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23 de octubre de 2018

Fernando Alvarado habla desde la clandestinidad

El extitular de la SECOM, Fernando Alvarado, habló desde la clandestinidad a través de un video difundido a través de las redes sociales.

fernando alvarado clandestinidad
Fernando Alvarado Espinel habló desde la clandestinidad

Alvarado Espinel, prófugo de la justicia ecuatoriana, envió un video de 23 minutos de duración explicando los motivos por los cuales salió del país y minimizó las acusaciones de peculado en su contra.

El exhombre fuerte durante el Gobierno de Rafael Correa no precisó en qué lugar se encuentra, ni aclaró el país que supuestamente le habría concedido asilo.


20 de octubre de 2018

Fernando Alvarado fugó del país

La Ministra del Interior, María Paula Romo, informó en su cuenta de Twitter que el extitular de la SECOM, Fernando Alvarado, se retiró su grillete electrónico.

fernando alvarado fugado
Fernando Alvarado se retiró el grillete electrónico

Fernando Alvarado habría enviado un mensaje al Ministerio de Justicia indicando que se ha despojado del dispositivo electrónico y lo ha dejado abandonado. Afirma además que ya no se encuentra en el Ecuador y que se encuentra rumbo a un país que le ha concedido asilo (no aclara a qué país fugó, ni qué tipo de asilo ha recibido).

fernando alvarado fuga
Fernando Alvarado salió del país

La ministra del Interior indicó que ha ordenado notificar a los controles migratorios del país y que la Policía Nacional ha procedido a iniciar los operativos de búsqueda en las carreteras del Ecuador.

Fernando Alvarado está siendo investigado por la Fiscalía General por el delito de peculado, relacionado con la organización de los Enlaces Ciudadanos durante el Gobierno de Rafael Correa.


22 de julio de 2016

Por la plata baila el perro

Isabel Noboa aparece en el balcón de Carondelet. Al lado de Rafael Correa. Isabel Noboa aparece en la inauguración del nuevo hotel Wyndham, a pocos metros del aeropuerto de Quito. Al lado del impresentable Fernando Alvarado.

Isabel Noboa es uno de los rostros empresariales que exhibe el correísmo. Ella hace negocios. Hace parte de los empresarios que se sorprenden de que les digan que el país vive una grave una crisis económica. Ella, con esa superioridad tan suya, confiesa que decidió no participar en la crisis. Salados aquellos que optaron (para ella es una opción) por tener cifras en rojo, perder clientes, subir la cartera morosa, bajar las ventas, despedir personal…


rafael correa empresarios ecuador
Artículo de José Hernández: 'Por la plata baila el perro'

Los empresarios ganadores del correísmo no tienen complejos. Muchos de ellos dirigen las empresas monopólicas que en este gobierno han concentrado poder, dinero y posiciones indestronables en el mercado nacional. Con la ayuda evidente del gobierno. Noboa, Wright, Eljuri… ya figuraban en esa lista que se ha ampliado. Algunos de esos empresarios no se exhiben al lado del poder como Isabel Noboa. Prefieren hacer cenas con los gobernantes de turno. O son muy activos en chats como el RAP (Red Apoyo Productivo) donde se elogian mutuamente, se felicitan por sus éxitos o hacen odas a Vinicio Alvarado por su “extraordinaria gestión” a la que les acostumbró desde que “se inició el mejor gobierno de toda la historia del Ecuador”. Alvarado hace méritos: promueve sus logros, se pone a las órdenes o, más exactamente, pone el aparato del Estado a su disposición.

En ese empresariado hay figuras que hacían lo mismo con la partidocracia, como Ricardo Estrada. Y dirigentes gremiales que, como antaño, reiteran que su única tarea es mantener viva y boyante su empresa. Con contratos del Estado, por supuesto. Ellos tejen relaciones estrechas con los nuevos dueños del poder para que les faciliten contratos, les acomoden las leyes, neutralicen a funcionarios que quisieran ponerlos en orden, defiendan sus posiciones en el mercado, les incluyan en las delegaciones que van al exterior con el Presidente…

Es el mismo empresariado que, antes del correísmo, decía que el destino de la Universidad Central o la de Guayaquil no les importaba… porque sus hijos estudiaban en universidades privadas. O en el exterior. El correísmo ha hecho buenas migas con esos empresarios que son la expresión más acabada de la oligarquía criolla: unos pocos grupos, unas pocas personas que se piensan como una clase social y económica privilegiada. Para esos empresarios no existe el entorno social, político y económico: solo hacen fortuna. No tienen estados de alma ni valores que cotejar ante el espejo. No necesitan la sociedad. A sus representantes les basta con llamar a los nuevos amos del poder, servir sus estrategias y exhibirse con ellos.

