12 de julio de 2016

Correa es un fanfarrón que si se presenta, pierde

Rafael Correa es un hombre que está más allá de las realidades. A cada vez que puede amenaza con revisar su decisión de no presentarse a las elecciones, usar las firmas que están recogiendo sus fans… O volver en 2021. Para ganar. Lo dice con esa seguridad propia de esos seres invulnerables, dueños de las personas y de los hechos.

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Artículo de José Hernández: "Correa es un fanfarrón que si se presenta, pierde"

Correa es un gran mistificador. Por supuesto le conviene fomentar estos actos de fanfarronería que supuestamente ponen a temblar a la oposición. Los usa como tranquilizantes para calmar la ansiedad cada vez más manifiesta en Alianza País. Pero él, que es un sondeodependiente, debe conocer las cifras que le conciernen, las de su gobierno, las del estado de ánimo del país. Debe saber que son desfavorables y que la tendencia a la baja es consistente y tiende a acelerarse. Además es sistémica, pues la gente ya no desaprueba solamente la actitud y la forma de ser del presidente (su estilo decían sus amigos), sino su gestión, no cree en su palabra, considera que el gobierno es el responsable de la crisis, está en desacuerdo con sus medidas económicas…

Analizando las cifras de algunos sondeos (que también leen en el gobierno y que 4pelagatos no puede citar porque no está suscrito) y poniéndolas en perspectiva, es posible afirmar que si Rafael Correa se presentara a la próxima elección, perdería. En los hechos, sus cifras son peores que las de Lenín Moreno: 3 de cada diez ecuatorianos cree en la palabra de Correa; 6 en el caso de Moreno. 4 de cada diez tiene buena opinión de Correa; 7 en el caso de Moreno. Esto explica, por encima de cualquier otra consideración, por qué el ex Vicepresidente sigue siendo el mejor precandidato de Alianza País.

El teflón que recubría a Correa se cuarteó definitivamente. A tal punto que apenas 3 de cada diez ecuatorianos votarían hoy por un candidato que ofrezca continuar con lo que ha hecho. Entre 6 y 7 ecuatorianos de cada diez quieren cambios. Él representa hoy el pasado. 8 de cada diez creen que sí hay crisis y responsabilizan al gobierno, no al petróleo, no a la oposición, no a los empresarios. Responsabilizan al gobierno por su mal manejo. Además entre 6 y 7 de cada diez ecuatorianos están en desacuerdo con las medidas económicas y consideran que empeora la situación del país. No quieren más impuestos (impuesto a la herencia), tampoco el dinero electrónico.

Los porcentajes cambian cuando se compara la calificación sobre la conducción de la política económica, pero se considera mayoritariamente equivocada. Lo mismo ocurre con la dirección que sigue el país: la mayoría la estima mala. Hay consenso mayoritario en que la situación del país está peor, e irá peor: la inseguridad que hay sobre el futuro tiende a subir sobre todo en Guayaquil.

Las empresas de sondeos preguntaron por los principales temas de preocupación de los ciudadanos. Las listas que resultaron se parecen en tres casos: 1. Crisis económica, desempleo, delincuencia, impuestos, corrupción. 2. Desempleo, carestía de vida, inseguridad, corrupción. 3. Subida de productos, despidos, impuestos…

Una nube de pesimismo se extiende: entre 8 y 9 personas de cada diez reconocen que han tenido que recortar gastos, una persona sobre dos conoce a alguien que ha perdido el empleo, 7 de cada diez creen que conseguir empleo ahora es mucho más difícil que antes…

En definitiva, la evaluación que hacen los ciudadanos del gobierno es tan negativa como la de la situación económica y la de las perspectivas económicas. No solo caen las cifras del presidente Correa. Caen las instituciones a niveles que deben dar urticaria en el oficialismo. Por ejemplo, la función judicial y la Asamblea Nacional. Dato curioso: solo dos de cada diez personas creen en la palabra de Gabriela Rivadeneira, su presidenta. Las FF.AA. que el gobierno convirtió en puching ball en estos último meses sigue siendo la institución mejor vista: 7 de cada diez ecuatorianos piensan así.

Ante este panorama, Rafael Correa amenaza con quedarse o volver. Las cifras de los sondeos, que él debe tener, no avalan sus empeños retóricos: son pura fanfarronada suya. La crisis económica, producto de su gestión económica y sus pruritos ideológicos, está cerrando su ciclo. Si se presenta, como están las cosas, pierde.


Autor:  José Hernández

Fuente:  4 Pelagatos

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