24 de abril de 2016

Por una vez, una sabatina barata. ¿Y la próxima?

El correísmo suspendió la fiesta de este sábado. La sabatina 472 se montó sin la parafernalia y el derroche acostumbrados. El escenario: la sala de crisis del Ecu 911 en Quito. Una mesa enorme llena de ministros y funcionarios, con el presidente en la cabecera. “Este enlace tiene otro formato –empieza diciendo–: no es festivo. Algunos confunden festividad con derroche, será porque necesitan derrochar para ser felices”. La víspera, mientras en las redes sociales miles de ciudadanos pedían a gritos que se suspendiera la sabatina, circularon muchos rumores al respecto. El propio gobierno lo dudó. Al final de la tarde, las radioemisoras que integran la cadena de retransmisión del Enlace Ciudadano recibieron una notificación oficial: “solicitamos cordialmente que las cadenas programadas para el día sábado 23 de abril de 10h00 a 14h00 queden suspendidas”. Firma: Secom.


cuanto cuesta una sabatina
Artículo de Roberto Aguilar:  "Por una vez, una sabatina barata. ¿Y la próxima?"

Pero no. Las sabatinas son “un deber sagrado” como las calificó el propio presidente el pasado 20 de marzo. “Nos quieren imponer –dijo aquel día– que los problemas económicos es por el derroche de Correa en las sabatinas”. Y añadió: “Continuaremos con las sabatinas hasta el último día de nuestro gobierno”. La pregunta es si la austeridad demostrada este sábado se mantendrá de ahora en adelante. Porque las sabatinas son, junto con el ministerio de la felicidad, el símbolo del derroche correísta. Pero ¿cuánto cuestan?

Ni remotamente 30 mil dólares. Esa cifra la dio el presidente, el jueves, en uno de esos recorridos en los que reparte su mala leche entre las víctimas del terremoto. Y dijo, agrio de superioridad y desprecio, que si la oposición considera que esos 30 mil semanales son los que quiebran al país, él hasta está dispuesto a suspender las sabatinas: “No trabajo los sábados, muchas gracias, qué más quieren para en vez de tener un gran bolsillo empezar a tener alma”.

Haría bien. Para empezar, dispondría de toda una mañana para relajarse, lo que beneficiaría a todo el mundo. En segundo lugar, porque el ahorro sería mucho mayor a lo que él dice. 31 mil dólares (1,6 millones al año) es apenas lo que cuesta la producción del show, según un contrato cuya copia anda circundo por las redes sociales. Producción que, por cierto, podría ser mucho más barata si tan sólo el presidente y los funcionarios que lo acompañan renunciaran a algunas comodidades. No es algo que la gente sepa, porque no aparece en televisión, pero atrás de las grandes pantallas que sirven de fondo al escenario se levantan un camerino de 4 x 4 metros, una cafetería portátil de 4 x 6 y una instalación de baterías sanitarias, todo para uso presidencial, por supuesto, no para las masas. A la derecha, por delante de la unidad móvil, la antena parabólica y otras instalaciones, hay una oficina de 8 x 12 que la Secom llama “mesa de contenidos”. Todo eso consta en el “Plano de distribución y montaje del Enlace Ciudadano” que Focus Ecuador publica esta semana, junto con mil cosas más que es un deleite leer, en un documentado informe sobre los costos del show oficial. En suma: esos 31 mil dólares que cuestan producir la sabatina podrían ser 10 mil si el presidente fuera menos exquisito.

Considérense ahora los otros gastos: la movilización de ministros, subsecretarios, directores departamentales, asistentes y otros burócratas que, especialmente cuando hay gabinete itinerante, lo cual ocurre cada quince días, se trasladan con Correa, se alojan con Correa, comen con Correa y, cómo no, farrean con Correa en los viernes culturales que son toda una tradición y que también deben costar lo suyo. Contratación de artistas, alquiler e instalación de equipos, levantamiento de tarima o alquiler de sala, catering, alojamiento… Todo para que el presidente cante Comandante Che Guevara con Ricardo Patiño en Santa Rosa, en Misahuallí o en donde fuera. ¿Cuánto cuesta eso?

Considérese los cosos adicionales de la misma producción. Los videítos difamatorios que a razón de cuatro o cinco por semana utiliza el presidente para ilustrar sus segmentos favoritos: la canallada de la semana, la cantinflada de la semana, la caretucada de la semana… ¿No firmó el experiodista Carlos Bravo, recién en marzo, un contrato por 338 mil dólares más IVA para producir esos y otros videos? Ese contrato, por cierto, también consta en el informe de Focus Ecuador. ¿Cuánto de esos 338 mil hay que sumar al monto total de las sabatinas?

Considérese también lo que cuesta el personal de la propia Secom. Porque los 31 mil semanales por producción y logística son contratados (en régimen especial, para que todo sea perfecto) con profesionales externos (algunos de los cuales, amigos de los amigos, se han enriquecido en este empeño). Pero eso no cubre el sueldo, los desplazamientos, la alimentación, el alojamiento de los productores, libretistas, técnicos y pipones puros y simples que integran la llamada Unidad del Enlace Ciudadano: un departamento entero de la Secretaría de Comunicación al servicio de la sabatina. ¿Cuánto cuesta todo eso?

Añádase lo que cuesta movilizar en buses al público que aplaude y vitorea al presidente. Nadie ha olvidado aquella sabatina en la que Correa pidió que levantaran la mano los que habían sido pagados para estar ahí y decenas de personas lo hicieron. ¿Cuánto les pagan? ¿Cuánto cuesta el alquiler de buses? ¿Y los sánduches respectivos? ¿Y las colas?

¿Y el numeroso personal de seguridad externo contratado para la ocasión? ¿Y la movilización, alojamiento, alimentación de los policías asignados cada sábado? ¿Y los gastos de coordinación? ¿Y la movilización, alojamiento, alimentación de aquello que se llama “grupo de avanzada” y es el primero en llegar a los sitios donde tendrá lugar el espectáculo? ¿Cuánto más hay que sumar por todo eso? Difícil saberlo. Pero basta con echar una mirada a esta lista para calcular que la sabatina no cuesta 31 mil dólares, como dijo el presidente con la ligereza que le caracteriza cuando habla de plata que no le pertenece, sino por lo menos el doble.

El doble es 3 millones al año. Por supuesto que esa cantidad es ínfima frente a la magnitud de la tragedia. Pero ese no es el punto. Esos 3 millones son sólo una pequeña parte del derroche correísta y, por el hecho de ser la más visible y utilizarse de la manera más agresiva, son el símbolo de la cultura del despilfarro que se ha instalado en el gobierno. Y cuando un ciudadano paga un IVA del 14 por ciento, incluso si se encuentra dispuesto a pagar más (porque ése ha sido el sentimiento de los ecuatorianos ante el terremoto) no puede evitar la molesta sensación de que ese impuesto está siendo utilizado para mantener la pachanga de los viernes culturales, para costear los viáticos del paseo semanal de los ministros, para que gente como el Seco Guerrero o los compadres de Pueblo Nuevo se hagan ricos con contratos de producción y presentaciones, para que un puñado de experiodistas mercenarios se llenen los bolsillos produciendo videos difamatorios y campañas sucias… Eso son las sabatinas: un símbolo del despilfarro. ¿Cuánto costará la próxima?


Autor:  Roberto Aguilar

Fuente: 4 Pelagatos

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El Equipo de Ecuador Noticias
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