Ese empresariado no ha llegado al capitalismo. En su norte no existen figuras como la de Bill Gates: prefieren imitar a otro archimillonario como Carlos Slim. Comparar los dos modelos es (ha sido) tema de libros y estudio en universidades del mundo. Gates es un capitalista que cree en la globalización. Hizo su fortuna en el país más competitivo del mundo. Con reglas y autoridades que defienden el interés público. Ha creado empresas y registrado miles de patentes. Es un hombre admirado en el mundo y actor privilegiado de muchos libros.

Slim es el perfecto representante de un poder oligárquico. Hizo su fortuna refugiándose en contratos dados por el Estado mexicano y obteniendo concesiones que convirtieron sus empresas en grandes monopolios en banca, telecomunicaciones, energía… Ha arruinado muchas empresas y el número de sus patentes es ínfimo. Slim no es un referente para los mexicanos que creen que hace negocios usando sus nexos con los políticos y manipulando redes influyentes; todo bajo la mesa y aceitado con sobornos, tráfico de influencias, compra de conciencias…

Gates hizo su fortuna de un país capitalista admirado. Si le va bien a él es porque le va bien a Estados Unidos. Slim hace su fortuna en un país terriblemente inequitativo. Siempre le va bien a él y le importa poco lo que ocurra con su país.

Slim es el modelo de ese empresariado oligárquico ecuatoriano que busca canonjías en uno y otro gobierno. Es el empresariado que se fotografía con Correa y los impresentables como Fernando Alvarado, sueña con que este modelo disciplinario se mantenga, le tiene sin cuidado el interés público, es demócrata de coctel, no sabe qué país quiere y no le importa y se dice capitalista: siempre y cuando el Estado le otorgue contratos y evite que otros compitan en sus sectores.
Ese empresariado ama los dólares por sobre todas las cosas.




Autor:   José Hernández

Fuente: 4 Pelagatos

18 de enero de 2016

Los Nuevos Ricos de Alianza PAIS

El presidente Rafael Correa pidió en el enlace ciudadano 457 del 2 de enero de 2016 que le den los nombres de los nuevos ricos de Alianza PAIS; varios ciudadanos, a través de las redes sociales, le enviaron mensajes indicando los nombres de varios funcionarios y ministros del Ecuador que incrementaron de manera notable su pago de impuesto a la Renta en los últimos 10 años.

Los Nuevos Ricos de Alianza PAIS
Tomamos nota de algunas de las cifras publicadas y se las presentamos a continuación:

Rafael Correa Delgado

El presidente Rafael Correa pagó en 2006 la cantidad de $1.416, para el año 2014 ese monto subió a $ 9.475, siete veces más que antes de asumir el poder.

Jorge Glas Espinel

El vicepresidente la República, Jorge Glas Espinel canceló en el año 2006 el monto $1099 por concepto del pago del Impuesto a la Renta, en el año 2014 canceló $7385, siete veces más que antes del inicio de la Revolución Ciudadana.

Vinicio Alvarado Espinel

En 2006 pagó $19.291, para el año 2014 la cifra sube a $99.217, cinco veces más.

Fernando Alvarado Espinel

En 2006 pagó $1.445, en el año 2014 su pago fue de $6.201, cuatro veces más.

Gabriela Rivadeneira

La actual presidenta de la Asamblea Nacional en el año 2006 pagó $221, en el año 2014 ese valor se incrementa a $5.940, 27 veces más.

Rommy Vallejo

El Secretario Nacional de Inteligencia en el año 2006 pagó solo $64,15 por Impuesto a la Renta, para el año 2014 ese monto se incrementó a $8.430, 131 veces más.

