagrada a la que él dejó esquilmada, con su honor mancillado y su hidalguía deshecha.


Autor:   Francisco Febres Cordero

Fuente:   El Universo

24 de septiembre de 2017

El juiciólogo

Ya se fregaron los que han hablado mal del Glas. Está cabriadísimo y dijo que les va a poner juicio porque han afectado no solo su honra sino el honor, la armonía y la tranquilidad de su familia.

jorge glas vicepresidente de ecuador
Editorial de Francisco 'Pajaro' Febres Cordero:  'El juiciólogo'

Primerito ha de comenzar poniéndole un juicio al presidente Lenín, quien, después de haber hecho su primer viaje internacional y haber hablado en la ONU, va a tener que presentarse en el Tribunal de Menores para, humildísimo, contrito y confeso, responder por un juicio de alimentos. Y con razón, porque le quitó todas las funciones de las que se alimentaba el Glas que, pobrecito, anunció que hasta la camioneta en que andaba va a vender para sobrevivir. Ahora va a tener que andar en bus, pero no pues como pasajero sino como vendedor ambulante ofreciendo chicles, caramelos, maní, pan de yuca, chifles y bolones. Bueno, hidroeléctricas y refinerías también puede ofrecer, aunque nadie ha de querer comprarle.

Después, le ha de meter juicio a la Odebrecht, pero ese no ha de ser un juicio de alimentos sino de calumnia, por haberle dicho Vidrio. ¡Qué horrible calumnia! Eso sí atenta contra su honra porque nadie tiene derecho a cambiar un apellido ajeno impunemente. En la sentencia los jueces le han de dar la razón y han de ordenar que en todos los documentos y las conversaciones en que aparece la denominación Vidrio se cambie ipso jure, como decimos los abogados, por Glas, para de esa manera reivindicar el honor vilmente mancillado del querellante.

Después ha anunciado también que va a meter juicio a todos los medios de comunicación por hacerle linchamiento mediático. ¡Cómo le linchan los medios! Es que él se pasa visitando todas las radios, todas las televisiones, todos los periódicos, y los periodistas, malísimos, en lugar de preguntarle cómo se siente por ser el padre del cambio de la matriz productiva que tanto contribuyó a la transformación de la patria, le preguntaban si no sufre de problemas de identidad porque en unas partes aparece como Vidrio, en otras como JG y en otras como XX1. ¡Más hechos los sicólogos que son los periodistas! Y otros, más malísimos todavía, le preguntan si la relación con su tío Ricardo había sido tan estrecha como para encargarle, cuando el tío se iba a China en representación oficial, que le diera comprando un playstation, ropa para los guaguas y vitaminas (como no se sabe si el playstation y las vitaminas eran para él o también para los guaguas, ahí el fiscal tiene una dura tarea para investigar). Y no sé qué de las comisiones en la venta del petróleo también le preguntan con tremenda mala fe, cuando él, pobrecito, era solo el encargado de los sectores estratégicos y, por lo mismo, lo único que probablemente necesitaba eran las vitaminas para seguir jugando el playstation.

Lo cierto es que con tantos juicios que ha ofrecido meter a todo el mundo puede, como él es superexperto en esos menesteres, bajarse del rincón del vago una tesis para graduarse de juiciólogo y así, juicio tras juicio, ir recuperando sus comisiones. ¡Ay no, qué bruto!, su camioneta quise decir, y el playstation, las vitaminas y todo mismo.


Autor:   Francisco Febres Cordero

Fuente:   El Universo

10 de septiembre de 2017

El bien servido

Qué emocionantes tiempos que estamos viviendo. Qué adrenalínicos. Qué efervescentes. Todos los días se destapa un nuevo escándalo, una nueva denuncia. Se hacen nuevas alianzas. Hay separaciones. Confesiones. Divorcios. Hechas diabuenas. Con los nervios de punta nos tienen, francamente. ¿Saldrá algo más? ¿Taparán esto? ¿Será? ¿No será? ¿Quién será?

pelea entre rafael correa y lenin moreno
Artículo de Francisco Febres Cordero: 'El bien servido'

Pero lo más lindo de todo es lo que está pasando entre el presidente Lenín y el Correa. ¡Qué maravilla! Se comenzaron a mandar unas indirectas que, en el transcurso de los cien días, fueron convirtiéndose en eso que en términos boxísticos conocemos como uppercuts. ¡Pum, zas, crash! Total, se armó una pelea cuerpo a cuerpo con ganchos a la mandíbula que están convirtiendo al match en un espectáculo apasionante, para delirio de las multitudes. Claro que hasta ahurita las apuestas están a favor del Lenín, pero su contendor sabe que hay tiempo porque recién está en el primer asalto (no pues, no hablo de lo que ustedes creen, sino que así se llama en términos pugilísticos al round).

