31 de enero de 2016

La Revolución devora a sus hijos

Rafael Correa tardó nueve años en darse cuenta de que Fernando Bustamante es un vanidoso. Alguien capaz de traicionarlo por labrarse un puesto en alguna parte (fuera del gobierno) porque sabe que le queda un año y pico en la Asamblea… Esa persona poco confiable fue su Ministro y luego asambleísta. No cualquier asambleísta, pues presidió la Comisión Especializada Permanente de Soberanía, Integración, Relaciones Internacionales y Seguridad Integral.

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Artículo de José Hernández: "La Revolución devora a sus hijos"

Ayer (30) en la sabatina, Correa lo retrató con desprecio. La misma entereza puso antaño para enaltecerlo. ¿Qué suscitó su cambio? Que Bustamente no votara a favor de las enmiendas (se abstuvo) en diciembre pasado. El aparato inició entonces la tarea de trituración y Bustamante –que durante nueve años tampoco se dio cuenta de lo que esa máquina ha hecho en el país– pasó a ser su nueva víctima.

En la sabatina, Correa lo remató. Y presentó a Alianza País como un dechado de virtudes democráticas. Correa lo dice como si no se percatara de que el caso de Bustamente prueba exactamente lo contrario. Y como si María Augusta Calle, que luchó por cortarle la cabeza y posiblemente lo reemplace, fuera una adalid de la democracia. Los dos casos ilustran a la perfección los mecanismos heredados de los aparatos comunistas que fueron adaptados al funcionamiento de Alianza País: un puñado de dirigentes que se erigen en vanguardia, centralizan las decisiones, imponen una disciplina de hierro, exigen fidelidad ciega, prohíben las tendencias y purgan las voces disidentes.

La falacia democrática del correísmo también es una realidad dentro de Alianza País. Fernando Bustamente da a entender que apenas ahora ese movimiento dejó de ser democrático. No, nunca lo fue. Y hay militantes (¡sí, todavía los hay!) que viven en ese movimiento como rehenes de una maquinaria aterradora. Saben –desde hace tiempo lo saben– que si se van, no tendrán trabajo afuera y el oficialismo los perseguirá. Saben que adentro se mantienen, y progresan, aquellos que cumplen las órdenes con gozo y convicción. Como María Augusta Calle. Saben que hay anillos, más cercanos o más distantes del jefe supremo y que lo que cuenta es que él no les coja ojeriza. Saben que Correa a veces usa a los de la derecha (los businessmen los llaman) y a veces a los de izquierda… y con esa ilusión viven adentro, cuidándose la espalda.

La posible candidatura de Jorge Glas mueve a los unos; la de Lenin Moreno a los otros. Los unos están gustosos de corroborar que entre el autoritarismo de derecha y el de izquierda no hay diferencia. Los otros, horrorizados con la cuenta que han dejado acumular sin haber dicho nada. Y mirando lo que ocurre con Bustamante… Él es el ejemplo más reciente de lo que puede pasar con aquel o aquella que intente abstenerse. Solo eso es señal de traición para una maquinaria fabricada para obedecer. No para debatir. Y que se solaza también puertas adentro. No hay espacio para los traidores…

Hoy todavía quedan cuadros que con tristeza reconocen que Alianza País tampoco renovó la vida política en los partidos. Por el contrario, con Alianza País hay un retroceso hacia formas de organización política que la historia repudió hace 70 años o más. Se prohibieron las tendencias y con ello se liquidó la posibilidad de construir pensamiento político. Se prohibieron las tendencias y se impuso el pensamiento unívoco. Y la obediencia como forma política suprema. Correa ahora reclama a Bustamante por no haber expresado sus disensos internamente donde, según él, hay todas las posibilidades para hacerlo. Seguramente eso es verdad en su caso. Pero las Paolas Pabón, Ginas Godoy y Soledades Buendía saben lo que significa pensar por ellas mismas. Y tratar de impulsar políticas de acuerdo a su conciencia y no según los dictámenes del jefe supremo. Pero también ellas aceptaron ser humilladas. claro, el aparato también sabe recompensar en su momento a aquellos que se doblegan.

Ahora es el turno de purgar a los Bustamante, a los Larriva… Y en AlianzaPaís el momento de los grandes demócratas… como María Augusta Calle.


Autor:  José Hernández

Fuente:  4pelagatos.com

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