Lenín Moreno 

El exvicepresidente de la República en el año 2007 pagó $1.647, en el año 2013 pagó $27.980, 17 veces más.

René Ramírez

El Secretario de la SENESCYT antes del inicio del Gobierno de Alianza PAIS canceló en 2006 la cantidad de $761, para el año 2014 ese pago subió a $7.399,  10 veces más.

Ricardo Patiño

El canciller Ricardo Pätiño en el año 2006  pagó $0 por Impuesto a la Renta, en el año 2014 su pago fue de $6.800.

Actualización

Al parecer la lista de nuevos ricos de Alianza PAIS es más extensa de lo que imaginábamos, agradecemos a nuestros lectores quienes nos han hecho llegar el nombre de más personajes para incorporarlos a esta "selecta lista"

Carlos Ochoa Hernández

El exreportero de la cadena Ecuavisa pagó en 2005 la suma de $1.516,00; en el año 2012 su pago de Impuesto a la Renta subió a US$ 24.342, estos es, 16 veces más.

Xavier Córdova

El actual ministro de Minas canceló en 2006 por Impuesto a la Renta la suma de $642, en 2015 esa cifra subió a US$3.869, un monto 6 veces mayor. Esta cifra no llama tanto la atención como el monto pagado por el Impuesto a la Salida de Divisas; solo en los últimos cuatro años el funcionario ha pagado un promedio de US$ 6.600 anuales por este impuesto, lo que significa que en este período el ministro ha sacado del país una suma aproximada a los US$ 530.000,00, un valor que equivale a su salario de 8 años.

Camilo Samán

El exgobernador del Guayas del Gobierno de Rafael Correa pagó en 2001 la cantidad de $4.40, en el año 2006 pagó $320.45; luego de 7 años, en 2013, pagó $24.276.51, una cantidad 76 veces mayor.

Virgilio Hernández

El asambleísta de Alianza PAIS y excolaborador del régimen del Lucio Gutiérrez ha vivido muchos años de la política, en 2006 pagó $963, 6 años después, en 2012, su pago fue de $7.563, ocho veces más.

Álex Bravo

Un nuevo rico se agrega a esta 'selecta lista'; Alex Bravo, exgerente de Petroecuador fue detenido este lunes 16 de mayo de 2016, está siendo investigado por el delito de tráfico de influencias, consta en la lista de los Panama Papers ya que en los últimos años adquirió al menos 5 empresas offshore, y se le acusa de haber beneficiado a empresas provedoras de Petroecuador con millonarios contratos, dichas empresas están vinculadas a familiares directos del exfuncionario. El patrimonio de Álex Bravo pasó de $18.000 en 2012 a $670.000 en el año 2015.

4 de octubre de 2015

Fernando Alvarado, el gorila que faltaba en el video

Pequeño y miserable, prevalido del fuero que le confirió su patrón, que lo desprecia por cernícalo, el hombre de la cabeza de zapato se cree autorizado a sobrepasar todos los límites. Ya hizo de la persecución a quienes opinan diferente un hecho normal y cotidiano. Ya convirtió la calumnia en una política de Estado; la manipulación y el embuste, en las técnicas oficiales de la comunicación pública; la insidia, la hipocresía y la impudicia, en las materias fundamentales del debate político. Ya abusó de su metro cuadrado de poder en todas las formas imaginables. En un medio tan propenso a este tipo de atropellos como el Estado correísta, donde goza de una posición que le garantiza su total impunidad, debe ser difícil para un tipo con sus limitaciones intelectuales reconocer dónde detenerse. Así que sigue nomás. Sigue y no para. Y se le va la mano, se excede aun para los parámetros correístas, que es decir bastante. Seguramente le jalan las orejas. Entonces recula porque no le queda de otra. Y para disimular –da risa– recula pateando al perro. Pobre tipo.