Lo que los aficionados al boxeo no alcanzamos a entender es por qué el Lenín en medio del combate en que el otro le grita mediocre, mentiroso, desleal, cínico, inconsecuente, entreguista, le concede todas las facilidades para que siga sacándole la recontramadre. En lugar de aislar a su oponente y llevarlo contra las cuerdas en busca del KO, sorpresivamente recurre al abrazo (o sea al clinch, como decimos los expertos).

Aunque el Lenín dice que lealtad no es sumisión al capo ni defensa al amigo vivaracho, hace todos los esfuerzos para que el Correa esté tan bien servido como estaba en el palacio en el que vivía y que hasta ahora cree que es de su propiedad. Por eso, además del séquito de custodios que tiene para cuidar que los belgas no le den yuca, el Lenín le mandó a la secretaria personal que tenía el Correa y a la que tanto extrañaba. ¡Qué ternura! Como explicó la cancilleresa Espinosa, la secretaria es la más capacitada para ser la cónsul en cualquier parte del mundo, no se diga en Bélgica. Con ella allí, el Correa ya tiene quien le arregle bien bonito los papeles, le tome los dictados y hasta le clasifique bien clasificaditos los informes y documentos que le hackean desde el Palacio con las acusaciones contra el Glas, a quien el Correa ¡ay!, defiende con su vida.

En fin, no se puede quejar porque ahora sí dispone de todas las ayudas que le facilitan la preparación de sus furibundas, mentirosas, truculentas sabatinas online que hace. Cómo será que hasta a la que era ama de llaves en el palacio también le han enviado muy diplomáticamente, porque nadie está mejor capacitada que ella para guardarle las llaves del Facebook, del Twitter y de todo mismo. ¡Qué bueno que es el Lenín con el Correa! La bicicleta también está de que le mande, aunque sin cargo diplomático. Y hasta el avión que no se vende puede mandarle, pero con asesoramiento del Patiño, dentro de la valija diplomática, para que no se note.

Total, mientras aquí el Lenín decreta austeridad, se come la camisa y no sabe de dónde sacar plata, el Correa está maravillosamente atendido con fondos del Estado, lo cual demuestra que el único que tiene la mesa servida es él, pero en Bélgica.


Autor:   Francisco Febres Cordero

Fuente:   El Universo



Rafael Correa tilda de 'Mediocre y Desleal' a... por Ecuadornoticias

3 de septiembre de 2017

El quedado

Una vez que el juez le vinculó al Glas en el caso Odebrecht y le dijo que no podía salir del país, todo ha sido felicidad. Porque podía decirle también que se quede en el país, pero en la cárcel. Le dejó libre en consideración a que tiene un grupo de escoltas que, agilitos, bien pilas, le van a cuidar en caso de que quiera huir; además, cuando vuela, vuela en los aviones de la FAE y esos no salen del país y cuando maneja su camioneta, no vuela.

jorge glas caso odebrecht
Artículo de Francisco Febres Cordero: "El quedado"

¿Ya entienden por qué es la felicidad? El juez no le dictaminó ni siquiera prisión domiciliaria, ni le dijo que se vaya a Miami a acompañarle al Pólit, para quien sí dictaminó prisión domiciliaria. ¿En Miami? Eso ya no entendí mucho, francamente. Pero que dictaminó, dictaminó.

Como no le impusieron otra restricción, el abogado del Glas dijo que su defendido “no ha perpetrado actos delictivos ni en el pasado, ni en el presente, ni en el futuro”. ¡Qué lúcido el abogado! Pero, sobre todo, ¡qué visionario! Con razón le convenció al juez porque si su defendido no ha cometido actos delictivos en el futuro, ¿cómo le va a meter preso?

Y entonces el Glas siguió en su tarea (la única que le queda, pobrecito) de dar entrevistas a los medios internacionales. Pero no pues fuera del país, sino adentro. Es que creo que en lugar de ponerle esos grilletes electrónicos, le pusieron micrófonos y él comenzó a hablar sobre su inocencia, para que el mundo conozca que aquí es víctima de un linchamiento mediático y que, sin pruebas, los medios de comunicación lo han declarado culpable cuando él es el más honrado de todos los honrados, el más impoluto, el más implagiado de su tesis de grado. Y repitió su cantaleta de que nadie se ha compadecido de sus angustias ni de la tortura por la que no solo ha pasado él, sino su esposa, sus hijos, su madre.