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Fernando Alvarado Espinel - Secretario de la SECOM

Cuando un Estado cualquiera viola los derechos humanos el mundo se preocupa. Pero cuando ese mismo Estado, tras tantos atropellos, vuelve sus armas contras los defensores de los derechos humanos, seguramente para violarlos más impunemente, se produce un escándalo de grandes proporciones. En el Ecuador correísta, donde los criterios de normalidad perdieron hace rato todo contacto con lo real, puede pensarse lo contrario: al fin y al cabo, el único detentador de derechos aquí es el Estado, no los ciudadanos. Pero no: no funcionan así las cosas en el mundo. Cuando Fernando Alvarado, luego de 1.300 atropellos documentados contra el derecho humano fundamental de la libertad de expresión, decidió clausurar a la organización que monitorea y documenta esos atropellos (Fundamedios) alguien tuvo que pararle el carro y explicarle que esta vez sus acciones no quedarían en la impunidad.

El archivo del proceso de disolución de Fundamedios es, de alguna manera, un retorno a la normalidad. O por lo menos un buen comienzo pese a la cortina de humo levantada por el Estado para hacernos creer que nada ha cambiado. Es difícil tomarse en serio la intervención del defensor del pueblo, Ramiro Rivadeneira, acaso intimidado por el contundente reclamo de los cinco relatores de derechos humanos más importantes del hemisferio. Demasiado estruendoso resultaba su silencio, así que intervino. Pero lo hizo, según su propia explicación, no porque el proceso iniciado por la Secom contra Fundamedios fuese un atropello ni porque faltaran razones para clausurar al organismo. No. Intervino para recuperar “la convivencia armónica y democrática”. Incomprensible. ¿Significa que el cierre de Fundamedios sería legal pero antidemocrático?

El hecho es que Fernando Alvarado (acaso imbuido repentinamente también él por un espíritu de convivencia armónica y democrática hasta ahora desconocido en su persona) decidió acoger el pedido del Defensor del Pueblo, o eso afirma, y echarse para atrás. Pateando al perro, como hemos dicho, para disimular el fracaso. El texto de su resolución es hilarante. Comienza por rechazar (“de forma enérgica”, no se vaya a creer que así nomás) “el abuso del derecho a la defensa ejercido por Fundamedios”. Abuso del derecho a la defensa: habló el zapato. Primero acosan a la organización, la persiguen, le levantan un proceso con pruebas insustanciales, le echan encima todo el aparato de propaganda (incluidos los medios mercenarios), le dedican 23 cadenas de televisión infamantes en un lapso de 15 días, la desprestigian y la calumnian. Y después se quejan porque se defiende. Alvarado debería llevar el caso a las cortes para sentar un precedente. Quizás en el futuro el estrangulador que deje a su víctima medio muerta sobre el suelo pueda demandarla “de forma enérgica” (tendrá que ser así, si no, no vale) por haberle rasguñado la cara.

Por lo demás, la resolución de archivo del proceso deja bien sentado que Fundamedios, en realidad, sí violó todos los reglamentos y merecía la disolución. Debía ser disuelta. Y que la autoridad legítimamente encargada de disolverla era la Secom, es decir, Fernando Alvarado. Nomás no lo hizo. Se apiadó. O sea que lo legal, en este caso, habría sido la clausura. Por tanto la resolución de archivo del proceso es ilegal por naturaleza. Entre cumplir la ley y no cumplirla, el secretario de Comunicación elige lo segundo. De puro buena gente. Eso sí: advierte a Fundamedios que, de ahora en adelante, tiene que portarse bien, tiene que dejar de monitorear y documentar los atropellos a la libertad de expresión que se produzcan en el país. Porque se seguirán produciendo, que nadie piense lo contrario, con total normalidad. Para Alvarado, según se desprende de su texto, el problema de la libertad de expresión en el país no es que sea atropellada: es que Fundamedios lo denuncie.

Vanos, insustanciales pataleos (cosa que Fernando Alvarado posiblemente hace con la cabeza). La única verdad en este caso es que la Secom no disolvió a Fundamedios porque no pudo. Porque midieron lo que se les venía encima si lo hacían y dijeron: paso. No todos los días se tiene a los tres principales relatores de derechos humanos de las Naciones Unidas y dos de la OEA firmando juntos una carta de rechazo (de hecho, no había ocurrido nunca). Así que mejor no. Ganas no les faltan, pero mejor no.

A Fernando Alvarado en el caso Fundamedios le ocurrió lo mismo que a los gorilas enmascarados del video que circuló profusamente en las redes sociales al arrancar esta semana. Todo el mundo lo vio: quisieron abusar del ciudadano que enseñó el pulgar para abajo al paso de la caravana presidencial y no pudieron. El ciudadano no se dejó. Les reclamó. Los puso en su sitio. Los filmó. Les pidió las credenciales y, como no se las dieron, los dejó plantados. Y, en inaudito abuso de su derecho a la defensa, los siguió filmando mientras se alejaban confundidos y derrotados. Como ellos, Fernando Alvarado acaba de descubrir que todo atropello tiene un límite. Bien puede indignase y patear al perro de la forma más enérgica que pueda. El caso es que ya no. Como ellos, Fernando Alvarado, por una vez, tuvo que dejar el campo de batalla con el rabo entre las piernas.

Autor:  Roberto Aguilar
Fuente: estadodepropaganda.com

19 de septiembre de 2015

La insultante subasta del Rolex

(Como se anunciaba en este texto, Rafael Correa lanzó hoy la subasta de su bicicleta y del rolex de su hijo Miguelito. Aunque dijo que oficialmente la subasta arrancará el próximo sábado durante el enlace de su vicepresidente -él va a estar en Nueva York-  dio algunos detalles: el dinero será para casas en la zona de Zumbahua y el precio base del rolex es de 8 mil dólares. Además dijo que el empresario y amigo suyo “Choclo” Ortiz está ofertando 10 mil dólares por su bicicleta. “No creo que nadie oferte más que eso”, dijo.)

Si todo marcha como me ha dicho Fernando Alvarado, ministro de la Propaganda y la Censura,  en la sabatina de mañana se hará pública la página web desde donde se va a subastar la bicicleta que el primer ministro chino le regaló a Rafael Correa y el Rolex que el emir de Qatar le obsequió a su hijo Miguelito.

rafael correa subasta rolex bicicleta
Rafael Correa puso en subasta reloj Rolex y bicicleta regalados por mandatarios chino y qatarí

De cumplirse, el anuncio de mañana será sin duda un rito para consagrar la magnanimidad  y la pureza espiritual del caudillo.  Su inmensa generosidad e infinita bondad se verán expresados en su decisión de desprenderse de objetos materiales para invertir en cierta obra social que tiene pensado su hijo Miguelito.

El anuncio sobre la subasta la hizo ya hace algunas semanas en otra de sus sabatinas. Ahí dijo que con los “fonditos”  que se recaudarán en la subasta se harán  “unas casitas” en zonas indígenas que su hijo tiene en mente.

Para hacer la subasta, que Correa aseguró se hará entre los usuarios de redes sociales, se ha montado una página web que Fernando Alvarado dice estará ya operativa mañana.

Es bastante evidente que la subasta es un acto de folclórica demagogia, seguramente concebida a la luz de las encuestas que hablan sobre la indignación que hay (muy visible en redes sociales) ante el despilfarro de fondos públicos durante los siete años de gobierno de Correa.  Subastar el rolex del hijo sin duda tiene una carga emocional poderosa y desprenderse de la bicicleta regalada por uno de los líderes más poderosos del planeta, tomando en cuenta que la bicicleta ha sido un accesorio indispensable en la construcción de la imagen de líder energético y sacrificado también tiene una carga emotiva que seguramente fue estudiada por asesores  y marketineros de palacio.

Pero la subasta es, sobre todo, el patético y triste síntoma del pobrísimo sentido de estadista que tiene Correa y el inexistente concepto sobre lo público que posee su corte de aduladores.

Si el modelo de gobierno de Correa incluía la creación de una lista interminable de ministerios con millonarias nóminas y un insaciable aparato burocrático que tiene al borde de la quiebra al país, ponerse a subastar un rolex y una bicicleta es un acto insultante.

Si Correa hiciera la subasta como un ciudadano común y cualquiera y no como mandatario que es, la subasta podría ser vista como un positivo gesto de generosidad. Pero si se trata de una subasta hecha para recoger unos “fonditos” para hacer unas “casitas” por el funcionario que no tuvo ni el empacho ni el pudor para comprar con fondos públicos dos aviones para su uso, el gesto resulta más bien como un episodio de la más clichesuda película sobre una repúbica bananera que el peor de los Hollywood pudo imaginar.