¿No les da ternura? ¡Qué insensibles que son! Ah, es que ustedes dicen que en la lista de sus familiares que sufren se olvidó del tío que, pobrecito, él sí está preso en prisión domiciliaria pero no pues en Miami, sino aquí. Pero yo les preguntaré ¿y por qué tiene que nombrarle al tío? ¿Por qué?, si él dice que con el tío se veía solo una vez al año, en Navidad, en que el tío se disfrazaba de Papá Noel, creo, y le llevaba en su costal los regalos que había venido trayendo de las lejanas tierras españolas, brasileñas, chinas donde viajaba como representante oficial: hidroeléctricas, refinerías, carreteras, trasvases, todo le traía a su sobrino. Después no se volvían a ver hasta la próxima hidroeléctrica. ¡Ay no, qué bruto!, hasta la próxima Navidad, quise decir.

Lo cierto es que el Glas, en cada linchamiento mediático que le hacen, insiste en que no hay pruebas que lo señalen como corrupto. Y cierto ha de ser, porque dice que no sabía nada, que qué culpa tiene que los malos hayan robado, hayan cobrado coimas, comisiones, porcentajes en su nombre, que lo citen en conversaciones, que lo llamen Vidrio, que sus iniciales aparezcan en correos electrónicos, que todos los dedos apunten hacia él.

Qué culpa tiene que lo acusen si él es el más incorruptible en el futuro y por eso no se irá de este país al que saquearon otros a su nombre, pero solo en el pasado.

Autor:   Francisco Febres Cordero

Fuente:  El Universo

27 de agosto de 2017

Intríngulis

Qué bestia!, mucho lote es la fiscal Lady Diana Salazar. Qué seriesísima que es. Qué profesional. Qué tranquila. Qué acuciosa. Y qué idiomática. Creo que además del latín, el griego y el ibarreño domina el portugués. Por eso, cuando le llegaron las transcripciones de las conversaciones de los odebrechetes, enseguidita entendió, no como el fiscal Chiriboga que dijo que no sabía cómo se decía vidrio en portugués. ¡Qué importugués que era el Chiriboga ese que había! En cambio, nuestra Lady Di de una tradujo y ¡zas!: Glas.

diana salazar vs jorge glas
Artículo de Francisco 'Pajaro' Febres Cordero

Lo malo fue que apenas la Lady Di pronunció el nombre del vicepresidente se armó un lío que para qué les cuento. O sea, se creó un intríngulis jurídico, como decimos los abogados a los intríngulis, que son los que terminan haciéndonos creer que sabemos todo, cuando en realidad no sabemos nada.

Total, con el Vidrio vinculado, unos salieron a decir que esa vinculación tenía que contar con la aprobación de las dos terceras partes de la Asamblea, mientras otros sostenían que no, que la autorización de la Asamblea solo es necesaria para el enjuiciamiento, no para el vinculamiento.

Pero lo lindo es que mientras los abogados siguen discutiendo las juridicidades de la causa de la discordia y el leitmotiv que produce el embrollón, entre los asambleístas de Alianza PAIS se armó la que Dios que es Cristo: unos decían que sí hay que dar paso a la autorización para que le vinculen al Glas, otros decían que no, aunque el mismo Glas dijo que sí, que den nomás paso a su vinculación. ¡Cómo se pasaron peliando! ¡Cómo discutieron! ¡Cómo se mandaron a la casa de la belga! O sea, no pues ellos, sino los mensajes para que desde la casa vengan las órdenes.

¡Uf!, mucho intríngulis, francamente.

Y entonces, me preguntarán ustedes, si el Glas ya está vinculado al caso Odebrecht y plenamente identificado como Vidrio, ¿ya está aclarado el asunto y, como decimos los juristas, terminado el incidente? Y yo les responderé que ¡qué va a estar acabado! Según parece recién está comenzando.

Verán: aunque el Glas ya está sin comisiones. ¡Ay no, qué bruto!, sin funciones quise decir, se ha conseguido el puesto de chofer de su propia camioneta y se pasa manejando hacia todos los medios de comunicación que existen para decir que ¡ay!, es víctima de linchamiento mediático. ¡Qué pena que me da! ¡Ya lloro! Y entonces, con cara de linchado, ante cada micrófono que le ponen al frente repite que no va a renunciar nunca de los nuncas porque él fue elegido por el pueblo y no por el Gobierno. Y dice que bueno ya, que él renuncia pero si también renuncia el Lenín. Con eso el intríngulis se multiplica hasta límites insólitos porque ni devuelve el cargo ni devuelve a su tío Ricardo y, a la final, nosotros corremos el riesgo de que se quede con el cargo y con su tío. Y con todo lo recolectado en las hidroeléctricas, en las refinerías y en todo mismo.

O sea mucha leguleyada, como dicen los que no son juristas y no entienden que los intríngulis son precisamente para, a nombre de las leyes y mediante los pactos y los chanchullos, hacernos los pendejos.

Autor:   Francisco Febres Cordero

Fuente:   El Universo



Fiscal Diana Salazar Encontró Indicios Contra... por Ecuadornoticias
Síguenos en nuestras redes sociales