Si se toma en cuenta que la operación del Falcon 7X que utiliza cuesta casi 3 mil dólares por hora y que su operación anual se la calcula en 1’798,286 dólares, la recolección de los “fonditos” que pueda proveer la subasta del rolex y la bicicleta china resulta algo así como una bofetada a la inteligencia colectiva.  Ni qué decir cuando en documentos oficiales se observa que la oficina de Propaganda de Correa, dirigida por Alvarado, tiene la desfachatada cifra de 316 empleados.

Un estadista auténtico jamás hubiera subastado ni el rolex de su hijo ni la bicicleta de Xi Xinping. No lo hubiera necesitado.

PD:  Precisamente el jueves 17 se cumple un año de la frustrada subasta del rolex Datajust del ex presidente de los EE.UU. Dwight Eisenhower.  El reloj se lo había obsequiado la empresa Rolex como reconocimiento por su papel en la Segunda Guerra Mundial como comandante en jefe. Se esperaba recoger varios millones pero aparentemente no se recibieron ofertas satisfactorias.

Autor: Martín Pallares
Fuente:  martinpallares.net

28 de junio de 2015

Radiografía de un zapato

…No le preguntemos nada de esto, porque él ha de responder: ‘Mi derecho está en la punta de mi puñal; mi derecho está en las puntas de mis uñas, largas como veis, sucias y retorcidas; mi derecho está en la punta de mi nariz, con la cual husmeo y descubro lo que cuadra con mi apetito; mi derecho está en mi negadez; mi derecho está en mi ignorancia; mi derecho está en mi proclividad; mi derecho está en mi impudicia; mi derecho está en este zurrón de vicios y perversidades que escondo en mi negro pecho’.

Juan Montalvo, Las Catilinarias

Suyos son los jueces. Suyo es el Consejo que vigila y sanciona a los jueces. Suya es la secretaría presidencial que instruye por escrito a los jueces. Suyos son los órganos administrativos, los tribunales de interpretación, las cortes de última instancia. Con todo eso a su favor ellos no pueden perder, no van a perder, no pierden nunca. Fue para no perder que se inventaron este sistema. Y, con el fin de justificarlo, hasta resignificaron las palabras. Si durante décadas la idea de “meter la mano en la justicia” fue ominosa y degradante, con ellos se convirtió en expresión de lo necesario y lo deseable. Si el concepto de independencia de las funciones del Estado implicaba la no intromisión de unas en otras, con ellos alude al trabajo coordinado de todas ellas en pro de un mismo objetivo político. Y ese objetivo político está claro: ganar siempre. Cualquier juez con dos dedos de frente ya entendió el mensaje: fallar en contra de ellos es arriesgar el cargo. ¿Perder? ¿Ellos? ¿Cómo habrían de perder?
 
fernando alvarado secom
Fernando Alvarado - Secretario de Comunicación

En estas circunstancias la justicia es un mecanismo de intimidación como cualquier otro. Como mandarte flores y decirte que tienes una familia muy pero muy linda. O romper el vidrio de tu carro y dejarte en el asiento del conductor un paquete de fotografías en las que reconoces tus lugares cotidianos, la oficina de tu esposa, la escuela de tus hijos. O pintar un grafiti infamante en la pared de tu casa. O llamar a tu casero y contarle lo perverso que es el inquilino del tercero. O exhibir tu foto en un acto público y por televisión para que una multitud de fanáticos azuzados contra ti aprendan a reconocerte por si alguna vez te encuentran en la calle. Cosas así y otras aún más retorcidas han ocurrido ya en el Ecuador del correísmo, ocurren todo el tiempo, las conocemos al dedillo, nos hemos acostumbrado a ellas. Son los procedimientos habituales de la intimidación fascista. O mafiosa. En las películas de Coppola tienen un nombre: ofertas que uno no puede rechazar. Los políticos de oposición están expuestos a ellas; los periodistas están expuestos a ellas; los líderes sociales, los disidentes, hasta los caricaturistas están expuestos a ellas. Y entre ellas: el aparato de justicia. Por cierto: esta última palabra, a estas alturas, se ha resignificado por sí sola.

Debo reconocer que he corrido con suerte: nadie me ha mandado flores ni sobres con fotografías, no he recibido amenazas tan explícitas. Nomás han llamado a mi casero y han exhibido mi carota en las sabatinas mientras una multitud enardecida reclamaba mi decapitación. Poca cosa. Pero esa suerte se acabó: esta semana he sido citado por el aparato de justicia, prueba máxima de la intimidación en el Ecuador correísta, y eso sólo puede significar una cosa: ya perdí.

El secretario de Comunicación Fernando Alvarado, hombre de pocas luces y no precisamente muy intensas, entiende (si tal verbo se le aplica) que las opiniones que he expresado en este blog sobre su actividad pública (y sus competencias para ejercerla) constituyen calumnia y desprestigio continuo y sistemático. Y quiere llevarme a juicio por ello, lo cual no deja de tener gracia: que Fernando Alvarado te acuse de atentar contra su prestigio es como que Sasha Grey te acuse de atentar contra su virginidad. Si existiera una calumnia clara y demostrable de mi parte, él me enjuiciaría directamente. Como no la hay, recurre al ardid de la confesión judicial, “diligencia preparatoria” en la jerga de los abogados, que consiste básicamente en un interrogatorio sobre la base de un cuestionario redactado por el propio denunciante. Lo que Fernando Alvarado persigue con su denuncia es intimidarme. Lo que busca con su intimidación es que me calle, que pare de criticarlo. Pierde el tiempo.

Ahora bien: las palabras “cuestionario redactado por Fernando Alvarado” se dicen fácilmente, pero cuando uno conoce las condiciones intelectuales –que son, aunque invisibles, públicas– del redactor de las preguntas, su precario manejo del lenguaje, la hostilidad indeclinable que profesa contra la lógica formal y la gramática, no toca sino rogar para que el trámite nos agarre confesados. En serio. Si no me creen revisen la tesis de doctorado del caballero, fárrago deplorable plagado de pasajes herméticos e incomprensibles de lo puro mal concebidos y peor escritos, compendio de todos los tipos conocidos (y algunos no clasificados por la ciencia) de errores y horrores ortográficos, sintácticos, semánticos, lógicos y mecanográficos, atribuibles por igual a su hermano Vinicio, a su padre y a su madre, coperpetradores del engendro. Fernando Alvarado escribe a martillazos porque piensa a martillazos. Al fin y al cabo, él es solamente el secretario de Comunicación del correísmo: no se necesita leer y escribir para eso. Si las preguntas que tiene preparadas fueron redactadas con el mismo estilo con que pergeñó su tesis, lo más seguro es que tendrán dos, tres o hasta cuatro significados posibles. O ninguno. Me encomiendo a las competencias lingüísticas de mis jueces.

Fernando Alvarado quiere defender su prestigio. Da risa. Él. No hablemos de los negocios, de la manera como la Secom administra los contratos en materia de producción publicitaria y servicios de comunicación. No. Él es un hombre honestísimo. Ya nos contará. Centrémonos en los seis años que lleva al frente de un aparato de propaganda que miente, difama, calumnia y siembra el odio entre los ecuatorianos. Fernando Alvarado ha perfeccionado todas las técnicas de la manipulación y la intriga que ensayaron los noticieros de los hermanos Isaías en los tiempos de la gran crisis bancaria. Pero lo que ellos practicaban eventualmente, cada vez que sentían necesidad de defender sus intereses, el aplica 24 horas al día y siete días a la semana. Desde hace seis años. Él dirige el aparato que ha convertido la insidia, la hipocresía, el embuste, el cinismo y la impudicia en las materias fundamentales de las que está hecho el debate político que se plantea desde el Estado; el aparato que maneja un ejército de tuiteros anónimos para incordiar a la gente con mentiras y amenazas; el que persigue a gente honesta; el que, falseando los hechos, acusa de borrachos violentos y desenfrenados a los ciudadanos inconformes que se manifiestan en paz; el que cambia biografías a su antojo; el que incrimina a cualquiera de cualquier cosa sin pruebas; el que comete la miseria moral de embarrar a Martha Roldós con la muerte de su padre; el mismo aparato que acusó a Diego Cornejo de ser un extremista de derecha y un amigo de torturadores, ¡a Diego Cornejo, el periodista que se jugó contra la represión de Febres Cordero, que denunció a Dahik, que defendió públicamente los derechos humanos, que abrazó como ningún otro la causa de los hermanos Restrepo! El responsable de todos estos atropellos no puede ser sino un canalla. Un bajo, ruin y despreciable canalla. Y este bloguero no le reconoce ninguna autoridad moral para enjuiciarlo.

Empecé a ejercer el periodismo en 1984. Nunca puse un pie en las facultades de comunicación porque me parecía, y sigo opinando lo mismo, que este es un oficio que se aprende en los talleres, es decir, en las redacciones. Y yo aprendí con los mejores: con mi padre, Eugenio Aguilar, a quien toda una generación de periodistas ecuatorianos, desde el Pájaro Febres Cordero hasta Diego Oquendo, considera su maestro; con el mismo Pájaro, que fue mi primer mentor en la sección cultural de diario Hoy; con Gerardo González, un español que ejercía de delegado de la agencia EFE en Quito y me transmitió su vocación por el oficio entendido como aventura; con José Hernández, que se convirtió en mi amigo cotidiano y con quien aspiro a trabajar de nuevo porque es el mejor editor que conocí en mi vida. En estos 31 años he hecho todo lo que se puede hacer en una redacción, salvo el café de los editores.

Hay muchas maneras de ascender en este oficio (pregúntenle a Carlos Ochoa, que saltó de reportero de cuarta a director de noticiero de la noche a la mañana) pero sólo una vale la pena: tomándose el tiempo. Así hice yo, sometiéndome con paciencia a las reglas de esa “precisa estructura feudal” que, según Kapuscinski, es el periodismo. Los lectores son justos y generosos: reconocen de inmediato la calidad de un trabajo y empiezan, con la misma rapidez, a asociarlo con un nombre. Y poco a poco aprenden a confiar en ese nombre, a respetarlo. 31 años después de mi primer artículo en la sección cultural de diario Hoy, puedo decir humildemente que he llegado a ese nivel: tengo mis lectores, personas que confían en mí y creen en lo que escribo, gente que me respeta y a la cual respeto. Es una relación bastante fuerte porque se ha cimentado en el tiempo, que es el mejor de los ingredientes. Después de todo, tras 31 años de ejercer este oficio en el que sólo se enriquecen los sapos y los mercenarios, mis lectores son todo lo que tengo. No me quejo: es bastante. Tanto, que resulta muy difícil intimidarme. Por supuesto que Fernando Alvarado en su ínfima, despreciable pequeñez, no tiene la menor idea de lo que estoy hablando. Él es doctor en Comunicación Social porque hizo una tesis que es una basura. Y luego se dedicó a la publicidad, actividad que no tiene mayor relación con el periodismo que la pesca de larvas. Por eso se atreve a demandarme sin medir con quién se está metiendo: no conmigo, con mis lectores. No sabe nada. No entiende nada.

31 años y es la primera vez que escribo un artículo en primera persona, cosa que detesto hacer por elección personal y por simple rigor periodístico. Lo he visto muchas veces: la primera persona, cuando uno empieza a acostumbrarse a ella, tiende a anular la distancia entre el periodista y los hechos o, peor aún, termina convirtiendo al periodista en la medida de todos los hechos. Me disculpo por hablar de mí. Ahora mismo yo debiera estar escribiendo sobre la jornada de protestas del 25 de junio, sobre la que hay tanto que decir, pero he aquí que me siento obligado a sacarme a este señor de encima para que entienda de una vez cuál es el puesto que le corresponde. Es una molestia. Fernando Alvarado intentará confundirme con sus preguntas, probablemente me llevará a juicio y me ganará porque no puede perder, ellos no pierden nunca. Él puede hacer lo que le plazca. Hasta puede mandarme flores. Tiene el poder. Pero el mayor daño que está en capacidad de causarme es este: haberme obligado a escribir en primera persona. Mierda. Espero que no vuelva a ocurrir.


Autor: Roberto Aguilar
Fuente: Estado de Propaganda
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